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Culiacán, Sinaloa. - Entre risas, música, ejercicio y aprendizaje, la Unidad Deportiva 5 de Febrero se convirtió durante seis meses en un punto de encuentro para niñas, niños, jóvenes y familias, gracias al programa “El Parque es Mío”, impulsado por Parques Alegres con el apoyo de Nacional Monte de Piedad.

Durante seis meses, “El Parque es Mío” convirtió la Unidad Deportiva 5 de Febrero en un espacio de aprendizaje, convivencia y nuevas oportunidades. Foto: Juan Madrigal
Durante seis meses, “El Parque es Mío” convirtió la Unidad Deportiva 5 de Febrero en un espacio de aprendizaje, convivencia y nuevas oportunidades. Foto: Juan Madrigal
  • El Parque es Mío impulsa talento en Culiacán

  • La clausura fue el reflejo de todo lo que puede suceder cuando una comunidad se apropia de un espacio público y lo convierte en un lugar para convivir, aprender y crecer.

    Durante este periodo, personas de distintas edades participaron en el club de tareas, guitarra, pintura, manualidades y zumba, actividades que no solo les permitieron desarrollar nuevas habilidades, sino también compartir experiencias y crear vínculos.

    Detrás de cada taller estuvieron personas que, con dedicación y entusiasmo, ayudaron a llenar de vida la unidad deportiva.

    Los talleres dejaron aprendizajes, pero también fortalecieron la confianza y crearon nuevos vínculos entre vecinos. Foto: Juan Madrigal
    Los talleres dejaron aprendizajes, pero también fortalecieron la confianza y crearon nuevos vínculos entre vecinos. Foto: Juan Madrigal

    Durante la clausura se reconoció la labor de la maestra Nadia Jáuregui, del club de tareas; el profesor Francisco Neyoy, de guitarra; Gonzalo Cárdenas, de pintura, Biviana Díaz de manualidades y la maestra Erika Macías, de zumba, quienes acompañaron a los participantes en este camino de aprendizaje.

    Para Marina Tirado, presidenta del comité de vecinos de Parques Alegres, los talleres representaron una oportunidad para fortalecer la convivencia y acercar nuevas experiencias a las familias.

    “Estamos muy agradecidos con Parques Alegres y Nacional Monte de Piedad por acercar este tipo de talleres que ayudaron a darle vida a la unidad deportiva”, manifestó.


    La experiencia mostró que cuando una comunidad participa, un espacio público puede convertirse en un lugar de oportunidades, talento y sueños. Foto: Juan Madrigal
    La experiencia mostró que cuando una comunidad participa, un espacio público puede convertirse en un lugar de oportunidades, talento y sueños. Foto: Juan Madrigal

    Una guitarra que despertó una nueva pasión. Entre quienes encontraron en “El Parque es Mío” una oportunidad para descubrir algo nuevo está Jesús Gael, quien se acercó al taller de guitarra y, poco a poco, descubrió en la música una nueva pasión.

    “Estoy muy contento porque aprendí a tocar la guitarra”, compartió el pequeño con alegría.


    Su experiencia representa uno de los regalos más valiosos que puede dejar una iniciativa como esta: ofrecer a niñas y niños un espacio para explorar sus intereses, descubrir sus capacidades y encontrar aquello que los motive a seguir aprendiendo.

    Samuel Obed Díaz, exalumno del programa, regresó para compartir su talento y demostrar que una oportunidad puede ser el inicio de un sueño. Foto: Juan Madrigal
    Samuel Obed Díaz, exalumno del programa, regresó para compartir su talento y demostrar que una oportunidad puede ser el inicio de un sueño. Foto: Juan Madrigal

    La música también llenó de emoción la clausura. El profesor Francisco Neyoy y sus alumnos compartieron algunas melodías con los asistentes, mostrando parte de lo aprendido durante estos seis meses.

    A ellos se sumó Samuel Obed Díaz, exalumno de “El Parque es Mío”, quien regresó para compartir su talento musical. Su presencia hizo aún más especial la celebración, porque su historia recuerda que una oportunidad puede despertar una pasión, impulsar un talento y convertirse en el primer paso hacia un nuevo sueño.

    Las clases de zumba se convirtieron en un espacio de energía, motivación y convivencia para las familias. Foto: Juan Madrigal
    Las clases de zumba se convirtieron en un espacio de energía, motivación y convivencia para las familias. Foto: Juan Madrigal

    Zumba para moverse, convivir y sentirse mejor. La alegría también se hizo presente con las alumnas de zumba, quienes encontraron en cada clase mucho más que una actividad física.

    De la mano de la maestra Erika, cada encuentro se convirtió en un espacio de energía, motivación y convivencia, donde por un momento podían dejar atrás las preocupaciones, disfrutar de la música y simplemente sentirse bien.

    Gael y Jesús descubrieron su gusto por la guitarra y encontraron en la música una nueva pasión. Foto: Juan Madrigal
    Gael y Jesús descubrieron su gusto por la guitarra y encontraron en la música una nueva pasión. Foto: Juan Madrigal

    “Querida maestra, estamos muy orgullosas del gran ser humano que es y de la manera en que pone el corazón en cada clase. Cada sesión de Zumba es mucho más que ejercicio: es energía, motivación y un espacio donde podemos reír, olvidarnos por un momento de todo y simplemente disfrutar. Tiene el mérito de lograr que cada paso sea más ligero y que, incluso en los días difíciles, salgamos con el ánimo renovado. Su entusiasmo, cariño y dedicación hacen que cada encuentro sea especial y que todas nos sintamos parte de algo bonito. Uno de los elementos más importantes es la enseñanza, pero lo más bonito de enseñar es que usted no solo nos enseñaba a bailar; también nos acompañaba a descubrir y fortalecer quiénes somos. Gracias por sacarnos una sonrisa, por compartir su alegría y, sobre todo, por su entrega. Gracias por formar esta gran familia, donde cada clase se convierte en un momento para convivir, disfrutar y sentirnos bien”, comentó Ana Aréchiga en nombre del grupo de zumba.


    Sus palabras resumen buena parte de lo vivido durante estos seis meses: los talleres dejaron aprendizajes, pero también fortalecieron la confianza, generaron nuevos vínculos y crearon momentos que permanecerán en la memoria de quienes participaron.

    Entre música, risas y aprendizaje, niñas, niños y familias celebraron seis meses de actividades en la Unidad Deportiva 5 de Febrero. Foto: Juan Madrigal
    Entre música, risas y aprendizaje, niñas, niños y familias celebraron seis meses de actividades en la Unidad Deportiva 5 de Febrero. Foto: Juan Madrigal

    Un parque que cobra vida cuando la comunidad participa. Durante la clausura, Lilia Carolina López Cenicero, directora general de Parques Alegres, felicitó a las alumnas y alumnos, así como a docentes, familias y a todas las personas que hicieron posible esta experiencia.

    También los invitó a continuar trabajando unidos para mantener activa la unidad deportiva y aprovecharla como un espacio para la convivencia, el aprendizaje y el desarrollo de la comunidad.

    La maestra Nadia Jáuregui acompaña a niñas y niños en el Club de Tareas. Foto: Juan Madrigal
    La maestra Nadia Jáuregui acompaña a niñas y niños en el Club de Tareas. Foto: Juan Madrigal
  • El Parque es Mío fortalece la convivencia en Culiacán

  • La experiencia de “El Parque es Mío” dejó una enseñanza que va más allá de los talleres: un espacio público puede convertirse en un lugar de oportunidades cuando las personas lo hacen suyo, participan y encuentran en él un motivo para reunirse.

    Ahí, un niño puede descubrir su pasión por la música; una niña puede encontrar un talento; los adultos pueden recuperar el gusto por moverse y convivir, y las familias pueden construir nuevas experiencias juntas.

    El programa “El Parque es Mío” acercó talleres y nuevas oportunidades a la comunidad. Foto: Juan Madrigal
    El programa “El Parque es Mío” acercó talleres y nuevas oportunidades a la comunidad. Foto: Juan Madrigal

    Después de seis meses de actividades, la Unidad Deportiva 5 de Febrero no solo fue escenario de una clausura. Se convirtió en una muestra de lo que ocurre cuando un parque se llena de personas, aprendizajes, talento y ganas de participar.

    Porque cuando una comunidad hace suyo un espacio, este deja de ser solo un lugar y comienza a formar parte de sus historias, sus aprendizajes y sus sueños.


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    Juan Madrigal
    Juan Madrigal

    Licenciado en Administración de Empresas, con más de 15 años dedicado al periodismo impreso y digital en Sinaloa, México, con enfoque en problemáticas urbanas y sociales. Actualmente, suma su experiencia orientando su trabajo al periodismo para la paz, con énfasis en el periodismo constructivo.

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