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El básquetbol profesional está por volver a Navolato.
Y aunque todavía faltan jugadores por definir, entrenamientos por realizar y una temporada completa por construir, hay algo que ya está listo: las ganas de volver a ver la Plazuela llena, escuchar el ruido de las gradas y sentir que en Navolato también hay una casa donde el básquetbol se juega con orgullo.
Así nace Guerreros de Navolato, un nuevo equipo profesional que apenas comienza su historia, pero que llega a un municipio donde el amor por este deporte nunca se fue.
¿Cómo nació Guerreros de Navolato?
La idea surgió hace apenas unas semanas, en una conversación entre amigos. Eduardo Santiesteban y Froylán Verdugo iban rumbo a una cancha cuando comenzaron a hablar de algo que ya habían escuchado varias veces: aficionados y amantes del básquetbol que preguntaban por qué Navolato no volvía a tener un equipo profesional.
“Hay que trabajar”, se dijeron. Y comenzaron a hacerlo.
A ellos se sumó Luis Morachis, jugador y una pieza importante en la construcción del proyecto, mientras que Froylán Verdugo asumió la presidencia y Eduardo Santiago Esteban la gerencia general. Luis, por su experiencia como basquetbolista, se mantiene como uno de los principales apoyos en la formación del equipo.
No se trata únicamente de regresar a jugar. La intención es volver a despertar algo que Navolato conoce bien.
Detalles sobre el debut en la Plazuela
El equipo jugará como local en la techumbre de la Plazuela Vicente Guerrero, un espacio que durante años ha sido escenario de partidos, torneos y encuentros que forman parte de la memoria deportiva de Navolato.
Ahí quieren volver a ver a las familias. A los niños mirando el partido desde las gradas. A los jóvenes emocionándose con una jugada. A los aficionados discutiendo cada canasta. Y a la gente apoyado a un equipo que, desde el primer día, quiere sentirse parte de la comunidad.
La fecha que ya se tiene contemplada para la inauguración es el 4 de septiembre que juegan como locales en la Techumbre de la Plazuela de Navolato . “Queremos dar un buen espectáculo y terminar la temporada”, explica Froylán.
Pero el proyecto va más allá de una temporada. La intención es que los niños y jóvenes de Navolato vuelvan a mirar el básquetbol como una posibilidad. Que después de ver un partido alguien diga: “Yo también quiero jugar”.
Impacto del básquetbol en Navolato
Eduardo Santiesteban sabe bien lo que significa el básquetbol para Navolato. Cuando La Garra Cañera llegó a una final en Hermosillo, él decidió viajar para apoyar al equipo.
Preparó una camioneta con un colchón y se fue acompañado de su familia. Su mamá y algunos sobrinos también hicieron el viaje.
No importó que fuera lejos. No importó el cansancio ni la incertidumbre del camino. Había que estar ahí.
La Garra Cañera perdió aquella final por un punto. Pero quienes estuvieron presentes se llevaron algo que no se olvida: la certeza de que en Navolato existe una afición capaz de viajar, acompañar y hacer sentir su apoyo.
Ese recuerdo también forma parte del nacimiento de Guerreros. Porque el básquetbol profesional no llega a un lugar donde no exista afición. Regresa a un lugar donde la gente ya demostró que sabe querer a sus equipos.
Ahora le toca a Navolato.
Para que Guerreros de Navolato se convierta en un proyecto sólido, sus fundadores saben que necesitan algo más que buenos jugadores.
Necesitan a la gente. A los aficionados. A las familias. A los empresarios y patrocinadores que quieran sumarse.
A quienes alguna vez vieron jugar a los Cañeros, a La Garra Cañera o a cualquiera de los equipos que dejaron una historia en la Plazuela. Y también a quienes nunca han vivido un partido profesional de básquetbol en Navolato.
“Que vengan a apoyar los juegos”, es la invitación.
Porque una cancha llena también juega. La energía de las gradas llega a la cancha, aunque los jugadores no siempre alcancen a ver quién está gritando o celebrando cada jugada.
Y esa energía puede hacer que la Plazuela vuelva a convertirse en una cancha difícil para cualquier equipo visitante. La casa de los Guerreros. El lugar donde Navolato volverá a reunirse alrededor del básquetbol.
Este proyecto apenas comienza. Todavía faltan nombres, entrenamientos, partidos y muchas decisiones por tomar.
Pero ya existe lo más importante: un equipo que nació de una inquietud compartida y de la certeza de que Navolato quería volver a tener básquetbol profesional.
Guerreros de Navolato no llega solamente para ocupar un lugar en una liga. Llega para recuperar una historia. Para abrir una nueva etapa.
Y para que una nueva generación de niños y jóvenes pueda crecer viendo jugar a un equipo que lleva el nombre de su municipio.
Ahora la pelota está en la cancha. Y el próximo gran jugador de Navolato quizá esté sentado en las gradas, esperando el momento de decirle a su familia: “Yo también quiero jugar básquetbol”.










