Carlos Slim y las compras que parecían arriesgadas, pero lo hicieron multimillonario
El empresario mexicano Carlos Slim apostó en plena crisis de los años 80, adquirió empresas endeudadas y convirtió el riesgo en un imperio que hoy domina sectores clave de México y le genera millones de dólares


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En el mundo empresarial mexicano, el nombre de Carlos Slim Helú está ligado a uno de los conglomerados más sólidos del continente. Sin embargo, su actual fortuna no nació en tiempos de bonanza, sino en medio de una de las etapas económicas más complejas del país.
Durante la década de los 80, mientras gran parte del sector privado optaba por frenar inversiones ante la crisis financiera y las fuertes devaluaciones, el empresario tomó una ruta distinta. Apostó por adquirir compañías en problemas, una estrategia que muchos consideraron arriesgada, pero que terminó por consolidar un imperio.
Las decisiones contracorriente que marcaron su estrategia
Entre 1980 y 1990, Slim concretó al menos 14 adquisiciones y obtuvo concesiones clave en un entorno marcado por incertidumbre económica. Lejos de buscar empresas sanas, enfocó su mirada en organizaciones endeudadas o con pérdidas operativas, convencido de que podían recuperarse con disciplina financiera y eficiencia administrativa.
Bajo el paraguas de Grupo Carso, aplicó una filosofía que hoy se estudia en escuelas de negocios: invertir cuando el mercado está deprimido. Su premisa era clara: transformar ineficiencia en rentabilidad. Esa visión le permitió detectar valor donde otros solo veían riesgo.

La década maestra y las compras que forjaron un imperio
Durante esos años, su portafolio creció en sectores estratégicos. Sumó empresas como:
- Cigatam.
- Hulera El Centenario.
- Bimex.
- Reynolds Aluminio.
Fortaleciendo su base industrial. Al mismo tiempo, impulsó la creación de Grupo Financiero Inbursa, que le dio el músculo financiero necesario para futuras operaciones.
La expansión incluyó nombres que hoy forman parte de la vida cotidiana en México: Sanborns y Denny’s en el sector comercial; Minera Frisco y Nacobre en minería; Euzkadi y General Tire en la industria llantera; además de compañías papeleras y gráficas que fortalecieron su integración vertical.
El punto de inflexión llegó en 1990 con la privatización de Teléfonos de México. En alianza con Southwestern Bell y France Telecom, Slim adquirió la empresa estatal y la modernizó, sentando las bases de su liderazgo en telecomunicaciones.

Telcel, América Móvil y el dominio del mercado
Si Telmex fue el cimiento, Telcel fue el impulso definitivo. Tras la crisis de 1994, implementó una estrategia conocida como "Plan Gillette": subsidiar los equipos móviles para obtener ganancias mediante el consumo masivo de tarjetas de prepago. El sistema "Amigo" permitió que millones de mexicanos accedieran por primera vez a la telefonía celular.
El crecimiento fue exponencial. Actualmente, Telcel supera los 84 millones de usuarios y concentra cerca del 45.8% del mercado móvil nacional. El poder empresarial se articula hoy en América Móvil, que en 2024 reportó ingresos superiores a 869 mil millones de pesos, posicionándose entre las compañías más relevantes del país.
Con una fortuna estimada por Bloomberg en 116 mil millones de dólares, Slim continúa siendo referencia obligada en el ámbito financiero global.
La historia empresarial de Carlos Slim Helú demuestra que la riqueza no siempre se construye en tiempos de estabilidad, sino en la capacidad de ver oportunidades en medio del caos. Mientras otros se protegían, él compró, reorganizó y apostó a largo plazo. El resultado es un imperio que nació en la crisis y hoy domina sectores estratégicos de la economía mexicana.











