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Iván Espinosa llegó a la cima de Nissan en uno de los momentos más complicados para la automotriz japonesa. El mexicano, quien comenzó su trayectoria en Nissan Mexicana en 2003, asumió como presidente y CEO global el 1 de abril de 2025, con el enorme reto de rescatar a la compañía en una de sus peores crisis.
Su llegada se produjo después de la salida de Makoto Uchida, y de que Nissan y Honda pusieran fin a las conversaciones para una posible integración. La automotriz enfrentaba una fuerte caída en sus resultados, por lo que Espinosa puso en marcha el plan Re:Nissan para reducir costos y replantear su estrategia comercial.
Así fue como un mexicano rescató a Nissan
Una de las principales decisiones del ejecutivo mexicano fue cambiar la prioridad de Nissan: en lugar de perseguir grandes volúmenes de producción, la compañía comenzó a concentrarse en los vehículos y mercados capaces de generar mejores márgenes.
Norteamérica se convirtió en una pieza central de esta estrategia. En Estados Unidos, las ventas de Nissan crecieron 9.6% durante el primer trimestre fiscal de 2026, impulsadas principalmente por modelos como Rogue, Pathfinder y Frontier.
La compañía también busca fortalecer su oferta de vehículos eléctricos, con la futura Rogue e-Power como uno de los productos importantes para esta nueva etapa.

Nissan vuelve a las ganancias
Los primeros resultados financieros muestran por qué la estrategia de Espinosa ha despertado esperanza dentro de Nissan.
Entre abril y junio de 2026, la automotriz registró una utilidad operativa de 77,900 millones de yenes, después de haber reportado una pérdida de 79,100 millones durante el mismo periodo del año anterior. Sus ingresos también aumentaron 9.5%.
Además, el programa de recuperación ya acumula alrededor de 2 mil millones de dólares en reducciones de costos.

El cambio todavía no significa que Nissan haya dejado atrás sus problemas. China continúa siendo uno de sus mayores desafíos debido al crecimiento acelerado de los fabricantes locales de vehículos eléctricos y a la transformación del mercado automotriz.
A esto se suman la presión de los aranceles estadounidenses, el encarecimiento de materias primas como el aluminio y el cobre y las dificultades logísticas provocadas por las tensiones en Medio Oriente.
Por ahora, Iván Espinosa tiene algo que Nissan necesitaba con urgencia: resultados que muestran que la compañía puede volver a ser rentable. El reto del mexicano será convertir esta primera recuperación en un cambio permanente y devolver a Nissan una posición sólida dentro de una industria que atraviesa una de sus mayores transformaciones.













