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Durante la última década, la economía de Quintana Roo creció, en promedio, 3.16% cada año — la tasa más alta entre las 32 entidades del país, según el Producto Interno Bruto por Entidad Federativa (PIBE) que publica el INEGI.
En el otro extremo, Campeche registró una contracción promedio de -4.06% anual, resultado casi por completo del declive de la producción petrolera. Entre esos dos extremos se dibuja un país con velocidades muy distintas, donde el turismo, la industria fronteriza y, más recientemente, el sur del país, marcan el paso.

La década completa (2015-2024): el norte y el Caribe marcan el paso
Al promediar el crecimiento real anual de cada estado durante los últimos 10 años, el podio lo ocupan Quintana Roo (3.16%), Baja California Sur (2.91%) y Baja California (2.89%) — dos destinos turísticos y un polo manufacturero fronterizo. Les siguen San Luis Potosí, Yucatán y Chihuahua, todos por encima de 2.5% promedio anual.
- 30 de los 32 estados promediaron un crecimiento positivo en la década.
- Solo Campeche mostró un promedio negativo, arrastrado por la caída estructural de la plataforma petrolera.
- Chiapas fue el único estado prácticamente estancado, con un promedio de -0.1%.

La resiliencia post-pandemia (2020-2024): el sur toma la delantera
Cuando la ventana se acorta a 5 años —e incluye el desplome de 2020 por la pandemia—, el ranking cambia de forma notable.
Tabasco (5.02%) y Oaxaca (4.02%) se colocan al frente, muy por encima del resto, porque su actividad primaria y petrolera amortiguó mejor la caída de 2020 y después capitalizó una recuperación fuerte. Yucatán, Chiapas y Baja California completan el top 5, todos con promedios superiores a 2.2%.
En este periodo, 9 estados promediaron un crecimiento negativo, encabezados por Campeche (-2.78%) y Coahuila (-1.24%), un recordatorio de que la recuperación pospandemia no fue pareja en todo el territorio.

El impulso más reciente (2022-2024): Oaxaca e Hidalgo aceleran
En los últimos 3 años, el estado con mayor crecimiento promedio es Oaxaca, con 6.93% anual — casi el doble que el segundo lugar. Le siguen Hidalgo y Quintana Roo, empatados con 5.5% cada uno, y Tabasco con 4.47%.
Este tramo reciente confirma una tendencia: los estados del sur y centro-sur, tradicionalmente menos industrializados, están creciendo más rápido que los polos económicos tradicionales como Ciudad de México o el Estado de México, que promediaron 3.67% y 2.5% respectivamente en el mismo lapso.
Solo dos estados promediaron una contracción en estos tres años: Coahuila (-0.23%) y Campeche (-1.07%).

Qué explica el cambio de liderazgo
El patrón que emerge de las tres ventanas de tiempo tiene una explicación reconocible en los datos oficiales:
- Inversión en infraestructura y turismo: proyectos como el Tren Maya y la consolidación de destinos como Los Cabos explican el sostenido buen desempeño de Quintana Roo y Baja California Sur.
- Diversificación fuera del petróleo: Tabasco y Campeche muestran trayectorias opuestas: el primero repuntó cuando su actividad no petrolera ganó peso; el segundo sigue arrastrado por la caída estructural de Pemex en la plataforma marina.
- Relocalización e infraestructura industrial: el buen promedio de Chihuahua, San Luis Potosí y Guanajuato refleja la relocalización de cadenas de manufactura hacia el centro-norte del país.
Conclusión
Los datos de INEGI muestran que el crecimiento económico estatal en México no depende de un solo motor nacional, sino de decisiones locales concretas: inversión turística, diversificación productiva y una posición geográfica favorable para la manufactura de exportación.
Estados que hace una década crecían por debajo del promedio nacional —como Oaxaca e Hidalgo— hoy encabezan el ranking de los últimos tres años, una señal de que el mapa económico del país sigue en movimiento y de que ninguna región está condenada a quedarse atrás.
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