Arte e inclusión: Mural que abraza y da vida a una primaria de Tierra Blanca en Culiacán
Un mural del proyecto Construyendo Paz transformó la fachada de la Primaria Agustina Ramírez, en Tierra Blanca, fortaleciendo su identidad, visibilidad e inclusión para niñas y niños con atención especial


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La Primaria Agustina Ramírez, ubicada en la colonia Tierra Blanca, y con 79 años de antigüedad, cambió su rostro y renovó su vínculo con la comunidad gracias a una obra mural que hoy da vida a su fachada.
Más que una intervención estética, el proyecto se convirtió en un mensaje de inclusión, diversidad y pertenencia, valores que distinguen a este plantel con casi un siglo de historia.

La iniciativa surgió tras el interés de la directora del plantel, la maestra Patricia Guadalupe Avilez Fernández, quien conoció el trabajo del proyecto Vamos Pintando, Construyendo Paz a través de murales realizados en otras escuelas.
“Me gustó el mensaje que transmitían: prevención de adicciones, amor a la familia y paz. Pensé que era algo que también podíamos compartir como escuela”, explicó.
Arte que transforma espacios
Tras el contacto con los coordinadores del proyecto, se logró concretar una colaboración con apoyo de empresas patrocinadoras, lo que permitió financiar materiales y el trabajo artístico.
La propuesta final giró en torno a la diversidad y la inclusión, eje que conecta directamente con la identidad de la escuela.
Aunque las altas temperaturas obligaron a que el mural se pintara por las tardes y noches, pues la obra se realizó en la recta final del ciclo anterior, los alumnos siguieron cada avance con entusiasmo.
“Les decíamos que eran ‘los duendes’ quienes pintaban la escuela. Llegaban emocionados a ver qué había cambiado”, recuerda la directora sobre la obra realizada por el artista urbano Taqhero.

Una escuela que volvió a ser visible
El impacto fue inmediato. La obra, denominada “En donde nacen las flores”, hizo visible a una escuela que, por su ubicación y antigüedad, era percibida por algunos como cerrada o abandonada.
"Ahora se ve desde lejos. La gente supo que la escuela está viva”, admitió Avilez Fernández.
Ese cambio de percepción se reflejó en el aumento de matrícula. Tras cerrar un ciclo con apenas 98 alumnos, el nuevo periodo escolar trajo más inscripciones, incluso de comunidades como Palos Blancos, Tepuche y Mojolo.
Inclusión que deja huella
La Primaria Agustina Ramírez se ha consolidado como un referente en atención a niñas y niños con necesidades educativas especiales, como trastorno del espectro autista y síndrome de Down, confirmó. Grupos reducidos, personal comprometido y apertura a las familias han sido clave.
“El mural llegó como por añadidura a reforzar lo que ya somos: una escuela que abraza”, señala la directora.
Con 79 años de historia, el plantel también destaca por su fuerte vínculo con los vecinos, quienes colaboran activamente en el cuidado de la escuela. “Aquí la comunidad siente que la escuela es suya”, concluye Avilez Fernández.
















