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La construcción de la paz también puede comenzar dentro de un salón de clases, en el patio de una secundaria o en un mural que un grupo de adolescentes pinta juntos.

En Culiacán y Navolato, miles de estudiantes tendrán la oportunidad de hacerlo durante el ciclo escolar 2026-2027, a través del Acuerdo de la Educación para la Paz, firmado por autoridades educativas de secundarias públicas y SUMA Sociedad Unida IAP.

Más que un documento, el acuerdo representa una apuesta por escuchar y dar participación a quienes todos los días viven las escuelas: las y los adolescentes.

La meta es llegar a 79 secundarias públicas, con una población estimada de más de 27 mil jóvenes de Culiacán, Navolato y sus sindicaturas. Es una cifra que representa un 30 por ciento más de estudiantes atendidos respecto al ciclo escolar anterior.

Más de 27 mil jóvenes participarán en el modelo de SUMA

Suma llevará a las secundarias la oportunidad para que los jóvenes sean líderes de paz.
Suma llevará a las secundarias la oportunidad para que los jóvenes sean líderes de paz.

La propuesta parte de una idea sencilla: los jóvenes no solamente necesitan recibir mensajes sobre la paz; también pueden participar en la construcción de ambientes donde haya respeto, inclusión, colaboración y mejores relaciones entre compañeros.

De estudiantes a agentes de cambio.

El modelo de intervención de SUMA está diseñado para involucrar a toda la comunidad escolar, pero pone especial atención en aquellos adolescentes que desean participar de manera voluntaria y asumir un papel más activo.

La primera etapa, Súmate por la Paz, busca sensibilizar a todo el alumnado en temas relacionados con la construcción de paz, el empoderamiento y la participación ciudadana.

Después vendrá Líderes de Paz, una etapa en la que se espera formar a alrededor de 900 jóvenes durante el ciclo escolar. Serán adolescentes que, por voluntad propia, decidan involucrarse y promover acciones positivas dentro de sus escuelas y comunidades.

La intención es que su participación no se quede en una capacitación. Que puedan llevar lo aprendido a su entorno y convertirse en referentes entre sus propios compañeros.

Porque muchas veces son los mismos jóvenes quienes saben qué está pasando en su escuela, qué problemas necesitan atención y qué actividades pueden ayudar a mejorar la convivencia.

Murales por la paz: una herramienta para la inclusión y convivencia

Otra de las acciones que forman parte del modelo son los Murales por la Paz, una propuesta que utiliza el arte como una herramienta para hablar de inclusión, respeto y convivencia.

Entre agosto y diciembre de 2026 se proyecta realizar 165 murales, con una meta anual de 500.

La pintura se convierte así en un espacio de encuentro. Adolescentes que quizá tienen intereses distintos pueden trabajar sobre una misma pared, ponerse de acuerdo, aportar ideas y dejar una expresión colectiva dentro de su escuela.

Pero el trabajo no terminará cuando se concluya el mural.

Una de las novedades del modelo es la creación de un Área de Seguimiento, que dará continuidad a las actividades desarrolladas por las comunidades educativas.

La intención es mantener activas a las escuelas con acciones positivas y regresar a 100 comunidades educativas donde ya existan líderes de paz formados, para acompañar la continuidad de sus proyectos.

Líderes de paz: jóvenes se convierten en agentes de cambio

Los líderes del cambio pueden aportar ideas y dejar una expresión colectiva dentro de su escuela.
Los líderes del cambio pueden aportar ideas y dejar una expresión colectiva dentro de su escuela.

Este esfuerzo es posible mediante la colaboración entre la Secretaría de Educación Pública y Cultura y SUMA Sociedad Unida, con la participación de organismos de la sociedad civil, activistas, empresarios, universidades y entidades gubernamentales.

La suma de estos sectores permite llevar el modelo a más escuelas y ampliar las oportunidades de participación para los adolescentes.

El reto es grande: llegar a más de 27 mil estudiantes significa entrar en decenas de comunidades escolares y generar espacios donde los jóvenes puedan expresarse, organizarse y participar.

Pero detrás de cada cifra hay una historia

Hay un estudiante que puede descubrir que su voz tiene valor. Un grupo de compañeros que puede encontrar una manera distinta de resolver sus diferencias. Una escuela que puede convertirse en un espacio donde la participación juvenil sea parte de la vida cotidiana.

Y también una comunidad que puede beneficiarse cuando sus adolescentes comienzan a involucrarse en aquello que ocurre a su alrededor.

El Acuerdo de la Educación para la Paz abre justamente ese espacio: uno en el que las y los jóvenes dejan de ser vistos solamente como quienes deben aprender sobre la paz y empiezan a asumir un papel en su construcción.

En Culiacán y Navolato, el objetivo para este ciclo escolar será llegar a miles de ellos. La apuesta es que algunos den un paso al frente, levanten la mano y digan que quieren participar.

Porque una escuela también puede enseñar que construir paz no es solamente hablar de ella, sino comenzar a practicarla.

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Preguntas y respuestas
Jacqueline Sánchez Osuna
Jacqueline Sánchez Osuna

Jacqueline Sánchez Osuna. Licenciada en Ciencias de la Comunicación y periodista sinaloense con 22 años de trayectoria. Desde 2020 forma parte de la primera generación de periodistas en América Latina especializada en Periodismo Constructivo. Su trabajo se centra en el Periodismo de Paz y Proximidad, documentando historias que visibilizan soluciones, fortalecen el tejido social y ponen en el centro a las personas y sus comunidades.

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