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Las mujeres detrás de Casa Down Mazatlán: en busca de capacitación y autonomía para las personas con Síndrome de Down

La historia de cómo un grupo de madres unió fuerzas para crear un espacio de apoyo para sus hijos. En Casa Down la esperanza se mantiene viva en cada taller donde los chicos aprenden habilidades laborales, encuentran un sentido de pertenencia y logro.

18 febrero, 2026
Irma Lizette Michel Reynoso y Laura Elena Arias son fundadoras de Casa Down Mazatlán, Institución a la que han dedicado trabajo y esfuerzo desde 1993, para apoyar a la comunidad con Síndrome de Down en el municipio
Irma Lizette Michel Reynoso y Laura Elena Arias son fundadoras de Casa Down Mazatlán, Institución a la que han dedicado trabajo y esfuerzo desde 1993, para apoyar a la comunidad con Síndrome de Down en el municipio

En 1993 nació el proyecto de Casa Down Mazatlán, una Asociación Civil conformada por una decena de padres de familia de pequeños con Síndrome de Down que vieron la necesidad de organizarse para buscar la manera de apoyar a sus hijos de todas las formas posibles.

Irma Lizette Michel Reynoso, quien actualmente funge como Vicepresidenta del Patronato de Casa Down Mazatlán, fue una de las fundadoras de esta asociación, pues su hija era una de las niñas que requerían el apoyo.

Junto con Laura Elena Arias, otra madre de familia interesada en conocer más acerca del Síndrome de Down, condición que también presenta su hijo, empezaron a trabajar en terapias con maestras contratadas por ellas mismas para atender a los niños en casa.

Desde 1993 Casa Down Mazatlán ha ofrecido a la comunidad de personas con Síndrome de Down una opción para mejorar su calidad de vida a través de terapias y talleres
Desde 1993 Casa Down Mazatlán ha ofrecido a la comunidad de personas con Síndrome de Down una opción para mejorar su calidad de vida a través de terapias y talleres

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“Decidimos juntarnos para apoyarnos porque no se sabía mucho del Síndrome de Down cómo apoyarlos, cómo tratarlos, cómo educarlos, cómo ver su salud, todo, teníamos que juntarnos para ayudarnos unos a otros”, asegura Lizette.


El inicio de Casa Down no fue fácil, aunque con mucho esfuerzo los papás involucrados contrataban maestras de atención temprana y lenguaje para atender a los pequeños que en ese entonces tenían entre meses de nacidos y 8 años de edad, la permanencia de las maestras era intermitente.

El espacio con el que contaban en casa de cada integrante de la asociación era reducido lo que complicaba el trabajo aún más y muchas veces la opinión médica o el trato en las instituciones de salud era desalentador.

“Nuestros niños eran niños de segunda en el seguro social, decían necesita una operación, pero tiene Síndrome de Down no tiene caso, nosotros no sabíamos nada de este mundo de la discapacidad y que te lo dijera un doctor, te ibas desconsolada y decías ¿por dónde inicio?” platican Lizette y Laura.


Pero el deseo que como madres ambas tenían de ver a sus niños crecer, aprender cosas nuevas y poder ser independientes fue más poderoso que todos los obstáculos que iban encontrando en el camino.

Sin importar los obstáculos, las fundadoras de Casa Down Mazatlán han trabajado sin detenerse en beneficio la comunidad con Síndrome de Down
Sin importar los obstáculos, las fundadoras de Casa Down Mazatlán han trabajado sin detenerse en beneficio la comunidad con Síndrome de Down

En Casa Down Guadalajara, a donde acudieron para aprender un poco más sobre la condición de sus niños les dijeron que debían capacitarse para trabajar ellas directamente en la terapia de sus hijos y asegurarse de su avance, en lugar de depender de la permanencia de las personas que contrataban.

“Entonces nos empezamos a capacitar mi compañera Laura y yo, empezamos la escuela en mi casa, teníamos 4 niños porque quienes no vieron claro se fueron, muchos no creyeron en nosotros y los llevaron a otros lados a recibir terapia”, recuerda Lizette.


Laura y Lizette empezaron a tomar cursos de educación Montessori, de atención temprana, promovieron un diplomado de Síndrome de Down en la UAS y siguieron acudiendo a ciudades como Monterrey y a Guadalajara para aprender y capacitarse.

“Ahorita los papás solo se acercan al internet y se abre un abanico de información, antes era solo en los libros y era muy complicado conseguir los libros, a pesar de eso sí pudimos hacer nuestros propios programas de Casa Down especialmente para las personas con la condición de Síndrome de Down”, comentan con orgullo por el trabajo realizado.


Ante la falta de espacio el esposo de Lizette les construyó una pequeña escuela en Playa Sur, contaban con dos aulas, dos baños y un patio que con los años fueron también insuficientes pues llegaron a tener hasta 30 alumnos en Casa Down Mazatlán entre el año 2000 y el 2019.

Entonces decidieron empezar a buscar un terreno para poder construir una escuela más amplia, así lograron una donación del Gobierno Municipal y con redondeos de Oxxo lograron iniciar la construcción de su actual plantel ubicado en Vistas del Mar.

“Justo cuando nos acabábamos de cambiar en 2019 tuvimos que cerrar por la pandemia, trabajamos en línea con los alumnos que se podía y luego ya empezamos a regresar poco a poco y aquí estamos”.


En los talleres de Casa Down los chicos elaboran bisutería que es puesta a la venta para que ellos obtengan recursos propios
En los talleres de Casa Down los chicos elaboran bisutería que es puesta a la venta para que ellos obtengan recursos propios

Afrontando la falta de recursos y la necesidad de apoyo comunitario

Actualmente Casa Down Mazatlán atiende a 24 chicos, la mayoría de ellos adultos jóvenes.

La llegada del CRIT Teletón a Mazatlán fue de gran apoyo para la comunidad de niños con Síndrome de Down pues ahí los atienden desde pequeños, por lo que Casa Down no tiene actualmente área de atención temprana, sus servicios inician con el área de preescolar.

“En el área de preescolar que son chicos desde los 4 a los 6-7 años, ya que controlan esfínter, ya que se pueden valer por ellos mismos pasan al área escolar, ahí aprenden a leer y escribir, matemáticas, funcionales, independencia, autonomía y movimientos de educación física”, explican.


El siguiente paso es el área pre laboral donde se les empieza a enseñar actividades que pueden ser productivas y luego el área laboral, donde tienen taller de jabonería y taller de bisutería donde elaboran sus propios productos que Casa Down pone a la venta para que los chicos tengan un ingreso económico.

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A pesar del viaje tan satisfactorio desde la creación de Casa Down hasta la fecha, la situación actual de la institución es complicada. A partir del 2013 las convocatorias de Gobierno con las que la asociación podía a acceder a recursos económicos se terminaron.

En 2005 Casa Down se convirtió en Institución de Asistencia Privada, gracias a lo que puede acceder anualmente a una convocatoria de Nacional Monte de Piedad que ayuda a obtener recursos para el funcionamiento y mantenimiento de la IAP.

Sin embargo, las carencias económicas complican la compra de materiales, herramientas y equipo para la institución.

“Ahorita no tenemos nada de acceso, no tenemos de donde sacar dinero para eso, apenas para mantener funcionando la escuela y cosas muy básicas de material. Desde hace 4 años se suspendió el taller de tecnología porque las computadoras son obsoletas, no tenemos equipo para que las maestras busquen información o impriman material para las clases, así que los gastos se duplican”, señala Laura.


Las fundadoras de Casa Down Mazatlán mantienen el empuje y la esperanza, junto con su comunidad continúan trabajando en beneficio de los jóvenes con Síndrome de Down, pero son conscientes de que hace falta aún más apoyo para continuar trabajando en esta noble causa.

“Somos una gran familia, nos conocemos, trabajamos juntos y nos ayudamos. Andamos viendo quien se acerca o a dónde acercarnos nosotros para sensibilizar, que vengan y conozcan los proyectos y programas de Casa Down, que vean el trabajo de los chicos y de la escuela para que se enamoren del proyecto como nosotros y nos ayuden”, dicen con emoción.


Casa Down Mazatlán necesita apoyo de la comunidad para continuar prestando sus servicios en el puerto
Casa Down Mazatlán necesita apoyo de la comunidad para continuar prestando sus servicios en el puerto

Agradecidas con el aprendizaje y el crecimiento personal que les ha significado ser parte de Casa Down, Lizette y Laura desean continuar trabajando y dándole a los chicos con Síndrome de Down la oportunidad de integrarse a su comunidad.

“Dejarle también esta parte a ellos, que sepan que sí se puede, que son parte de todo esto que nos pertenece, esta sociedad, Y no quisiéramos que el proyecto terminara porque nuestros hijos están aquí y es un despertar diario de ellos es algo positivo”, aseguran.


La esperanza se mantiene viva en cada taller y cada clase, donde los chicos no solo aprenden habilidades laborales, sino que también encuentran un sentido de pertenencia y logro.

Este espacio no solo es una escuela, sino un hogar donde cada niño es valorado y tiene la oportunidad de crecer. La invitación está abierta a la comunidad: al conocer y apoyar el trabajo de Casa Down, se contribuye a la construcción de una sociedad más inclusiva y empática. Los niños son el principal motivo de Down, las mujeres son el motor.


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