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Navor Cortés: más que frutas y verduras, un ejemplo de esfuerzo y honestidad en Culiacán

Emprender para salir adelante: Navor Cortés comenzó con una sola cubeta de frutas y verduras, y hoy recorre en su moto-carro las calles del sur de Culiacán, llevando productos a precios accesibles y demostrando que la perseverancia siempre abre caminos

18 marzo, 2026
Navor Cortés llegó a Culiacán con miedo y sin nada, pero con ganas de trabajar. Hoy su moto-carro llena de frutas y verduras recorre las colonias del sur de la ciudad, llevando alimento a muchas mesas y ganándose la confianza de sus clientes. Foto: Juan Madrigal
Navor Cortés llegó a Culiacán con miedo y sin nada, pero con ganas de trabajar. Hoy su moto-carro llena de frutas y verduras recorre las colonias del sur de la ciudad, llevando alimento a muchas mesas y ganándose la confianza de sus clientes. Foto: Juan Madrigal

Culiacán, Sinaloa.- La pandemia cambió la vida de millones de personas, y para Navor Cortés significó perderlo todo: su empleo, su tierra y la estabilidad que creía tener.

Sumado a desafíos personales muy difíciles, que lo obligaron a tomar una decisión que cambiaría su destino: dejar Juan Aldama, conocido como “El Tigre”, en Navolato, y emigrar a Culiacán en busca de una oportunidad para reconstruir su vida desde cero.

Frutas, perseverancia y esperanza: la ruta de Navor Cortés. Foto: Juan Madrigal
Frutas, perseverancia y esperanza: la ruta de Navor Cortés. Foto: Juan Madrigal
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 Con esfuerzo y esperanza: Navor recorre Culiacán vendiendo frutas y cumpliendo sueños

Con incertidumbre y miedo, pero también con una determinación férrea de no rendirse, Navor llegó a la capital sinaloense dispuesto a trabajar en lo que fuera necesario.

Allí, entre calles desconocidas y desafíos diarios, nació un pequeño emprendimiento que, con el tiempo, se convertiría en su sustento y en una historia de superación que inspira a quienes lo conocen.

“Este negocio me mantiene ocupado, me da fuerza para seguir adelante. Desde que lo inicié dejé atrás un pasado oscuro que me trajo muchos problemas. Hoy me siento orgulloso de todo lo logrado y quiero seguir luchando para cumplir más sueños”, compartió el hombre de 50 años con una mezcla de gratitud y orgullo.


Los primeros días no fueron fáciles. Vivía en un espacio improvisado donde el techo y las paredes eran apenas una lona, pero su esfuerzo diario comenzó a rendir frutos poco a poco.

La historia de Navor refleja cómo la determinación, la honestidad y la resiliencia pueden convertir las dificultades en nuevos comienzos. Foto: Juan Madrigal
La historia de Navor refleja cómo la determinación, la honestidad y la resiliencia pueden convertir las dificultades en nuevos comienzos. Foto: Juan Madrigal

“Cuando llegué a Culiacán vivía en un lugar donde el techo y las paredes eran una lona; hoy, gracias a Dios y a mi trabajo, ya puedo pagar la renta de una casita”, recordó con emoción, consciente de lo lejos que ha llegado.


Desde hace más de cuatro años, Navor recorre las calles de colonias del sur de Culiacán, como la 21 de Marzo y Emiliano Zapata, ofreciendo frutas y verduras a precios accesibles. Su objetivo no es solo subsistir, sino también apoyar el bolsillo de las familias que encuentran en él una opción cercana y económica para surtir su cocina.

Su negocio nació con lo poco que tenía a la mano, pero con muchas ganas de salir adelante.

“Al principio vendía la fruta y la verdura en una sola cubeta; después fueron dos. Poco a poco logré juntar dinero y compré un triciclo. Con el tiempo decidí adaptarle una moto para hacer más eficiente el trabajo”, relató el vecino de la colonia Las Coloradas, recordando cómo, paso a paso, fue levantando el sustento que hoy lo impulsa a seguir luchando.


La persistencia y la disciplina pronto comenzaron a rendir frutos. Tras más de dos años de arduo trabajo, Navor logró cumplir una de sus metas más importantes: adquirir a crédito una moto-carro que ahora le permite recorrer más calles y llevar sus frutas y verduras a más hogares.

Aunque su ruta de venta comienza alrededor de las nueve de la mañana, su jornada inicia mucho antes. Cada día se levanta al amanecer para acudir a comprar los productos frescos que más le solicitan sus clientes.

Con esfuerzo y esperanza, Navor recorre cada día las calles de Culiacán llevando más que frutas: una historia de vida que inspira. Foto: Juan Madrigal
Con esfuerzo y esperanza, Navor recorre cada día las calles de Culiacán llevando más que frutas: una historia de vida que inspira. Foto: Juan Madrigal

“De todo me compra la gente, pero lo que más me piden es tomate, papa, aguacate, plátano, cebolla blanca y limón. Siempre trato de traer la moto-carro bien surtida”, comentó con una sonrisa, consciente de que en cada fruta y verdura que entrega no solo lleva alimento a las mesas, sino también el fruto de su esfuerzo diario.


Pero más allá de las ventas, Navor aseguró que una de las mayores recompensas de su trabajo es poder ayudar a los demás y ganarse, con esfuerzo y honestidad, la confianza de su clientela.

“Estoy muy contento con mi trabajo porque me ha ido bien. No me ha hecho millonario, pero me ha permitido salir adelante y, en el camino, conocer a muchas personas de gran corazón”, expresó con gratitud.


Además de vender frutas y verduras, para sacar “un pesito extra” también se dedica a la compra y venta de fierro viejo. Incluso realiza trueques con algunos clientes, intercambiando de electrodomésticos que ya no funcionan por los productos que ofrece diariamente.

Para él, el secreto de su pequeño negocio es sencillo: trabajar con honestidad, atender bien a la gente y no dejarse vencer por el pesimismo. “Ante cualquier cosa siempre debemos ver el lado positivo, por más difícil que sea la situación”, afirmó.

Entre calles del sur de Culiacán, Navor no solo vende frutas y verduras: también siembra confianza y esperanza en cada hogar. Foto: Juan Madrigal
Entre calles del sur de Culiacán, Navor no solo vende frutas y verduras: también siembra confianza y esperanza en cada hogar. Foto: Juan Madrigal

Hoy, Navor mira hacia atrás y reconoce todo lo que ha logrado desde aquellos días difíciles. Con esfuerzo, disciplina y perseverancia ha reconstruido su vida paso a paso.

“Ser perseverante no es una opción, es una obligación. Un emprendedor que no es persistente difícilmente va a cumplir sus sueños”, concluyó.


Y mientras Navor Cortés recorre en su moto-carro las calles del sur de Culiacán, cargado de frutas y verduras, lleva consigo algo mucho más valioso que su mercancía: la evidencia de que, con esfuerzo y perseverancia, incluso las caídas y las adversidades pueden convertirse en nuevos comienzos.


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