Onigiri King conquista el Centro de Ciencias con su baby sushi y el trabajo en equipo de jóvenes emprendedores sinaloenses
De una idea improvisada en casa surgió Onigiri King, emprendimiento culinario que hoy reúne a un grupo de jóvenes en el Centro de Ciencias de Culiacán, donde ofrecen su popular baby sushi


Culiacán, Sinaloa.- En el corazón del Centro de Ciencias, cuando la tarde comienza a llenarse de familias, estudiantes y visitantes, un pequeño punto de venta se convierte en un espacio de sabores, risas y entusiasmo juvenil.
Allí se instala Onigiri King, un emprendimiento que ha comenzado a llamar la atención por su producto estrella: el baby sushi, una versión práctica y creativa del tradicional sushi japonés.
Detrás de esta idea se encuentra Adrián Guerra, un joven de 26 años, ingeniero mecatrónico de profesión y apasionado de la cocina desde la infancia. Aunque su formación es técnica, la gastronomía siempre ha estado presente en su vida gracias a la tradición familiar.
La cocina siempre ha sido parte de mí desde chiquito. En mi familia hubo una birriería por 25 años y también taquerías, así que crecí viendo todo ese ambiente”, comparte.
El origen del proyecto fue completamente espontáneo. Un día, mientras unas amigas de su hermana visitaban su casa, le pidieron que preparara sushi. Adrián no tenía suficientes ingredientes, así que decidió improvisar.
Como no tenía material suficiente, los hice más pequeños. Encontré unos palos de brochette y se me ocurrió ponerlos así. Fue algo del momento, pero ahí nació la idea”, recuerda.
Con el tiempo, aquel experimento culinario se transformó en el producto que hoy distingue al negocio: el baby sushi, pequeñas piezas montadas en brocheta a 60 pesos que combinan ingredientes como res con tocino o camarón con surimi, acompañados de aderezo, salsa de anguila y soya,
Y aunque el producto cambió, el nombre original del proyecto se mantuvo.
La marca es Onigiri King, pero el producto estrella ahora es el baby sushi”, explica Adrián.
Sin embargo, el camino del emprendimiento no ha sido lineal. El proyecto ha tenido pausas a lo largo de los últimos dos años, principalmente porque al inicio las ventas se realizaban dentro de escuelas y se detenían durante los periodos vacacionales.
Sin embargo, Adrián decidió retomarlo con mayor fuerza después de ahorrar dinero y realizar por su cuenta un pequeño estudio de mercado. Fue así como eligió el Centro de Ciencias como el lugar ideal para dar a conocer su propuesta.
Analizamos el flujo de personas y vimos que aquí vienen muchas familias, hay eventos y funciones. Pensamos que era el mejor lugar para que más gente nos conociera fuera de las escuelas”, comenta.
Actualmente, Onigiri King se instala de miércoles a domingo de 5:00 de la tarde a 8:00 de la noche, o hasta agotar existencia, ya que muchas veces sus baby sushi se terminan antes de lo previsto.

La importancia de un verdadero equipo
Pero Adrián no está solo en esta aventura. Detrás del pequeño puesto hay un equipo de amigos que han creído en el proyecto desde sus inicios.
Guillermo Torres apoya tanto en la administración como en el punto de venta. Para él, lo más valioso del emprendimiento es el ambiente que se ha creado.
Lo que más me gusta es la amistad que se forma y ver a los clientes felices cuando prueban el producto”, comparte.
En la atención directa al público también participa Roel Cárdenas, quien destaca la filosofía de trabajo del equipo.
Lo que más me gusta son los valores que compartimos: responsabilidad y siempre tratar de satisfacer al cliente”, señala.
Otra integrante clave es Carolina Herrera, quien ha acompañado a Adrián desde los primeros pasos del proyecto cuando vendían dentro de escuelas.
Está muy padre la idea. Me gusta ayudarlo y ver cómo el proyecto ha ido creciendo”, comenta la joven de 20 años.
Mientras tanto, en la cocina se encuentra el corazón operativo del negocio. Luis Alvarado, considerado el jefe de cocina, y Daniel Duarte son los encargados de preparar cuidadosamente cada orden de baby sushi.
Además de ofrecer un producto original, Adrián ha incorporado algo poco común en pequeños emprendimientos de comida callejera: un sistema digital de puntos para clientes.
Como soy ingeniero, también me gusta programar, así que desarrollé una aplicación para recompensar a los clientes cuando compran con nosotros”, explica.
Adrián lo tiene bastante claro, el emprendimiento va más allá de vender comida.
Siempre veo a la gente feliz cuando está comiendo. Yo siento que, de alguna manera, estamos vendiendo felicidad”, dice con una sonrisa.
Con apenas unas semanas instalados en el Centro de Ciencias, el equipo de Onigiri King ya comienza a hacerse de clientes frecuentes. Y aunque el sueño de crecer sigue en marcha, Adrián tiene claro el mensaje que quiere compartir con otros jóvenes.
Y para aquellos que tienen dudas pero un sueño que quieren lograr, con convicción el emprendedor sinaloense no duda en afirmar:
A veces muchas cosas van a estar en tu contra, pero si sigues tu sueño y trabajas duro, sí se puede lograr”.










