“Angelitos sin Voz”: la mujer que está salvando a perros y gatos abandonados de Chalco en Estado de México
Con campañas autogestionadas y el respaldo de vecinos, Olga Lydia Artiaga ha logrado esterilizar y atender a decenas de animales en situación de calle desde 2024. Su iniciativa no solo combate el abandono y el maltrato animal, también demuestra que la organización ciudadana puede transformar comunidades enteras.


La historia de Olga Lydia Artiaga Godoy no tiene precedentes, siempre ha sentido una conexión muy profunda con los animales, en los últimos años esa pasión se ha intensificado y ha servido como un motor de cambio para su comunidad, ubicada en la colonia Santa Cruz Amalinalco en el municipio de Chalco, Estado de México.
Desde el 2024 lidera un movimiento llamado ¨Angelitos sin voz¨ en el que se realizan campañas de esterilización y desparasitación a bajo costo, se brinda atención médica gratuita a perros y gatos en situación de calle, su objetivo es reducir el abandono y las condiciones precarias en las que se encuentran.
Ante la ausencia de las autoridades ella ha buscado el apoyo de organizaciones no lucrativas logrando así intervenir a 150 animales, mejorando la convivencia social en la zona.
Ella es un ejemplo de resiliencia y verdadera labor social dándoles voz a aquellos que no pueden hablar por sí mismos, mostrando que con empatía y concientización se puede hacer algo grande.

La fuerza del "granito de arena" contra la indiferencia
El proyecto nació de una observación dolorosa: el constante abandono de camadas en las parcelas de Chalco, donde muchos animales morían por desnutrición.
Olga Lydia, asistente ejecutiva de 50 años, decidió transformar su tiempo en una misión de vida tras la independencia de sus hijos.
"No hay amor más puro que el de los perros; cuando te ven, te aman incondicionalmente", afirma con convicción.
Lo que comenzó con alimentar a perros callejeros evolucionó hacia un sistema de medicina preventiva comunitaria donde, a través de rifas y aportaciones propias, Olga asegura que ninguna mascota se quede sin atención.

Impacto de Angelitos sin Voz en la comunidad de Chalco
La clave del éxito reside en la colaboración con Laura Hajj, de la asociación "Ambiente y Vida Animal", quien facilita veterinarios e insumos a bajo costo.
Las jornadas son itinerantes y se adaptan a cualquier espacio, algunas veces son prestados por vecinos o en colaboración con un quiropráctico que cede el área para que estas campañas se puedan llevar a cabo.
Para los animales de la calle, el equipo aplica estándares rigurosos: se realizan suturas internas para evitar que las heridas se abran en la intemperie y se coloca un tatuaje de identificación en la oreja mientras el animal está anestesiado, lo que evita cirugías duplicadas en el futuro.
Además, se ofrecen tratamientos para el tumor venéreo transmisible (TBT), así como quimioterapias, desparasitaciones y tratamientos antipulgas. Cada día más personas se enteran de esta iniciativa.
El impacto en Santa Cruz Amalinalco es tangible, lo que comenzó con una persona se transformó rápidamente en un interés de carácter público.
Hasta el día de hoy se han hecho 7 campañas de esterilización con un aproximado de 20 cirugías por jornada.
Uno de los objetivos a largo plazo es tener un espacio propio en el que se pueda tener una clínica con medicamentos y servicios a bajo costo y la adquisición de una unidad móvil que pueda llevar la ayuda a donde más se necesita. Cada aportación los acerca más a la meta.

Colaboración vecinal para el bienestar animal en Chalco
En la actualidad se cuenta con un terreno pero hace falta infraestructura para poder continuar con esta labor, lo que los diferencia de otros proyectos es su visión que se centra en fomentar la adopción responsable y el resguardo temporal para que los animales tengan un lugar digno donde recuperarse de sus operaciones antes de ser reintegrados o entregados a nuevas familias, dándoles seguimiento.
Ella asegura que las pequeñas acciones pueden causar grandes cambios, desde llevar contigo bolsitas de croquetas o recipientes de agua hasta organizar un movimiento similar en tu propia localidad.

La historia de "Angelitos sin Voz" nos enseña que la satisfacción de ayudar es contagiosa y que un pequeño esfuerzo diario puede transformar la realidad de toda una comunidad, recordándonos que el bienestar animal es, en última instancia, un reflejo de nuestra propia humanidad.



















