¿Quién era el dueño de Camiones DINA? De las marcas de vehículos mexicanos más importantes
Por décadas los Camiones Dina fueron los reyes de las carreteras mexicanas. La compañía ha pasado por varias etapas de producción de diferentes modelos de transporte de carga y pasaje a lo largo de su historia, gracias a diferentes convenios tecnológicos, comerciales y sociedades con diferentes compañías


Pocas marcas han dejado una huella tan indeleble en los mexicanos como Diesel Nacional, mejor conocida como Camiones DINA, una icónica compañía especializada en la construcción de autobuses y vehículos grandes. Desde su fundación en 1951, esta empresa ha sido un testimonio de la intención del gobierno para construir su propio legado en el transporte.
Teniendo que superar desafíos económicos, alianzas estratégicas y transformaciones profundas, DINA se mantiene viva en la actualidad, aunque ya no tiene el poder del que gozó en el pasado. Eso sí, todavía conserva el 20% del parque vehicular, circulando a lo largo de diferentes vías y carreteras de México, e incluso Estados Unidos.
¿Quién fundó Camiones DINA y cuál es su historia?
Con la finalización de la Segunda Guerra Mundial, los dirigentes de México concluyen que es necesario dar un vuelvo a la estructura económica, que hasta ese momento era mayoritariamente agrícola, para dar paso a un nuevo enfoque basado en el desarrollo industrial. Para lograrlo, se consideró que era necesario reforzar la presencia de empresas paraestatales.

Por eso, el presidente Miguel Alemán Valdés lideró una iniciativa para crear una empresa estatal destinada a resolver los problemas de transporte y reducir la dependencia de vehículos importados. Así, en julio de 1951, se fundó Diesel Nacional S.A., con una inversión inicial de 75 millones de pesos y con sede en Ciudad Sahagún, Hidalgo.
En 1962, firma un acuerdo de fabricación y asistencia con Fiat, que le permite iniciar operaciones, teniendo en el tractocamión 682/T, su primer modelo. De esta forma comienza con el ensamble de los primeros autobuses foráneos y camiones medianos. Nace el DINA Flexible, mejor conocido como “jorobados”.
Los años 60 fueron una época de crecimiento y diversificación para DINA. Tras finalizar su relación con Fiat, la empresa estableció acuerdos con marcas como Renault y Flexible Corporation. La asociación es tan exitosa que se mantiene hasta junio de 1983. Algunos de los autos producidos son: Renault 4, Renault 5, Renault 8 y Estafette.

En 1961 comienza el ensamblaje de uno de sus vehículos más icónicos, el DINA Olímpico, que tomo su nombre de los XIX Juegos Olímpicos de la era moderna que se realizaron en México. Este modelo, equipado con motores Detroit Diesel y transmisiones Spicer, se convirtió en un símbolo del transporte público de la época.
El siguiente gran hito llegaría en 1963 cuando arranca la producción del DINA D500, y un año después, introduce el DINA D600. Para 1965, DINA vuelve a tener un año bastante movido, ya que lanza el 604G2, un modelo que gozaría de bastante popularidad. Estos modelos formaron parte de la histórica ruta 100.
En paralelo, DINA consolidó su capacidad de producción mediante la adquisición de acciones en fabricantes de motores como Perkins y la obtención de licencias para fabricar motores Cummins en su planta de Ciudad Sahagún. Además, en 1974 pone en marcha una nueva división que estaba especializada en la producción de pickups.

Estas estrategias permitieron a la empresa convertirse en el principal proveedor de autobuses y camiones en México durante casi tres décadas. Así, su auge llega en los años 70s, cuando su capacidad de producción llegó a 25,000 unidades anuales, posicionándola como una de las fábricas de autobuses más grandes del mundo.
No por nada entre el gremio de los camioneros existía un dicho que decía “DINA sí camina”; el cual, a su vez, tenía su contraparte de “No es DINA, pero camina”, usada por aquellos que no conducían un vehículo de Diesel Nacional. Sin embargo, los años 80s también trajeron consigo desafíos económicos significativos.
La crisis financiera de 1986 obligó al gobierno mexicano a vender su participación en la empresa, marcando el inicio de una nueva era bajo la administración privada. Fue el Grupo G, liderado por los hermanos Gómez Flores, quienes adquirió DINA en 1989, pero las dificultades continuaron.

DINA en la actualidad
A pesar de innovaciones, la empresa enfrentó la cancelación de importantes contratos, lo que agravó su situación financiera. En 2001, la planta de Ciudad Sahagún cerró sus puertas tras décadas de operaciones. Sin embargo, lejos de desaparecer, DINA resurgió con una nueva visión.
La misión, no era fácil, pero el camino empieza a retomarse cuando en 2005 inicia el proceso de desarrollo de una nueva familia de camiones urbanos para pasajeros, basados en la tecnología HTQ. Dos años después son presentados los primeros prototipos, al mismo tiempo que arranca la construcción de la nueva factoría.
Actualmente, la compañía mantiene sus operaciones ofreciendo diferentes productos y servicios para el transporte, manteniendo siempre primordial el mercado de autobuses urbanos y foráneos, aunque también considerando alternativas donde la compañía pueda ocupar un cierto espacio en el mercado.

La leyenda de DINA no solo reside en sus vehículos, sino también en su capacidad para reinventarse. Su historia es un recordatorio del ingenio mexicano y de cómo una visión audaz puede superar las adversidades. Sin duda, el potencial de DINA es grande, después de todo, su capacidad y versatilidad le ha permitido renacer.










