De su intento por salvar la vida de su mamá, a salvar a cientos. La historia real que está conmoviendo a todo Culiacán
Lo que comenzó como una lucha desesperada contra el cáncer, hoy es una red que alimenta, acompaña y da esperanza a quienes más lo necesitan. La historia de Jazmín Barrientos está cambiando vidas.

Hay historias que nacen del dolor, pero no se quedan ahí. Se transforman. Se expanden. Se convierten en algo que toca más vidas de las que uno imaginó.
La de Jazmín Barrientos Cristerna es una de ellas.
Tiene 37 años, es psicóloga educativa y clínica, pero antes que cualquier título, es una mujer que tuvo que rehacer su vida cuando la enfermedad tocó la puerta de su casa.
Y no fue cualquier enfermedad. Fue un diagnóstico que llegó sin aviso y con prisa: cáncer de páncreas en etapa terminal para su mamá, Rosario Cristerna.
Algo aparentemente sencillo se volvió en un problema grave

Todo comenzó con algo que parecía menor. Una gastritis, un malestar después de un viaje. Dos meses de consultas sin respuestas claras hasta que, finalmente, un especialista confirmó lo que nadie quería escuchar.
“Nos dijeron que había cuatro días para operarla”, recuerda. Cuatro días.
El tiempo dejó de ser algo cotidiano y se convirtió en urgencia. La operación costaba 350 mil pesos. No había margen para esperar. Había que actuar. Y lo hicieron. Ese fue solo el inicio.
Después vinieron los tratamientos, los medicamentos que no estaban en el cuadro básico, las cuentas que no daban tregua: 180 mil pesos cada 21 días. Rifas, eventos, todo lo que fuera posible para sostener la esperanza.
“Hubo un momento en que ya no podíamos más”, dice con una voz temerosa para Tus Buenas Noticias.
Desconocidos se volvieron familia

Pero incluso en medio de ese desgaste, apareció algo que cambiaría el rumbo de su historia: la gente. Personas que sin conocerla enviaban mensajes, apoyo, ánimo.
“A mí me salvó la gente”.
Y ahí, justo ahí, nació algo distinto.
Porque cuando finalmente lograron acceder al tratamiento, Jazmín entendió que había muchas personas que no sabían cómo hacerlo, que estaban solas, que no tenían a quién acudir.
Entonces decidió no quedarse con lo que había logrado. Decidió compartirlo.
El nacimiento de Me 1 a Salvar una vida

Así nació “Me 1 a salvar una vida”.
Primero fue acompañar, orientar, estar. Luego vino algo más cercano: Mandiles Morados, un programa que cada semana llega a hospitales de Culiacán con cenas para quienes esperan, cuidan o atraviesan momentos difíciles.
“Llueva o truene, ahí estamos”, cuenta con gran satisfacción.
Son años de presencia constante, especialmente en el Hospital Pediátrico, donde no solo entregan alimentos, sino también algo igual de importante: compañía.
El proyecto creció y se convirtió en Corazón Morado, un colectivo que hoy funciona como bazar con causa. Ropa, artículos donados y productos de emprendedores sostienen una ayuda que no se detiene.
“Es impresionante la necesidad que hay”, comparte.
Lo que no se vende llega a comunidades como Villas del Sol, El Alto del Coyote, La Higuera, Talayote o La Higuerita. Ahí, además, Jazmín impulsa talleres educativos para niñas y niños, diseñados desde su formación como psicóloga, con materiales que fortalecen su aprendizaje y desarrollo.
Todo esto mientras reconstruye su propia vida.
La empatía le abrió una nueva oportunidad de vida

Porque hay algo que no se olvida: su mamá vivió cinco años después del diagnóstico. Cinco años que no estaban en el pronóstico, pero que le regalaron tiempo, memorias y una despedida distinta.
“Más que cosas materiales, eran cosas humanas”, recuerda sobre la lista de deseos que lograron cumplir.
Cuando su mamá murió, el dolor fue profundo. Pero también lo fue la decisión de seguir.
El color morado, que hoy identifica su causa, viene de una historia que la marcó: la del corazón púrpura, símbolo de valentía.
“Esta es nuestra guerra… y ese es nuestro corazón”.
Y aunque su mamá ya no está, ese corazón sigue latiendo en cada acción, en cada ayuda, en cada persona que encuentra apoyo en esta red.
Jazmín no planeó este camino. La vida la llevó ahí. Y ella eligió transformar.



























