Acción colectiva: La receta de Viva la Ola para transformar residuos en vida en la “Isla Basura” de Mazatlán
Berenice y Nithzia crearon un plan de manejo ambiental que hoy por hoy se ha transformado en la inspiración para la acción comunitaria de rescate de un islote en el Estero de Urías, Isla Basura es un ejemplo de unión y trabajo por el bien común en Mazatlán


Un islote de dos y media hectáreas, en medio del sistema estuarino de Urías, que alguna vez fue un santuario de vida, hoy es “Isla Basura” en Mazatlán.
Este lugar, visitado por primera vez hace dos años por Berenice Lizárraga, es el centro de un importante proyecto de saneamiento y regeneración por parte de la Asociación Civil Viva la Ola.
Berenice, una joven que desde muy pequeña se interesó por el medio ambiente, junto con Nithzia Pineda, tomaron la batuta del proyecto Isla Basura con el que han logrado involucrar a la comunidad y generar un sistema de economía circular que permite continuar con los esfuerzos de limpieza en ese sitio.
“Al entrar ahí la verdad yo me topé con una realidad muy cruda porque era el lugar honestamente más contaminado que yo he visto en todo Mazatlán y entonces ya que lo vi dije no voy a hacer como que no vi nada”, recuerda.

Berenice decidió intervenir el islote y sin saber en realidad cómo o por dónde empezar, con apoyo de Nithzia generaron ideas que se convirtieron en un plan de manejo que luego fue creciendo hasta llegar a ser un proyecto reconocido y premiado.
La joven graduada con una especialidad en biotecnología ambiental y una maestría en manejo ambiental, explica cómo Isla Basura se ha convertido en uno de los lugares más contaminados en el Estero de Urías.
“Sirve como una bio barda natural, toda la basura que va viajando por las corrientes se queda estancada gran parte en la Isla Basura, no son residuos que llegó alguien y los puso ahí, no son residuos que llegan de un día para otro, son residuos que llevan acumulados alrededor de 30 años en este sitio y que cuando sube la marea por desgracia se van a mar abierto y ahí es muy complicado retirarlos”, señala.

La líder del proyecto, platica en entrevista con Tus Buenas Noticias, que hay referencias de los propios pescadores de Mazatlán sobre este lugar, en el que hace dos décadas podían acudir a pasar un día en familia y donde incluso podían pescar.
“Isla basura era como un santuario para las familias de pescadores, nos contaron varias historias que hace 20 años iban con sus familias los fines de semana había pesca, había vida, crecimiento de alevines, pero se empezó a acumular la basura y los hidrocarburos de toda la zona de las embarcaciones y el lugar ya no es ese santuario de vida”, dice con preocupación.
400 voluntarios y una meta común: El motor del proyecto
Esta cruda realidad ha impactado en una de las actividades productivas de mayor importancia en Mazatlán y aunque la propia comunidad de pescadores conoce el problema, hasta hace poco veían este islote como un territorio perdido.
Así que el trabajo de Berenice y Nithzia, desde Viva la Ola, ha sido complejo, más allá de la creación de un plan de manejo ambiental para la zona, tema en el que son expertas, la complejidad radica en la conciencia y la acción de toda una comunidad.
Para generar interés en este sitio, las jóvenes iniciaron hace dos años la organización de jornadas de saneamiento y convocaron a los pescadores que integran la Cooperativa Pesquera Playa Sur, quienes con sus lanchas apoyan en el transporte de voluntarios y desechos retirados del islote.
Sin duda, la primera impresión de quienes llegan a Isla Basura como voluntarios es de una tarea casi imposible de lograr, pero al paso de nueve jornadas de saneamiento, se ha logrado mucho. 
“Lo que hemos logrado hasta ahorita es limpiar alrededor de una hectárea, hasta el momento hemos reunido a más de 400 voluntarios, ya pudimos regenerar una parte donde se ven propágulos, así se llaman las varitas que crean nuevos manglares, el año pasado vimos por primera vez caminar una garza nocturna por el sitio, porque estaba tan topado de basura que ni siquiera podían caminar las aves por ahí”, comenta con entusiasmo.
Solo para dimensionar la cantidad de desechos retirados, Berenice hace la comparativa “llevamos retiradas más de 4 tonelada de desechos de Isla Basura y se puede escuchar poco, pero en volumen es muchísimo porque la mayoría de los residuos que quitamos de ahí no son pesados son como corcho y PET, lo que hemos quitado es la basura suficiente para llenar el Teodoro Mariscal”.
Una vez involucrada la comunidad de pescadores, ahora han vuelto al islote, no para esparcimiento como hace 20 años, ahora con el objetivo de recuperar este espacio, limpiar y regenerar para que la vida también regrese.
Economía circular: Cuando los residuos dejan de ser basura
Después de cada jornada, los voluntarios regresan a tierra con lanchas cargadas de basura, al llegar al embarcadero se hace la separación de residuos para darle un destino adecuado al plástico y el vidrio, lo que permite a la vez, generar recursos.
“Estamos desarrollando un modelo de economía circular entonces lo que hacemos en nuestras jornadas de limpieza que es muy importante es separar los residuos para al final valorizar lo que se pueda”, asegura Berenice.

El 34% de todos los residuos que se han retirado de Isla Basura es PET (plástico) que es llevado a una recicladora mazatleca junto con el vidrio.
A la par, las jóvenes trabajan desde Viva la Ola en una variable de aprovechamiento de residuos orgánicos, que son el mayor contaminante en nuestro país y genera gases de efecto invernadero, contaminación de los mantos acuíferos e infertilidad del suelo.
“El secreto está en pegarle primero a los residuos orgánicos y estamos en eso haciendo biofertilizantes, bioenergía, compostaje, a la par que trabajamos en Isla Basura, al final todo está conectado se llama economía circular y de hecho es completar ciclos”, explica.
Lograr que la basura no sea basura, que tenga otros aprovechamientos que sean útiles y sobre todo con enfoque comunitario, como se trabaja actualmente con los pescadores, es el camino que las jóvenes buscan recorrer con su proyecto.
Aliados por el entorno: la comunidad unida por Isla Basura
A lo largo de estos dos años de trabajo, las jóvenes han logrado alianzas con más de 20 instituciones académicas, de investigación, ecoturísticas y de gobierno.
Isla Basura ha recibido reconocimientos como el Premio Nacional UVM por el Desarrollo Social y el proyecto representó a México en la Comisión Ambiental de Norteamérica. 
El caso de "Isla Basura" nos deja una lección fundamental: la degradación ambiental no tiene por qué ser una sentencia definitiva.
Al pasar de la preocupación a la ejecución, Berenice y Nithzia han demostrado que el éxito de la restauración ecológica depende menos de los recursos extraordinarios y más de la articulación de voluntades.
Este proyecto no solo ha logrado retirar toneladas de desechos; ha reconstruido el tejido social entre quienes dependen del estero y quienes lo habitan.
Su modelo de economía circular y gestión comunitaria ofrece una hoja de ruta clara para otras zonas costeras que enfrentan desafíos similares.
La verdadera victoria de Viva la Ola no es solo limpiar un islote, sino haber comprobado que, cuando la ciencia, la comunidad y la acción directa se encuentran, es posible devolverle al ecosistema su capacidad de regenerarse.
















