Algo Fresco es el emprendimiento de Ale Calvillo que ofrece desayunos saludables en Culiacán
Desde antes del amanecer, Alejandra Calvillo construye todos los días una historia de constancia con desayunos saludables afuera de Palacio de Gobierno.

A las cuatro de la mañana la ciudad está en silencio. Pero en una casa del fraccionamiento Los Ángeles ya hay luz encendida.
Alejandra Calvillo Murillo comienza su jornada cuando muchos todavía duermen. Lava fruta, corta verduras, prepara guisos, exprime naranjas. No hay nada improvisado. Todo se hace ese mismo día.
“Todo es fresco”, dice con firmeza, como quien defiende lo que ha construido.
Estudió Administración de Empresas. Aprendió de números, organización, costos, estrategias. Y aunque su título la encaminaba hacia una oficina, la vida le puso enfrente otra oportunidad.
Detectó algo sencillo pero claro: afuera del Palacio de Gobierno, por uno de sus accesos, no había opciones prácticas de desayuno saludable para quienes entran a trabajar desde temprano. Personas con poco tiempo, que necesitan algo rápido, accesible y bien preparado.
No lo pensó demasiado. Empezó en su cocina.
“Prácticamente empecé yo sola”, recuerda y comparte para Tus Buenas Noticias.
Un emprendimiento lleno de sabor

Preparaba todo en casa y después salía a vender. Poco a poco se fue acomodando en ese espacio que hoy ya es parte del paisaje cotidiano del Centro.
Su esposo comenzó a apoyarla. Entre los dos organizan, preparan y atienden. Pero es ella quien lleva la administración, el control, la constancia diaria.
El negocio se llama Algo Fresco. Y eso es exactamente lo que ofrece.
Jugos naturales recién exprimidos. Sándwiches desde 30 pesos. Ensaladas, burritos y baguettes que no rebasan los 80. El jugo de naranja en 35 pesos y los combinados en 40. Precios pensados para que cualquiera pueda desayunar bien sin afectar el bolsillo.
Abren a las siete de la mañana. A las once comienzan a recoger. Porque su horario está pensado para el desayuno, para ese momento en que la ciudad corre y necesita energía.
Un negocio de cercanía con sus clientes

Muchos ya la conocen. Pasan, saludan, piden lo de siempre. Hay confianza. Hay cercanía.
En estos últimos años, reconoce, las ventas han bajado un poco. La situación que atraviesa Culiacán ha hecho que las personas midan más sus gastos. Pero el puesto sigue ahí.
Sin hacer ruido, pero también sin rendirse.
Alejandra no habla de crisis. Habla de trabajo. No dramatiza. Organiza. Ajusta y sigue en pie trabajando cada día.
Le gusta lo que hace. Se nota en la forma en que acomoda sus productos, en cómo sirve cada jugo de naranja con una grata sonrisa, se nota en la manera en que calcula costos sin descuidar la calidad y la atención a sus clientes.
La disciplina le ha permitido el éxito

Ocho años después, aquella idea que nació por necesidad se convirtió en una pequeña empresa sostenida por disciplina diaria.
Ella no esperó el momento perfecto. Tampoco esperó tener todo resuelto.
Empezó con lo que tenía.
Y cada mañana, cuando la gente de Culiacán despierta y cruza por ese acceso del Palacio de Gobierno, ahí está Alejandra.
A ella la ven firme, muy temprano y siempre constante. Porque el emprendimiento no siempre grita.
A veces simplemente abre a las siete en punto… y cumple todos los días.



















