Cómo una familia sobrevive vendiendo tortillas de harina en San Ignacio
Vender tortillas de harina desde casa se ha convertido en el sustento de una familia en San Ignacio. La historia de Lorena refleja cómo un pequeño negocio puede surgir de la necesidad y crecer con esfuerzo diario.


La venta de tortillas de harina en San Ignacio no solo es un negocio, es una historia de esfuerzo, desplazamiento y superación. Así es como una familia convirtió la necesidad en su principal fuente de ingresos.
La señora Lorena Hernández Sandoval a diario cocina este delicioso alimento, el cual se ha vuelto el preferido de varias familias de la cabecera municipal.
Su llegada a San Ignacio y emprendimiento
Lorena llegó a San Ignacio hace cerca de cinco años, proveniente del estado de Sonora, junto con sus dos hijos y esposo, quien es originario de la comunidad serrana de La Caña.
Indicó que llegaron a residir a la localidad de Tolosa, de donde tuvo que irse a vivir a la cabecera municipal hace cuatro años, ya que sus hijos tenían que acudir a la escuela, y llevarlos y traerlos era difícil y costoso.
Ella es una víctima indirecta del desplazamiento de las familias de La Caña, pues manifestó que la idea era irse a vivir a ese lugar: “Mi esposo iba y venía diariamente al rancho, allá sembraba y cuidaba ganado, ya estábamos construyendo una casita, pero desafortunadamente en septiembre del 2014, las familias tuvieron que salir y hasta la fecha no han podido retornar”, expresó.
Con un poco de nostalgia, relató que esta labor la aprendió siendo muy chica, viendo a su hermano mayor, quien se quedó a cargo de ella y otro más, tras haber quedado huérfanos.

Cómo hacer tortillas de harina caseras: proceso tradicional en Sinaloa
Ahora, con destreza, amasa la harina con sus ingredientes, que son: agua tibia con sal y manteca vegetal, de la cual después comienza a hacer bolitas, las deja reposar por diez minutos, para posteriormente proceder a extenderlas con el rodillo.
Previamente, coloca la leña en la hornilla, la cual enciende justo cuando termina de extender las tortillas, para posteriormente comenzar a cocinarlas, esperar a que enfríen para embolsarlas dependiendo del pedido.
Relató que fue a los 17 años que comenzó a trabajar con una señora haciendo tortillas, pero al casarse y tener a sus hijos, por no desatenderlos, optó por iniciar el negocio por cuenta propia en su casa, ya después su hijo más grande le ayudaba a vender por las casas.

Estando en Tolosa, comenzó a levantar pedidos en las tiendas de San Ignacio, que era lo que ella siempre había querido. Ahora, dijo que, gracias a Dios, ya tiene sus clientes y hasta su casa llegan a comprarlas o le piden por teléfono, y las envía con los que se dedican a hacer mandados.
“Ya viviendo en la cabecera, la necesidad me llevó a hacer más tortillas para vender en la casa, ya que había que pagar renta y cubrir los gastos de la escuela, agradezco a Dios que me dio está habilidad y a mi hermano que con todo su amor nos hacía para alimentarnos” agregó.
Indudablemente, para esta familia no fue fácil adaptarse a vivir en un lugar desconocido para ellos, pero las ganas de salir adelante pudieron más que todo lo demás, ya que de alguna manera había que sacar el sustento, demostrando con ello que cuando se quiere, se puede.
Una historia de resiliencia en Sinaloa
Adaptarse a un nuevo lugar no fue fácil, pero la determinación de salir adelante marcó la diferencia.
La historia de Lorena no solo habla de tortillas, sino de:
- Esfuerzo diario
- Desplazamiento forzado
- Emprendimiento por necesidad
- Amor por la familia
Hoy, su trabajo no solo alimenta hogares, también representa una oportunidad de vida digna.











