Gael y su familia impulsan su negocio de pollos desde Las Américas con trabajo y dedicación
A sus 18 años, Gael decidió apostar por su familia y retomar un negocio de pollos asados que hoy representa esfuerzo y unión desde Las Américas


Culiacán, Sinaloa.- En medio de dudas, tropiezos y decisiones difíciles, una familia encontró en el fuego de un asador mucho más que una fuente de ingresos: halló una oportunidad para volver a empezar juntos.
Gael Alejandro Zavala Luna, de apenas 18 años, es hoy el rostro de “Más + Pollo”, un emprendimiento familiar que, más allá de vender pollos asados, cuenta una historia de resiliencia, aprendizaje y amor por lo que se hace.
Aunque el camino no comenzó de la mejor manera, el proyecto tiene raíces profundas. Su padre, Servando Zavala, lleva más de 25 años en el oficio, experiencia que se convirtió en la base para intentarlo una vez más.
El primer intento del negocio no prosperó, y el cierre dejó un sabor amargo, especialmente para Gael, quien incluso intentó tomar otro rumbo al buscar estudiar medicina. Sin embargo, la vida tenía otros planes.
“Un día llegué muy desanimado”, recuerda Gael, quien encontró en su familia el impulso para volver a intentarlo. Fue entonces cuando una frase de su madre marcó el rumbo:
Si otros pueden, ¿por qué tú no?”. Esa idea, sencilla pero poderosa, se convirtió en el motor que lo llevó a apostar nuevamente por el negocio familiar.

Un nuevo comienzo en familia
Hoy, instalados en un nuevo local cercano a Ciudad Universitaria por el boulevard Las Américas, el panorama es distinto. Lo que antes fue incertidumbre, ahora es trabajo en equipo. Cada integrante de la familia aporta algo: desde la preparación de los alimentos hasta el diseño del negocio.
Lo que más me da orgullo… es estar unidos”, comparte Gael.
Y es que, para ellos como familia, el verdadero valor del emprendimiento no solo está en las ventas, sino en la posibilidad de crecer juntos y apoyarse entre todos.
El nombre del negocio también refleja esa esencia. “Más + Pollo” nació de una idea espontánea de su madre, Norma Lorena, quien con su creatividad logró capturar el espíritu del proyecto: hacer más, vender más, pero también soñar más.
Con precios accesibles, planes de ampliar el menú con nuevas opciones como milanesas y salsas, y la intención de extender sus horarios, la familia sigue construyendo paso a paso su futuro.
Pero más allá de lo inmediato, Gael tiene claro que los sueños no tienen límites. “Se vale soñar… llevarlo a todo el estado o al país”, dice con entusiasmo.
Porque si algo ha aprendido en este proceso, es que no importa si el inicio es pequeño. Con esfuerzo, unión y ganas de salir adelante, incluso el sueño más sencillo puede convertirse en una historia que inspire a muchos más.










