Francisco Báez: El chef que transforma el sazón en esperanza para adultos mayores en Culiacán
Con más de 22 años de trayectoria, el chef internacional Francisco Javier Báez Ruiz, originario de Guadalajara, comparte su experiencia culinaria en Culiacán, llevando técnicas y pasión a adultos mayores del DIF Palmito y otros espacios


Desde los cuatro años, Francisco Javier Báez Ruiz ya observaba con atención los movimientos en la cocina de su madre. Entre recetas improvisadas y una curiosidad constante, comenzó a formarse una vocación que, con el tiempo, lo llevaría a recorrer diversas cocinas del mundo.
Aunque inicialmente estudió administración, la inquietud por la gastronomía terminó marcando su rumbo. Decidió cambiar la oficina por los fogones y se formó profesionalmente en Guadalajara, su ciudad natal.

Hoy, con más de dos décadas de experiencia, su historia es la de alguien que eligió la pasión sin mirar atrás.
Sinaloa: El laboratorio de una fusión sin fronteras
A lo largo de 22 años, el chef ha construido un perfil sólido en cocina nacional e internacional. Su dominio abarca desde la gastronomía mexicana —que considera una de las más ricas del mundo— hasta especialidades italianas, francesas, españolas, mediterráneas y asiáticas.
Radicado desde hace más de dos décadas en Culiacán, ha encontrado en Sinaloa un territorio fértil para la creatividad culinaria.
Para él, la combinación de agricultura, ganadería y pesca convierte a la región en una potencia gastronómica, capaz de competir con cualquier cocina internacional.
Su propuesta va más allá de replicar recetas: apuesta por la fusión. Un ejemplo es la reinterpretación de platillos tradicionales, como el arroz a la tumbada veracruzano, elaborado con mariscos del Pacífico sinaloense.
Sabor y Aroma: El proyecto de enseñar con el ejemplo
Más que cocinar, su vocación se centra en enseñar. A través de su proyecto Sabor y Aroma Kitchen, el chef ha desarrollado talleres dirigidos a personas sin experiencia, con el objetivo de acercarlas a la cocina desde sus bases.
Esa misma filosofía lo llevó hace unos meses al DIF Palmito, donde impartió un curso de repostería básica para personas adultas mayores.
En ese espacio, su experiencia se tradujo en herramientas prácticas: desde masas y técnicas esenciales hasta la posibilidad de emprender.
Cocinar también es transformar realidades
La presencia del chef en este tipo de iniciativas no es casual. Representa una visión clara: la gastronomía como vehículo de desarrollo personal y comunitario.
En cada sesión, entre harina y horno, no solo transmite conocimientos técnicos. También impulsa confianza, creatividad y nuevas oportunidades para quienes participan.
Porque para Francisco Javier Báez Ruiz, la cocina no tiene límites. Y cuando se comparte, puede convertirse en una herramienta poderosa para cambiar historias.














