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Culiacán, Sinaloa. - Bajo la sombra de una sombrilla azul, sobre el bulevar Agricultores, en la esquina con la calle Convención de Apatzingán, en la colonia Amistad, Ana Beatriz Palafox Rivera demuestra que los grandes sueños no necesitan un local para comenzar.
A veces basta una mesa plegable, unas hieleras y la decisión de dar el primer paso.

Ana Beatriz emprende una pescadería familiar y conquista clientes en Culiacán
Hace poco de tres meses, ella y su esposo, Gabino Dávalos, hicieron realidad un proyecto que durante años permaneció en sus corazones.
Con los ahorros obtenidos gracias al trabajo de Gabino como colocador de vitro-piso y los conocimientos que heredó de su familia dedicada a la pesca, empezaron una pequeña pescadería que poco a poco ha logrado ganarse la confianza de decenas de familias.
Iniciaron durante la temporada de Semana Santa ofreciendo camarón, filete de tilapia y mojarra. La buena respuesta de los clientes les permitió ampliar su oferta y hoy también venden pulpo, medallón de atún, callito curtido de mojarra y camarón con cabeza los fines de semana, además de mantener disponible camarón sin cabeza.

"Empezamos con lo básico: una mesita y unas hieleras, pero con muchas ganas de salir adelante. Con esfuerzo, constancia y perseverancia hemos ido prosperando", compartió Ana Beatriz con una sonrisa.
Mientras Ana Beatriz atiende con dedicación a cada cliente, Gabino la acompaña siempre que su trabajo se lo permite. Juntos han convertido este proyecto en un esfuerzo familiar impulsado por el deseo de brindar un mejor futuro a sus tres hijos.
"Mi esposo me apoya bastante. Es un negocio familiar y juntos buscamos darle una mejor calidad de vida a nuestros hijos", expresó agradecida.
Además de ofrecer pescado y mariscos frescos y de calidad, Ana Beatriz procura que cada persona se lleve una buena experiencia. Está convencida de que la confianza se gana con productos de calidad, honestidad y un trato cercano, una fórmula que ya inicia a dar frutos.
"Ya tenemos clientes fieles y estoy muy agradecida con todas las personas que nos han apoyado comprándonos", comentó la vecina de la colonia Renato Vega Alvarado.

Aunque hoy trabajan desde un sencillo punto de venta sobre el bulevar Agricultores, Ana Beatriz mantiene intacto su mayor anhelo: contar algún día con una pescadería establecida, con mayor variedad de productos y un espacio más amplio para seguir atendiendo a quienes confiaron en ellos desde el primer día.
Antes de despedirse, Ana Beatriz deja un mensaje para quienes aún dudan en emprender:
"No se queden con el 'hubiera'. Inténtenlo. Se necesita esfuerzo y perseverancia porque los resultados no llegan de la noche a la mañana, pero con trabajo sí llegan", concluyó.
Un horario dedicado a la calidad y frescura
Ana Beatriz atiende de ocho de la mañana a seis de la tarde los lunes, miércoles, viernes, sábados y domingos. Los martes y jueves los dedica a preparar el producto y garantizar la frescura de sus mariscos
La historia de Ana Beatriz demuestra que detrás de cada pequeño emprendimiento hay una familia que lucha, aprende y persevera. También confirma que los sueños no comienzan cuando se tiene todo, sino cuando existe el valor de empezar con lo indispensable, trabajar con honestidad y avanzar, paso a paso, hacia un futuro mejor.










