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Para Ti

Coyotitán, San Ignacio. Desde hace más de cuatro décadas, Julián Sandoval Astorga comienza sus días entre camarones, pulpo, ostiones y ceviches. A sus 62 años, sigue atendiendo personalmente su negocio con la misma sencillez con la que inició, convencido de que el mejor ingrediente siempre ha sido la constancia.

Su historia comenzó hace 45 años en San Ignacio, aunque sus raíces están en Coyotitán. Ahí, frente al antiguo depósito de cerveza Tecate, instaló su primer puesto de mariscos, siguiendo el camino que años antes había abierto su padre, don Vicente Sandoval, considerado por la familia como el primer vendedor de mariscos en San Ignacio.

"Mi padre fue el que empezó. Él me dejó el negocio y me dijo: 'Tú le vas a seguir aquí'."

Julián Sandoval, desde hace 45 años se dedica a la preparación de platillos a base de mariscos al gusto del cliente
Julián Sandoval, desde hace 45 años se dedica a la preparación de platillos a base de mariscos al gusto del cliente

La historia de Julián Sandoval y su legado familiar en la venta de mariscos.

Desde entonces, Julián pasó por distintos puntos de venta en San Ignacio. Trabajó frente al Bar Estrella, después en La Palapa y más tarde cerca de la ganadera. Cada cambio estuvo marcado por las circunstancias, algunas de ellas difíciles.

Con el paso del tiempo, la inseguridad comenzó a afectar la actividad comercial. Las calles se vaciaron, los clientes dejaron de salir y las ventas disminuyeron.

"Duré como 60 días solo en el negocio. Era una tristeza."

Fue entonces cuando uno de sus hijos le hizo una propuesta que cambiaría nuevamente su rumbo.

"Me dijo: 'Vente para acá'. Y me vine."

Hace casi un año regresó a Coyotitán, el lugar donde nació. Ahí instaló su negocio propio, justo frente a su casa. El cambio no solo significó volver a sus orígenes, sino también recuperar la tranquilidad.

"Aquí ya vivo más tranquilo. Si vendo, es para mí. Ya no pago renta y estoy cerca de mi familia."

Hoy Julián cuenta con su negocio propio en donde continúa atendiendo a sus clientes, algunos que ya atendía en San Ignacio y otros nuevos.
Hoy Julián cuenta con su negocio propio en donde continúa atendiendo a sus clientes, algunos que ya atendía en San Ignacio y otros nuevos.

Impacto de la inseguridad en el negocio de mariscos de Julián Sandoval.

La venta de mariscos no fue una elección improvisada. Es una tradición que comenzó con su padre y que continúa entre hermanos dedicados al mismo oficio.

Mientras uno vende mariscos en San Ignacio y otro en Tepic, Julián ha mantenido viva la herencia familiar con un negocio que hoy muchos conocen como Mariscos El Nay, nombre inspirado en uno de sus hijos.

Su menú conserva la esencia de siempre: ceviches, camarones, pulpo, ostiones, callo de almeja y otras especialidades frías, aunque con el tiempo también incorporó tacos de chamberete y sopa marinera para ampliar la oferta.

Los clientes nunca lo olvidaron.

Aunque dejó San Ignacio, muchos de sus clientes continúan buscándolo.

"Preguntan dónde estoy y cuando les dicen que estoy en Coyotitán, vienen hasta acá."

Los clientes que antes acudían su puesto en San Ignacio hoy acuden hasta Coyotitán para deleitarse con los ricos platillos de Julián
Los clientes que antes acudían su puesto en San Ignacio hoy acuden hasta Coyotitán para deleitarse con los ricos platillos de Julián

El futuro del negocio familiar: la nueva generación de Julián Sandoval.

Gracias al negocio de los mariscos, Julián pudo sacar adelante a sus cinco hijos. Algunos eligieron la música como profesión, una de sus hijas estudió una licenciatura y la menor continúa preparándose.

Sin embargo, además de disfrutar el presente, Julián también piensa en el futuro del negocio que durante 45 años ha sido el sustento de su familia. Su mayor deseo es que el esfuerzo de toda una vida no termine con su retiro, sino que continúe en manos de la siguiente generación.

Uno de sus hijos ya aprendió el oficio y, poco a poco, se prepara para tomar la estafeta. Julián le ha transmitido no solo las recetas y la forma de preparar cada platillo, sino también la importancia de atender a los clientes con sencillez, ofrecer productos frescos y mantener la calidad que durante décadas le ha permitido ganarse su confianza.

"Cuando él prepara los mariscos, los pruebo y le digo: 'Tienen el mismo sazón que yo'", comenta con orgullo.

Esa sencilla frase le da la tranquilidad de saber que el negocio tiene futuro y que el legado familiar seguirá vivo. Para Julián, el verdadero éxito no radica únicamente en haber permanecido 45 años detrás de un mostrador, sino en haber construido un patrimonio con el trabajo honesto y en poder heredarlo a sus hijos.

Porque detrás de cada tostada de ceviche, cada cóctel y cada platillo servido durante más de cuatro décadas no solo hay mariscos frescos. Hay sacrificios, jornadas de trabajo desde muy temprano, momentos de incertidumbre, cambios de domicilio para seguir adelante y la satisfacción de haber sacado adelante a su familia gracias a un oficio heredado por su padre. Hoy, ese mismo oficio se perfila para seguir pasando de generación en generación, conservando el sabor y la historia que han acompañado a miles de clientes durante casi medio siglo.

Julián al cambiar su lugar de venta, dudo un poco porque se estaba viviendo la inseguridad, pero sus clientes siguieron llegando a su nuevo local
Julián al cambiar su lugar de venta, dudo un poco porque se estaba viviendo la inseguridad, pero sus clientes siguieron llegando a su nuevo local
Preguntas y respuestas
Yolanda Tenorio
Yolanda Tenorio

Yolanda Tenorio es una periodista con más de 15 años de experiencia narrando historias que importan y que muchas veces no encuentran eco en los grandes titulares. Ingresó a El Debate de Mazatlán el 21 de febrero de 2008 como corresponsal, y desde entonces ha sido testigo y cronista del pulso serrano: comunidades marcadas por el abandono, la violencia o la migración, pero también por su cultura, dignidad y riqueza humana.

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Su pasión por el periodismo se manifiesta especialmente en el género de la crónica, así como en los reportajes especiales que retratan con sensibilidad a los pueblos olvidados y los personajes que resisten con orgullo. Es una periodista que escucha, que camina los pueblos y que sabe encontrar las historias donde otros solo ven silencio.

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