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Culiacán, Sinaloa. - A veces los sueños no desaparecen; simplemente esperan el momento adecuado para volver a florecer. Eso ocurrió con María del Carmen Cadota Sarabia, quien a sus 57 años regresó a las aulas después de 27 años de haber interrumpido sus estudios y hoy celebra con orgullo haber concluido la preparatoria.

A los 57 años, María del Carmen cumple su sueño de terminar la preparatoria
Con una sonrisa y el corazón lleno de emoción, recibió su certificado en la Escuela Preparatoria Sindicato de Trabajadores al Servicio del Estado (STASE), un logro que para ella representa mucho más que un documento: es la prueba de que siempre existe la posibilidad de retomar aquello que quedó pendiente.
“Nunca es tarde para estudiar y superarse”, expresó emocionada.
María del Carmen trabaja desde hace casi 17 años en el Supremo Tribunal de Justicia. Su experiencia laboral y el deseo de crecer profesionalmente la motivaron a retomar un camino que había quedado pendiente desde su juventud.
Cuando era joven, las circunstancias la llevaron a interrumpir sus estudios. Trabajaba y, al mismo tiempo, enfrentaba dificultades para aprender, sin contar entonces con las herramientas y el acompañamiento que hoy tuvo a su alcance.
Regresar después de tantos años tampoco fue sencillo. Las tareas representaron uno de sus mayores retos, especialmente porque tiene déficit de atención. Hubo momentos en los que llegó a pensar que no lo conseguiría, pero decidió no rendirse.
“Al principio pensé que no la iba a hacer, pero gracias a mis maestras, quienes me apoyaron mucho, pude continuar”, manifestó con orgullo.
En este camino, María del Carmen tampoco estuvo sola. Sus maestras Miriam Durán y Nayely Castro fueron fundamentales para animarla a continuar, mientras que en su trabajo encontró respaldo en Mirna Yaneth Cazares y Óscar López Ortiz.

Cuando alguna materia se complicaba, podía recurrir a ellos para pedir orientación; en inglés, por ejemplo, Óscar la ayudó a comprender cómo formar sus oraciones.
Una meta que requirió esfuerzo. Cumplir con la escuela mientras trabajaba significó aprender a organizar sus días. Por las noches, después de terminar su jornada laboral, se sentaba a realizar sus tareas y estudiar.
También hizo sacrificios económicos. Dejó de lado algunas salidas, festejos y momentos familiares para concentrarse en aquello que quería alcanzar.
Cada esfuerzo cobró sentido el día en que recibió su certificado. “Fue un placer hermoso. Le di gracias a mi Dios por cumplir este gran sueño tan anhelado”, compartió la vecina de la colonia Amistad.
Todavía quedan sueños por cumplir
Con la preparatoria terminada, María del Carmen no piensa detenerse. Su próximo reto es continuar con su formación profesional y avanzar hacia una meta que durante años ha mantenido presente.
“Este año inicio la Licenciatura en Derecho en la UAS para continuar construyendo el futuro que durante años imaginé”, compartió.
Para ella, lo conseguido también representa un mensaje para quienes han dejado algún sueño pendiente por miedo a la edad, las dificultades o las circunstancias.
“Nunca es tarde para empezar, que le echen muchas ganas”, aconsejó.

A los 57 años, María del Carmen cerró un capítulo que había permanecido pendiente durante casi tres décadas, pero abrió también una nueva etapa llena de posibilidades. Hoy, con su certificado en las manos y nuevos sueños por delante, sabe que nunca es demasiado tarde para volver a empezar.
Su historia deja un mensaje para quienes alguna vez pensaron que un sueño había quedado demasiado lejos: mientras existan las ganas de seguir adelante, siempre habrá una oportunidad para hacerlo realidad.











