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Su lavandería es para Claudia un lazo que la une con la comunidad que atiende en Pradera Dorada y sus alrededores, pero es también, la conexión con el recuerdo de su padre, quien tuvo la idea de emprender el negocio hace siete añosen Mazatlán.

En entrevista con Tus Buenas Noticias, Claudia platica que su papá le propuso abrir una lavandería, donde él la apoyaría mientras se mantenía activo y productivo a sus 73 años.

Aunque ella y su familia viven en un sector algo lejano a Pradera Dorada, consideraron poner su negocio en la esquina de la Avenida Monte Ribereño y la calle Jablí, en la segunda sección del fraccionamiento, donde tenían un terreno excedente de una vivienda en el que construyeron un local.

Cuando vieron el crecimiento del sector y la dinámica de muchas familias que lo habitan, quienes salen desde muy temprano a trabajar y regresan casi de noche, vieron la idea de abrir una lavandería como una buena opción de emprendimiento.

Claudia atiende su lavandería en Pradera Dorada todos los días desde hace siete años, su amabilidad y buen trato son el éxito de su negocio
Claudia atiende su lavandería en Pradera Dorada todos los días desde hace siete años, su amabilidad y buen trato son el éxito de su negocio

“El proyecto nació por la población y la demanda que hay, aquí las personas trabajan prácticamente todo el día, muchos se van desde muy temprano a trabajar y regresan hasta las 7 de la noche y vimos la oportunidad de cubrir esa demanda de servicio”, señala.


La idea se concretó gracias a la oportunidad de compra de unas lavadoras que un conocido de su esposo estaba a punto de desocupar después de haber tenido una lavandería.

“Las lavadoras se las compramos a un contacto de mi esposo que tenía su lavandería y ya no quiso trabajarlas, entonces mi esposo y yo decidimos utilizar el local que ya teníamos y ver qué tanto ingreso podíamos generar con este negocio”.


Así nació la Lavandería Zoe, un emprendimiento que ha prosperado después de siete años y ha logrado mantenerse, a pesar de temporadas de poco trabajo, gracias a la perseverancia de Claudia y el apoyo de su familia.

Un negocio que se adapta a los clientes y une a la familia

La dinámica de la lavandería fue pensada desde un inicio para satisfacer la demanda de los habitantes de Pradera Dorada, pero también la necesidad de tiempo de Claudia para atender a su familia.

“Es importante atender la necesidad de las personas y de uno como trabajador también, porque es bueno tener trabajo, pero no es bueno descuidarse uno o descuidar a la familia, la casa, los hijos”.


Su padre, quien falleció hace un año, fue un elemento importante para el negocio, pues realizaba todo tipo de labores para apoyar a Claudia y ambos se hacían compañía, eran unidos y hacían buen equipo.

“Me ayudaba a poner la ropa en la lavadora, a doblarla, nos hacíamos compañía y él siempre fue una parte fundamental de este negocio, más que nada él quería sentirse productivo, a pesar de la edad que él tenía, quería sentirse útil”, dice Claudia con la voz entre cortada al recordar a su padre.


La clientela ha aceptado bien la dinámica de la Lavandería Zoe y aún más el trato amable de sus dueños.

El apoyo de su papá fue fundamental para iniciar, hoy Claudia y su esposo mantienen vigente su lavandería con esfuerzo y dedicación
El apoyo de su papá fue fundamental para iniciar, hoy Claudia y su esposo mantienen vigente su lavandería con esfuerzo y dedicación

Aún cuando el horario del negocio se limita a medio día, pues abre de lunes a sábado de 9:00 am a 3:00 pm, el servicio es rápido, la ropa se entrega el mismo día e incluso tiene servicio de recolección y entrega a domicilio son costo en el sector Pradera Dorada.

“En cuanto está lista la ropa les confirmo a los clientes, si me dicen ¿me la puede pasar a dejar? Yo se la llevo a su domicilio sin costo extra porque son clientes de aquí cerca”, dice Claudia.


El esposo de Claudia también se involucra en la dinámica del emprendimiento, pues de 3:00 a 6:00 pm también hace recolección de ropa a domicilio para entregar al día siguiente.

También se encarga de ayudar a Claudia con las niñas cuando están en clases y juntos han logrado coordinar horarios para que tanto el negocio como su hogar estén bien atendidos.

“Yo dejo a las niñas en la escuela y en el camino vengo recolectando ropa, hago la lavandería y de regreso hago entregas también, mi esposo a partir de las 3:00 pm es el que me apoya en las tardes para la recolección”.


Perseverancia y trabajo en equipo

Claudia asegura que el éxito del negocio ha sido la perseverancia y la capacidad de adaptarse a las necesidades de los clientes, pues hay quienes han solicitado el servicio de su lavandería desde que abrieron.

“Es permanecer, hay que adaptarse y decir hay que seguir adelante, el negocio es noble, es redituable y uno tiene que saber trabajarlo”, dice convencida.


La historia de Claudia y la Lavandería Zoe muestra cómo un pequeño emprendimiento puede transformar la vida de una comunidad: no solo ofrece un servicio práctico, sino también apoyo familiar y la preservación de un legado.

Apoyar a emprendimientos como Lavandería Zoe es apostar por soluciones reales que fortalecen la economía local y el tejido social.

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Preguntas y respuestas
Eunice Arredondo
Eunice Arredondo

Licenciada en periodismo con más de veinte años de experiencia en el ámbito de la comunicación, como reportera, conductora de noticias y jefa de información. Actualmente enfocada en el periodismo constructivo y de soluciones, alentando una conversación inspiradora para una ciudadanía más pacífica y participativa.

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