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Cosalá, Sinaloa.- Flores, mariposas, alas y otras figuras decorativas dan color a los callejones de Cosalá y forman parte de la imagen que recibe a quienes visitan este Pueblo Mágico. Sin embargo, detrás de muchas de estas piezas existe una historia de creatividad, reciclaje y participación ciudadana.
La responsable es Beatriz Adriana Miranda Payán, coordinadora del Instituto de Embellecimiento Municipal, artista plástica y maestra de arte, quien desde hace más de una década ha impulsado proyectos que combinan la expresión artística con el cuidado del medio ambiente.
El impacto del arte reciclado en la comunidad
Actualmente trabaja en coordinación con el Instituto Municipal de Cultura en los preparativos de las festividades patrias y de la tradicional Noche de Leyendas, donde participa en la elaboración de un arco dedicado a la Mujer de Plata, uno de los personajes representativos de la tradición oral de Cosalá.
“Lo hacemos con tiempo para que cuando lleguen los turistas encuentren un espectáculo digno y puedan apreciar el trabajo que se realiza en el municipio”, comenta.
Arte que nace de los residuos
Una de las principales características del trabajo de Beatriz es el uso de materiales reciclados, principalmente botellas de plástico PET, a las que transforma en piezas decorativas con un nuevo valor artístico.
“Me especializo en arte con basura. Aunque suene feo decirlo, creo que son cosas que todavía se pueden utilizar”, explica.
La iniciativa busca dar una segunda vida a materiales que normalmente terminarían en la basura y, al mismo tiempo, contribuir al mejoramiento de la imagen urbana de Cosalá.
Durante el año pasado, el equipo coordinado por Beatriz elaboró más de cinco mil piezas decorativas, entre flores, alas y diversas figuras que fueron colocadas en diferentes puntos del centro histórico.
“Todo lo que usted ve en los callejones está hecho con plástico reciclado. Le dimos una segunda vida a un material que tardaría cientos de años en degradarse”, señala.

Participación ciudadana en el embellecimiento de Cosalá
Los cosaltecos también ponen su parte. El proyecto ha logrado involucrar a habitantes del municipio, quienes comenzaron a separar las botellas de plástico para entregarlas al Instituto de Embellecimiento y permitir que sean reutilizadas.
“La gente ya sabe que el plástico no se tira. Lo reúne y nos lo trae para seguir creando”, expresa.
Esta participación ha permitido contar con material para nuevos trabajos y, a la vez, generar mayor conciencia sobre la importancia de separar y reutilizar los residuos.
El trabajo no termina con la instalación de las piezas. El personal realiza mantenimiento permanente a las decoraciones colocadas en nueve callejones del centro histórico, especialmente después de la temporada de lluvias, cuando algunas estructuras pueden resultar afectadas.
Incluso, cuando algún adorno se desprende o presenta daños, los propios vecinos suelen recogerlo y entregarlo nuevamente para que sea reparado.
Para Beatriz, cada botella reutilizada representa una oportunidad de convertir un desecho en algo que pueda ser admirado. Así, entre arte y conciencia ambiental, el plástico que alguna vez fue basura se transforma en parte de la identidad visual de Cosalá y en un atractivo más para quienes recorren sus calles.










