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Para Ti

Son las tres y media de la madrugada, y Xóchitl ya tiene las manos ocupadas. Prende el fuego, pone a freír el chicharrón, pela la papa para la machaca. Faltan algunas horas para que abra el changarro y ya lleva rato trabajando. Así empieza, todos los días, la historia detrás de “Guisos Xóchitl Borboa”.

Porque eso es lo primero que hay que entender de este negocio: aquí nada se guarda de un día para otro.

Una comida de un día para otro no sabe igual", dice Xóchitl, y por eso cada guiso, el chicharrón, la cochinita, el chilorio, la machaca, la birria cuando toca, se prepara desde cero, cada madrugada, sin excepción.


Un referente gastronómico

No es una frase de mercadotecnia. Es una rutina que empieza a las 3:30 y que ella misma sostiene, guiso tras guiso, desde hace casi seis años en este mismo punto: la cuchilla de la calle principal de Culiacancito.

Pero la historia de Xóchitl empieza años atrás, trabajando junto a su hermano en la taquería “Los Algodones”, ahí cerca. De esa experiencia salió después por su cuenta, vendiendo taquitos de buche y de panza. 

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Ese changarro cerró, pero ella no se detuvo: siguió cocinando para eventos, para bodas, para cumpleaños, para las cenas de Navidad y Año Nuevo donde todavía hoy le encargan lomo, pierna y barbacoa. En total, suma casi diez años entre distintos giros de comida, todos ellos, de una forma u otra, sostenidos por sus manos.

Se cerró una puerta pero se abrió otra

El negocio de guisos, el que existe hoy, nació de dos cosas al mismo tiempo: la insistencia de sus propios clientes, que ya la conocían por su sazón desde la carreta de eventos y le decían que pusiera un local fijo, y una circunstancia que a cualquier familia le cambiaría el rumbo.

Su esposo, que toda la vida había trabajado, empezó a tener problemas de la vista que le impidieron seguir haciéndolo como antes. En lugar de detenerse, la familia decidió salir adelante juntos, y Xóchitl tomó las riendas con más fuerza que nunca. Hoy, dice, mucha gente la reconoce también por eso: por no haberse rendido.

Ese tipo de historias no se cuentan solas; se notan en los detalles. Se nota en que hay clientes que ya ni piden: llegan, se sientan, y ella ya sabe que son los tres burritos de cochinita y chicharrón de siempre, o la planchada que pide fulano, puro chicharrón, a veces con chilorio. 

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Se nota en que gente que ni conocía el lugar, llegan porque "el jefe dijo que llegáramos aquí". Se nota en que hasta desde la sindicatura le han recomendado el changarro a quien pregunta dónde comer. Ninguna campaña de publicidad hace eso. Lo hace la constancia, guiso tras guiso, año tras año.

Para satisfacer el paladar

Tortillas hechas a mano y planchadas, gorditas rellenas, pellizcadas, tortas, quesadillas, y guisos que cambian según el día: chicharrón, cochinita, machaca, chilorio, huevo con papa o con nopales, birria, discada, chambarete, fajitas de res, camarón y marlín rancheros. 

No hay pretexto", resume Xóchitl, con esa sencillez de quien sabe que su comida habla por sí sola. El chicharrón y el chilorio son los que vuelan primero, casi todos los días, y cuando hay birria, también se acaba temprano.


Visión de crecimiento

En lugar de quedarse quieta, ya dio un paso más: el año pasado abrió un segundo punto, una casetita en la prepa. Y la meta que sigue es clara: ampliar el local de La Cuchilla, tener más espacio, y, hacer más chicharrón, porque ese, dice entre risas, es lo primero que siempre se le termina.

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Es la historia de una mujer que aprendió el oficio desde joven, que perdió un changarro y abrió otro, que convirtió un problema de salud en la familia en una razón más para seguir, y que hoy, sigue prendiendo el fuego con la misma convicción del primer día.

Su invitación, al final, es tan sencilla como su filosofía de trabajo "Los invitamos a que nos prueben y que vean la calidad y el sabor. No se van a arrepentir." De lunes a viernes, de seis de la mañana a una de la tarde, en La Cuchilla, frente al Oxxo.


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Preguntas y respuestas
Erick Valenzuela
Erick Valenzuela

Erick Valenzuela tiene 13 años como periodista, de los cuales, los primeros 8 de ellos daba cobertura temas de seguridad y nota roja, sin embargo, su evolución en el periodismo lo llevó a conocer del tema de salud pública, educación y recientemente el ámbito legislativo. Actualmente se desenvuelve en Tus Buenas Noticias con ediciones impresas en el municipio de Eldorado, y las sindicaturas de Quilá, Costa Rica así como la región Humaya, para contar sus historias, resaltar a su gente y mantener en la memoria colectiva sus tradiciones y subculturas.

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