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Culiacán, Sinaloa.- Hay historias de emprendimiento que comienzan con una gran inversión y otras que nacen con algo mucho más valioso: la necesidad de salir adelante, las ganas de trabajar y la determinación de no rendirse. 

La de Lupita, comerciante de 36 años, es una de esas historias que recuerdan que los grandes logros muchas veces empiezan con muy poco.

Hace casi tres años, Lupita tomó una decisión: emprender. Después de haber trabajado en otros lugares y de que la pandemia cambiara sus circunstancias laborales, buscó una alternativa que le permitiera generar ingresos y, al mismo tiempo, estar pendiente de sus tres hijos, de su mamá y de su hermano.

Así comenzó su camino en la venta de mariscos, con apenas 15 kilos de camarón como capital inicial.

“Yo empecé vendiendo 15 kilos en la calle. Ese fue mi mayor capital”, recuerda.


Con una hielera, una mesa y muchas ganas de trabajar, comenzó a ofrecer su producto en las inmediaciones del Parque Paraíso, aprovechando también el movimiento del tianguis de los viernes.

La estrategia fue sencilla, pero efectiva: publicar en redes sociales, pedirle a la gente que compartiera sus publicaciones y confiar en que el buen producto y el trato cercano harían el resto. Poco a poco, las recomendaciones comenzaron a llegar.

Después viajó hasta Las Arenitas, en El Dorado, para buscar directamente a quienes producían camarón y conseguir mejores precios.

La pescadería de Lupita cuenta con productos como pulpo, caracol, marlín, gallo de hacha y filete de curvina, entre otras opciones para disfrutar en casa.
La pescadería de Lupita cuenta con productos como pulpo, caracol, marlín, gallo de hacha y filete de curvina, entre otras opciones para disfrutar en casa.

Un sueño que también lleva el nombre de su papá

En este camino también apareció una historia familiar que le dio un significado todavía más especial a su negocio:

Su papá, Trinidad Figueroa González, siempre había querido poner una pescadería. Trabajaba en el Ayuntamiento y decía que, cuando se jubilara, cumpliría ese sueño, sin embargo, lamentablemente falleció antes de materializar su sueño.

Lupita en su momento no se dio cuenta, pero fue su mamá, María de Jesús González Martínez, le recordó el deseo de su esposo.

“Mi mamá me dijo: ‘Hija, al final te tocó a ti cumplir el sueño de tu papá’. Y se me quedó en el corazón”, comparte.


Por eso, cuando recientemente le ofrecieron la oportunidad de rentar un local, la emoción fue enorme. Después de haber pasado años cargando hieleras y trabajando en la calle, finalmente tenía un espacio con techo, donde podía atender a sus clientes y continuar creciendo.

Hoy trabaja de 10:00 de la mañana a 6:00 de la tarde, con descanso los miércoles, y ofrece distintos productos del mar, entre ellos camarón, pulpo, medallón, caracol, marlín, callo de hacha y filete de curvina los cuales también se pueden ordenar por su número telefónico 667 351 7480.

Además, ha comenzado a realizar envíos de camarón a Tijuana, donde ya cuenta con clientes que buscan iniciar o fortalecer sus propios negocios. También contempla llevar su producto a ciudades como Monterrey y Guadalajara.

“Si alguien quiere empezar un negocito como yo, yo le doy un mejor precio para que también pueda ganar”, explica.


Su intención es que el crecimiento no sea únicamente para ella, sino que su trabajo pueda convertirse también en una oportunidad para otras personas.

El nuevo establecimiento se convirtió en un motivo de orgullo para Lupita, quien comenzó su emprendimiento con una hielera y 15 kilos de camarón.
El nuevo establecimiento se convirtió en un motivo de orgullo para Lupita, quien comenzó su emprendimiento con una hielera y 15 kilos de camarón.

Una mujer que encontró fuerza en el trabajo, la familia y la solidaridad

Detrás de la comerciante hay una mujer que ha tenido que atravesar momentos profundamente difíciles.

Lupita es mamá de tres hijos, de 18, 16 y 14 años. También está al pendiente de su mamá, de 68 años, y de su hermano, quien tiene parálisis cerebral y no puede hablar.

Su familia es su principal motor y en medio de mil pruebas difíciles que la vida le puso, encontró en su trabajo un punto de apoyo:

“Yo nunca dejé los camarones porque sabía que esto me iba a sostener”, cuenta.


Su historia también está acompañada por la fe. Cada día, al abrir su negocio, lo primero que hace es agradecer:

“Yo le digo a Dios: ‘Tú eres el encargado de mis ventas, de mis planes y de mis proyectos’”, comparte.


Esa gratitud también se refleja en la manera en que trata a sus clientes. A algunos les permite pagar después o completar pequeñas cantidades cuando les falta dinero. Y ese agradecimiento también llega hasta los animales de la calle.

Lupita atiende con entusiasmo a sus clientes en el nuevo local que representa uno de sus mayores logros como emprendedora.
Lupita atiende con entusiasmo a sus clientes en el nuevo local que representa uno de sus mayores logros como emprendedora.

Parte de lo que obtiene con su negocio lo destina a comprar croquetas y agua para los perros que se encuentran en el Parque Paraíso. 

Hoy mira hacia adelante con nuevos proyectos. Quiere ampliar su negocio, incorporar más productos y a sus hijos les repite constantemente que estudien, que se preparen y que busquen construir su propio futuro.

Y si alguien que atraviesa una situación difícil le pidiera un consejo, su respuesta sería sencilla:

“Mientras haya vida y esperanza, hay esperanza. Si tienes salud, tienes todo. Eres rico”.


Después de tres años de cargar hieleras, buscar producto, caminar bajo el sol, enfrentar días de lluvia y aprender a vender desde cero, Lupita ya no mira aquella primera mesa como algo pequeño.

“Yo le tengo mucho amor a lo que hago. La dedicación, la constancia y el amor que les pones a las cosas son los que te llevan lejos”, afirma.


Y esa quizá sea la mejor manera de contar su historia: una mujer que empezó con 15 kilos de camarón y que, con perseverancia, fe y mucho corazón, sigue construyendo un futuro para ella y para su familia.

Después de tres años de vender en la calle, Lupita celebra tener finalmente un espacio propio para continuar haciendo crecer su negocio.
Después de tres años de vender en la calle, Lupita celebra tener finalmente un espacio propio para continuar haciendo crecer su negocio.

Productos que vende Lupita en su pescadería

  • Camarón fresco
  • Pulpo
  • Medallón
  • Caracol
  • Marlín
  • Gallo de hacha
  • Filete de curvina
  • Caracol sin cabeza
  • Otros productos del mar
  • Paletas y helados
  • Chicles y golosinas




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Preguntas y respuestas
Victoria Herrera
Victoria Herrera

Soy licenciada en letras especializada en lingüística, con enfoque en didáctica, egresada de la Universidad Autónoma de Sinaloa en 2019. Actualmente cuento con conocimientos en economía, cultura general y literatura. Soy una persona alegre, comprometida, creativa y que puede analizar cualquier situación para encontrar una solución rápida y eficaz. Tras cinco años de experiencia en el mundo periodistico hoy día laboro para Tus Buenas Noticias en el área de impresos cubriendo los sectores de Las Américas, Bugambilias, La Conquista y Valle Alto, contando las historias de personas que día a día construyen una mejor sociedad y que vale la pena escuchar.

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