¿Quieres resumir esta nota?

Para Ti

Cosalá, Sinaloa.- Durante más de 35 años, las manos de Zenaido García Franco han estado ocupadas entre hilos de pita, cuero y herramientas. Lo que comenzó cuando tenía apenas 15 años se convirtió en un oficio que hoy mantiene prácticamente solo, mientras una tradición que durante años dio trabajo a varias personas ha ido perdiendo fuerza.

El artesano recuerda que hubo una época en la que prácticamente toda su familia se dedicaba al piteado. Sus hermanos y otras personas que colaboraban con ellos participaban en la elaboración de los productos, mientras los pedidos llegaban de distintos lugares. “Antes trabajábamos todos en eso. Ya todos dejaron y nada más quedé yo”, recuerda.

Un oficio que se transmite de generación en generación

Hubo años de mucho movimiento. Los productos no solo se comercializaban en la región, sino que también llegaban hasta Estados Unidos, Culiacán y otros lugares. Sin embargo, con el paso del tiempo el negocio comenzó a disminuir. La razón, explica, es una combinación de mucho trabajo y poca ganancia. Elaborar una pieza requiere paciencia, precisión y varios días de dedicación, mientras que los costos de los materiales han aumentado.

La pita que utiliza actualmente la consigue en Guadalajara. La materia prima llega por encargo y, a partir de ahí, comienza un proceso completamente artesanal. Entre sus trabajos se encuentran los tradicionales cintos piteados, huaraches y sillas de montar. Todo se realiza sobre pedido, principalmente porque elaborar una pieza sin tener un comprador representa un riesgo para quien trabaja prácticamente solo.

Un cinto puede llevarle alrededor de ocho días de trabajo. A pesar de ello, los precios no siempre compensan el tiempo invertido ni el costo de los materiales. “Todo se fue arriba, todo se puso muy caro y el trabajo sigue igual”, explica.

Zenaido García Franco elabora por encargo cintos piteados, huaraches y sillas de montar, piezas que requieren paciencia y varios días de trabajo artesanal; tan solo un cinto puede llevarle hasta ocho días de elaboración.
Zenaido García Franco elabora por encargo cintos piteados, huaraches y sillas de montar, piezas que requieren paciencia y varios días de trabajo artesanal; tan solo un cinto puede llevarle hasta ocho días de elaboración.

Desafíos del piteado: trabajo arduo y escasa ganancia

Actualmente continúa recibiendo pedidos, principalmente de Culiacán. Recientemente tenía encargados cinco cintos; tres ya habían sido entregados y todavía trabajaba en los dos restantes. El ritmo de producción también está marcado por una realidad: ahora él es quien realiza prácticamente todo el trabajo. Antes contaba con el apoyo de familiares, pero una de sus hermanas dejó de ayudarlo debido a problemas de salud. Desde entonces, ha tenido que avanzar poco a poco con cada encargo.

Un oficio aprendido mirando. A diferencia de otros oficios que se transmiten mediante una enseñanza formal, él y sus hermanos aprendieron a trabajar la pita observando a quienes ya conocían la técnica. Tenían alrededor de 15 años cuando comenzaron a involucrarse en esta actividad. Su padre también estaba relacionado con el trabajo de montar y, poco a poco, los integrantes de la familia fueron aprendiendo diferentes tareas. “Una cosa u otra ya fuimos enseñando”, recuerda.

El trabajo de Zenaido no se limita únicamente a cintos y huaraches, también tejen sillas de montar
El trabajo de Zenaido no se limita únicamente a cintos y huaraches, también tejen sillas de montar

El futuro del piteado: esperanza en la demanda artesanal

Así aprendieron a elaborar los cintos piteados, los huaraches y otros productos que durante años formaron parte de la actividad económica de la comunidad. Hoy, esa enseñanza permanece en sus manos. Aunque reconoce que el negocio ya no es como antes y que cada vez son menos las personas que se dedican al piteado, no considera que el oficio esté destinado a desaparecer.

Para él, mientras existan personas interesadas en adquirir una pieza artesanal y alguien dispuesto a seguir trabajando la pita, la tradición continuará.

Y así, entre pedidos que llegan de otras ciudades y jornadas de varios días para terminar un solo cinto, mantiene vivo un oficio que aprendió siendo adolescente y que, después de más de tres décadas, todavía forma parte de su vida.

Preguntas y respuestas
Yolanda Tenorio
Yolanda Tenorio

Yolanda Tenorio es una periodista con más de 15 años de experiencia narrando historias que importan y que muchas veces no encuentran eco en los grandes titulares. Ingresó a El Debate de Mazatlán el 21 de febrero de 2008 como corresponsal, y desde entonces ha sido testigo y cronista del pulso serrano: comunidades marcadas por el abandono, la violencia o la migración, pero también por su cultura, dignidad y riqueza humana.

Ahora se une a Tus Buenas Noticias. 

Su pasión por el periodismo se manifiesta especialmente en el género de la crónica, así como en los reportajes especiales que retratan con sensibilidad a los pueblos olvidados y los personajes que resisten con orgullo. Es una periodista que escucha, que camina los pueblos y que sabe encontrar las historias donde otros solo ven silencio.

Ver más notas de Yolanda Tenorio →