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Para Ti

Culiacán, Sinaloa.- A sus 78 años, David Quiñones Ledezma tiene claro que nunca es tarde para aprender algo nuevo.

Desde hace tres años acude al Centro de Desarrollo Integral No. 1 Margarita Maza de Juárez, mejor conocido como DIF Palmito, donde encontró mucho más que un espacio para ocupar su tiempo: encontró amigos, aprendizajes y una comunidad que hoy siente como un segundo hogar.

Este año, además, recibió una distinción especial: fue elegido rey del Festival de La Primavera en el mes de marzo, una experiencia que asumió con alegría y que refleja la vitalidad con la que disfruta esta etapa de su vida.

Un nuevo hogar: Lo que comenzó con una invitación a jugar dominó se convirtió en un espacio de convivencia, aprendizaje y amistad.
Un nuevo hogar: Lo que comenzó con una invitación a jugar dominó se convirtió en un espacio de convivencia, aprendizaje y amistad.

“Yo vine aquí invitado por otro amigo para venir a jugar dominó”, recuerda David para Tus Buenas noticias sobre sus primeros días en el centro.


Aquella invitación terminó convirtiéndose en una nueva rutina y, con el tiempo, en una oportunidad para descubrir actividades que no imaginaba realizar.

Actualmente estudia computación tres veces por semana. Su objetivo es aprender a utilizar mejor el teléfono y familiarizarse con las herramientas digitales. Ya lleva tres años en esta actividad y está por comenzar un nuevo ciclo de aprendizaje.

Del dominó a la computadora

Para David, llegar al DIF Palmito significó abrir una puerta a nuevas posibilidades. Primero fueron las partidas de dominó; después llegaron las clases, las amistades y la convivencia.

Su historia también muestra cómo los espacios comunitarios pueden ayudar a las personas adultas mayores a mantenerse activas, aprender y relacionarse.

“Venir aquí es una manera de despejar la mente”, explica.


En su experiencia, permanecer demasiado tiempo en casa puede hacer que las preocupaciones se acumulen. En cambio, acudir al DIF le permite salir, convivir, aprender y regresar a casa con otra energía.

“Viene uno a desestresar. Sale uno de aquí entre 12 y 1 de la tarde, ya se va a su casa más despejado”, comparte. Por eso, su consejo para otros adultos mayores es sencillo: buscar estos espacios, acercarse y animarse a participar.

Toda una vida en El Palmito: Nacido en Culiacán en 1948, David ha sido testigo de la transformación de esta zona de la ciudad. A finales de marzo fue coronado rey durante el Festival de la Primavera en el DIF Palmito.
Toda una vida en El Palmito: Nacido en Culiacán en 1948, David ha sido testigo de la transformación de esta zona de la ciudad. A finales de marzo fue coronado rey durante el Festival de la Primavera en el DIF Palmito.

Una vida ligada al crecimiento de El Palmito

David nació en Culiacán el 29 de enero de 1948 y ha sido testigo de buena parte de las transformaciones de la colonia Industrial El Palmito.

De niño, recuerda que uno de sus grandes atractivos era observar los aviones que aterrizaban en la antigua central aeroportuaria que existió en el sector, en la colonia Lomas del Bulevar. Con apenas unos ocho años, él y otros niños acudían a mirar las aeronaves desde las inmediaciones.

“Era el atractivo de nosotros”, recuerda.


Aquella imagen forma parte de los recuerdos de una infancia marcada también por el trabajo. David comenzó a laborar alrededor de los nueve años y, con el paso del tiempo, desempeñó distintos oficios.

Uno de sus trabajos más importantes fue en el Ayuntamiento de Culiacán, donde permaneció 15 años. Primero fue supervisor de Obras Públicas y posteriormente estuvo al frente del departamento de barredoras, hasta que se jubiló.

Desde 2013 recibe una pensión y, después de una vida de trabajo, podría haberse limitado a descansar. Sin embargo, decidió seguir activo.

Un nuevo capítulo a los 78

David está casado con María Melquiades Cervantes, con quien recientemente celebró 54 años de matrimonio. Tiene cinco hijos —uno de ellos ya fallecido—, además de nietos que forman parte de una familia que ha crecido junto con él.

Hoy, su vida tiene un capítulo diferente. El salón de clases, las partidas de dominó, los compañeros y las actividades del DIF Palmito forman parte de una rutina que le permite mantenerse ocupado y, sobre todo, sentirse acompañado.

Ser elegido rey del Festival de La Primavera representa una celebración, pero también algo más profundo: el reconocimiento a una persona que decidió mantenerse participativa y abierta a nuevas experiencias.

David demuestra que la edad no tiene por qué significar dejar de aprender. A los 78 años, sigue descubriendo cómo utilizar un teléfono, aprendiendo computación, haciendo amigos y disfrutando de su comunidad.

Y quizá ahí está la lección más valiosa de su historia: un nuevo comienzo puede aparecer en cualquier etapa de la vida, incluso cuando uno cree que ya lo ha vivido todo.



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Francisco Castro
Francisco Castro

Comunicólogo con más de 20 años dedicado al periodismo impreso y digital. Experiencia en periodismo de investigación, edición de contenidos y actualmente enfocado al periodismo constructivo y de soluciones.

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