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Culiacán, Sinaloa. - Con una carpa, una mesa, una hielera y el deseo de salir adelante, Kenia Guadalupe Castellano Sandoval y su prima Michelle encontraron en los mariscos una oportunidad para generar ingresos, apoyar los gastos de casa y continuar con sus estudios.

En Culiacán, entre tosticeviches y sueños, Kenia y Michelle construyen su futuro
Sobre la avenida Álvaro Obregón, a la altura del Parque Culiacán 87, su pequeño puesto de Mariscos Los Titines se ha convertido, desde hace poco más de una semana, en el inicio de un proyecto que nació con sencillez, pero también con grandes ilusiones.
Ahí preparan tosticeviches de camarón, tostisaguachiles, ceviche y aguachile, con la esperanza de conquistar a quienes pasan por el lugar y hacer crecer poco a poco su emprendimiento.
“Iniciamos con el emprendimiento para apoyar en gastos de la casa y seguir estudiando principalmente”, compartió Kenia.
Un proyecto que nació en familia. Kenia y Michelle decidieron apostar por esta idea después de haberse dedicado a la venta de helados. Ahora enfrentan juntas un nuevo reto y atienden el puesto de 12:00 del mediodía a 7:00 de la tarde, de lunes a domingo.
“Estamos todos los días por lo pronto, porque vamos iniciando y queremos que más personas nos conozcan”, contó Michelle.

En este comienzo, el respaldo de su familia ha sido fundamental. Sus tíos, Ricardo Castellano y Jerania Avendaño, confiaron en ellas y las alentaron a dar el primer paso.
El nombre Mariscos Los Titines también tiene un significado especial: es un homenaje a los hijos de sus tíos, convirtiendo el negocio en un proyecto que lleva consigo el cariño de la familia.
Los primeros frutos. Emprender desde cero no ha sido sencillo. Cada jornada representa una oportunidad para aprender, mejorar y seguir adelante. Sin embargo, desde el primer día recibieron una motivación especial: buenas ventas que les confirmaron que valía la pena continuar.
Desde entonces, cada cliente se convierte en parte de este comienzo y en una oportunidad para fortalecer un negocio que todavía está dando sus primeros pasos.
Un sueño que apenas comienza. Kenia y Michelle sueñan con que algún día Mariscos Los Titines tenga su propio establecimiento, un espacio que les permita mirar atrás y recordar que todo inició con una carpa a la orilla de la avenida.

Por ahora, trabajan con entusiasmo y aprenden de cada jornada, convencidas de que construir un negocio requiere tiempo, constancia y dedicación.
Su mensaje para otros jóvenes es sencillo, pero inspirador: si tienen un sueño o una idea para emprender, que se animen a intentarlo. Saben que el camino puede presentar dificultades, pero también que la perseverancia puede abrir puertas y acercarlos a sus metas.
Las jóvenes agradecen a sus tíos Ricardo y Jerania por creer en ellas, así como a cada cliente que ha confiado en sus productos y las impulsa a seguir.

Porque algunos grandes sueños no comienzan con un gran local ni con una fuerte inversión. A veces empiezan con una carpa, una mesa, una hielera y dos jóvenes que deciden creer en lo que pueden construir juntas.



















