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A poca distancia de Eldorado, donde el camino se acerca al Pacífico, hay un campo pesquero que los eldoradenses sienten como suyo: “El Conchal”. Quienes nacieron en este municipio o lo adoptaron, hablar de este lugar es hablar de identidad, de raíces y de una forma de vida que se hereda de generación en generación.
El mar provee
Las familias que radican en el campo viven, en su mayoría, de la pesca, y es común ver a pescadores y pescadoras preparar sus embarcaciones, revisar redes y salir a trabajar con el oficio que aprendieron de padres y abuelos.

Su esfuerzo diario no solo sostiene hogares, también pone en las mesas de la región pescados y mariscos frescos que son motivo de orgullo.
Cuando regresan de la faena, el campo cobra vida. El Conchal se ubica frente a la bahía La Guadalupana, y su oleaje tranquilo y su ambiente sereno lo han convertido en un sitio entrañable para convivir y descansar.

Sus restaurantes de pescados y mariscos reciben tanto a locales como a visitantes que buscan el sabor auténtico de la costa sinaloense.
Atractivo turístico
Su rincón más querido es el malecón, que, aunque es pequeño, es muy vistoso porque ahí se camina al atardecer, se platica con los vecinos, se toman fotografías y se contempla el mar con calma. Para sus habitantes es un espacio de encuentro y, para quienes llegan de fuera, una postal que invita a volver.
Con la municipalización de Eldorado, el orgullo se ha fortalecido. Los eldoradenses ven en El Conchal una muestra de la riqueza natural con la que cuenta su territorio y un motivo para creer en su futuro: playas, bahías y esteros que pueden crecer con respeto al entorno y sin perder la esencia de su gente.

Un lugar para presumir
Presumir El Conchal no es solo hablar de paisaje. Es reconocer el trabajo de quienes salen al mar con valentía, de las manos que limpian, preparan y venden el producto, y de una comunidad que cuida lo que tiene.
Por eso, cuando un eldoradense dice "vengo del Conchal" o "soy de Eldorado", lo dice con la frente en alto, sabiendo que su tierra guarda un tesoro que se llama mar, trabajo y orgullo.









