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Culiacán, Sinaloa.- Cuando Jesús Radamés Cárdenas Amador recibió la llamada que le anunciaba el despido en su empleo, el 31 de diciembre de 2024, no imaginaba que aquella noticia terminaría llevándolo a emprender desde la cocina de su casa, en el fraccionamiento Villas del Humaya, al norte de Culiacán.
Licenciado en Administración de Empresas y con experiencia en el área comercial, pasó buena parte del 2025 buscando trabajo. Entre entrevistas y currículums, también buscó maneras de generar ingresos para apoyar a su familia.

La respuesta comenzó a tomar forma alrededor de una receta que conocía desde casa: los frijoles puercos.
De la cocina familiar a un pequeño negocio
A Jesús siempre le ha gustado cocinar. Recuerda que desde niño observaba a su mamá en la cocina y preguntaba por cada ingrediente y cada paso de las preparaciones.
A finales de febrero de 2026 decidió poner ese gusto a prueba. Preparó alrededor de tres kilos de frijol, calculó costos, midió las porciones y comenzó a ofrecerlas entre personas conocidas.
La respuesta lo animó a continuar. Primero vendió cerca de casa y en la escuela de sus hijos; después comenzó a tocar puertas en tiendas, tortillerías y fruterías. Poco a poco surgieron nuevos clientes y puntos de venta.
"A veces esperamos a no tener nada para animarnos a emprender”, admite en entrevista para Tus Buenas Noticias.
Actualmente prepara entre cuatro y cinco kilos diarios, prácticamente durante toda la semana. Su producto se vende en presentación de medio litro y también atiende pedidos especiales para reuniones.
Una ruta que crece con cada cliente
Jesús realiza personalmente la producción, el envasado, las entregas y las ventas. Sus recorridos ya incluyen distintos puntos del norte de Culiacán y algunos comercios de la ciudad.
Una de las señales que más lo motivan es que quienes prueban sus frijoles suelen volver a comprar. Incluso algunos clientes le escriben para apartar sus porciones antes de que salga a repartir.
Su propuesta está basada en una preparación artesanal, sin conservadores y con los ingredientes que él considera necesarios para conservar el sabor casero.
La marca se llama Productos Parnasa, una palabra que eligió como referencia a la provisión y que ahora busca convertir en el nombre de una futura línea de alimentos.
El siguiente paso: producir más
El reto actual es aumentar su capacidad. En ocasiones la demanda supera lo que se puede preparar con una sola olla y una licuadora doméstica.
Por eso, su siguiente meta es acondicionar una cocina con mayor capacidad, adquirir equipo y sumar a una persona que lo apoye en la producción.
Jesús también imagina ampliar Parnasa con otros productos, como aguas frescas, salsas y diferentes alimentos preparados. Mientras ese proyecto toma forma, continúa aplicando lo aprendido como administrador, pero ahora desde el otro lado del mostrador.
“Estoy levantando una marca de cero”, dice. Para él, emprender también ha significado aprender que una dificultad laboral puede convertirse en una oportunidad para construir algo propio.
Su invitación es sencilla: darle una oportunidad a los pequeños negocios. Porque detrás de cada producto hay una persona que está intentando crecer, sostener a su familia y convertir una idea en una fuente de trabajo.














