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Culiacán, Sinaloa.- Para Giancarlo Guzmán, Mateo García y Diego Emilio Quintero, el beisbol comenzó como un juego, pero poco a poco se ha convertido en una forma de imaginar el futuro.
Los tres peloteritos de la Liga Pequeño Colhuacan, con instalaciones en Infonavit Humaya, formaron parte del selectivo de 12 jugadores sinaloenses que representó a México en el Campeonato Mundial de Beisbol Cal Ripken 8U 2026, celebrado del 17 al 23 de agosto en Marlton, Nueva Jersey, Estados Unidos.
El equipo mexicano conquistó el campeonato del grupo Ironman y puso a los pequeños jugadores ante una experiencia que difícilmente olvidarán: competir fuera de casa, conocer otros escenarios y compartir el terreno de juego con niños de otras naciones.

Pero detrás de la medalla hay historias personales, familias que acompañaron el proceso y sueños que apenas comienzan.
Giancarlo: “Puro beisbol”
Giancarlo Guzmán tiene claro lo que quiere. A sus 8 años, después de disputar su primer Mundial, ya imagina su futuro como beisbolista profesional.
“Muy chilo ganar un mundial”, cuenta para Tus Buenas Noticias al recordar el momento en que supo que México había conquistado el campeonato.
Viajó acompañado por su mamá y su abuela, quienes también vivieron de cerca la emoción del torneo. Para él, conocer Estados Unidos y jugar beisbol allá fue una experiencia especial, porque prácticamente no conocía ese país.
Giancarlo recibió el Guante de Oro como el receptor más valioso del campeonato, aunque el cátcher de la Colhuacan tiene otra posición que disfruta todavía más: el shortstop.
Le gusta lanzarse por la pelota y buscar las jugadas difíciles. Su entrenador, dice, le pide que siga entrenando.
Su referente es Fernando Tatis Jr., de quien admira particularmente su juego y su capacidad para fildear. En casa también tiene un ejemplo cercano: su hermano mayor juega beisbol y lo hace a buen nivel.
Fuera del campo, Giancarlo tampoco se aleja demasiado de su pasión. “Puro beisbol”, responde cuando le preguntan si practica algún otro deporte. Sus videos favoritos también son de beisbol y su equipo preferido son los Padres de San Diego.
Al regresar a clases encontró otro reconocimiento. Su profesor se enteró de su campeonato y lo felicitó.

Mateo: una experiencia que quiere repetir
Mateo García Monge, de 9 años, también disputó su primer Mundial. En Nueva Jersey jugó como filder y segunda base, posiciones que conoce bien en la Liga Colhuacan.
“La verdad muy bien, muy alegre porque nunca había sentido la experiencia de un mundial”, recuerda sobre la experiencia.
Había viajado antes a Estados Unidos, pero nunca para disputar un torneo internacional. Por eso, competir en un escenario mundial representó algo diferente a cualquier experiencia anterior.
Sus padres y entrenadores le dejaron un consejo que todavía conserva: "no rendirse durante el torneo".
El beisbol, para Mateo, significa emoción y diversión. Tanto, que reconoce que cuando pasa un día sin jugar o entrenar, lo extraña.
Entre sus ídolos están Shohei Ohtani y Alejandro Kirk. De Ohtani admira que pueda batear, lanzar y defender, porque lo considera un jugador completo.
Y su propio sueño también apunta alto: quiere llegar a las Grandes Ligas y jugar con los Dodgers. “Llegar a la MLB y ser pitcher”, dice cuando imagina hasta dónde quiere llegar.
Mientras tanto, tiene una meta más cercana: ser campeón con el equipo que está por formarse en su liga Pequeño Colhuacan.

Diego: otro sueño que apenas comienza
Diego Emilio Quintero López, también de 9 años, completó la experiencia sinaloense en Nueva Jersey. Juega como primera base, pitcher y filder y comparte con Giancarlo la admiración por Tatis Jr. y el gusto por los Padres de San Diego.
Para él, formar parte de la selección mexicana significó descubrir lo que ocurre cuando el beisbol que se juega cada semana en una liga local abre la puerta a escenarios internacionales.
Los tres niños son parte de una generación que encuentra en los campos de Culiacán un espacio para aprender, competir y convivir, pero también para comenzar a imaginarse en otros diamantes.
Una victoria que comenzó en casa
El campeonato del grupo Ironman no fue solamente resultado de lo ocurrido en Nueva Jersey. Para llegar hasta allá, las familias tuvieron que organizar rifas, colectas y una campaña de donación para reunir los recursos necesarios para el viaje.
El selectivo estuvo integrado por 12 jugadores de 7 y 8 años: 11 de Culiacán y uno de Mazatlán, procedentes de las ligas Culiacán Recursos, Tres Ríos, Humaya, Culiacán AC, Pequeño Colhuacan y Muralla.
Desde el dugout, Rubén Félix, Fernando Galindo, Daniel Cuevas y Roberto Cruz acompañaron a los pequeños durante la competencia.
Para Giancarlo, Mateo y Diego, la historia apenas comienza. La medalla ya está en casa, pero los sueños siguen en movimiento.
Uno quiere ser profesional; otro piensa en los Dodgers y la MLB; otro continúa creciendo entre el montículo, el jardín y la primera base. Pero los tres comparten algo más sencillo y poderoso: las ganas de volver al campo y seguir jugando.















