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Culiacán, Sinaloa.- La historia de un proyecto de vida puede comenzar de muchas maneras, y la de Rebeca Ulloa tiene sus raíces en una infancia llena de colores, manualidades y curiosidad. Desde pequeña, su mamá la inscribía en cursos del DIF para canalizar su energía y darle espacio a su creatividad.
Lo que entonces era una niña que disfrutaba crear con sus manos se convirtió, con los años, en la base de Studio Azul Creativa, su emprendimiento de talleres artísticos, y en una fuente de fortaleza que la ha sostenido durante los momentos más complejos de su vida.
Si bien es verdad que la vida de Rebeca siempre ha estado marcada por la creatividad y el deseo de salir adelante, también ha pasado por momentos tan retadores como la pérdida de su pequeño Jesús Alejandro, una experiencia que transformó su vida y que hoy recuerda como parte de la fuerza que la impulsa.

Un ángel que vino a cambiar su vida
Jesús Alejandro tenía apenas seis meses de edad cuando falleció y perdió la vida debido a una malformación congénita.
Ante su enfermedad, Rebeca viajó con él a la Ciudad de México en busca de atención médica especializada; sin embargo, pese a sus esfuerzos, tuvo que despedirse de su bebé, una experiencia dolorosa que cambió profundamente su vida.
Sin embargo, con el paso del tiempo, ha encontrado en el recuerdo de su pequeño una fuente de fortaleza, para ella hablar de él significa reconocer el amor que permanece y el lugar que ocupa en su historia:
"Cuando yo hablo de mi hijo, para mí es como un héroe. Para mí mi hijo es la fuerza más grande que yo tengo en este mundo", comparte para Tus Buenas Noticias.
La realidad es que para Rebeca el arte no solo ha sido una manera de construir nuevas oportunidades y continuar su camino como emprendedora, sino también de sanar y transformar el dolor en algo hermoso y con un significado más profundo, una forma de mirar la vida que hoy comparte con cientos de personas.
Ese amor también la acompaña en su camino como mamá de Luis Fernando y Gerardo Emilio, sus otros dos hijos.
En ellos encuentra motivos para continuar construyendo su presente, cuidarlos y acompañar su crecimiento, sin dejar de honrar la memoria de su primer hijo.

Una búsqueda que se convirtió en oportunidad
Su inquietud creativa tomó más fuerza aún durante la pandemia, cuando comenzó a buscar alternativas para generar ingresos y desarrollar sus propias ideas.
Fue entonces cuando tomó un curso a distancia para elaborar velas artesanales, impartido por Angélica Guerra, en Torreón, Coahuila.
A partir de un kit para fabricar cinco velas, Rebeca comenzó a descubrir una actividad que después exploraría por su cuenta. Investigó técnicas, buscó insumos y practicó hasta comprender los procesos y sentirse preparada para compartir lo aprendido:
"Yo siempre he sido muy curiosa, si yo veo algo que me interesa, investigo, si no hay cursos busco en internet, nada me detiene hasta que llego al porqué de las cosas", cuenta.
Esa disposición para aprender se convirtió en uno de los pilares de Studio Azul Creativa, pues antes de impartir sus propios talleres, procuró adquirir los conocimientos y la confianza necesarios para orientar a otras personas:
Hasta que yo no me sentía capaz, hasta que probé todos los métodos, no comencé a dar los cursos, recuerda. Y fue así como un taller de velas se convirtió en 18 talleres diversos que van desde velas, jabones artesanales, resina epóxica, yeso cerámico, diseño, aromaterapia, entre muchos más.
Para Rebeca algo que siempre ha tenido claro es ofrecer la atención que ella misma había querido recibir al iniciarse en una nueva técnica y eso para ella ha sido un diferenciador especial en sus proyectos:
"Yo siempre trato como me gustaría ir a un curso, que me enseñaran", explica.

Una pasión que ha cruzado fronteras
Con el tiempo, sus talleres le han permitido llegar a personas de distintas ciudades e incluso de otros países, pues ha llevado sus talleres hasta Mazatlán, Chihuahua y ha brindado cursos en línea a personas de otros países como España.
Detrás de ese crecimiento reconoce que hay horas de práctica, investigación y búsqueda de materiales, además de la convicción de que cada logro requiere dedicación.
Para Rebeca, enseñar también significa respetar el tiempo y el esfuerzo de quienes deciden aprender. Es así que procura que sus alumnas encuentren en cada curso una experiencia que les aporte conocimientos útiles para desarrollar sus propias ideas.
"Están gastando no nada más dinero, están gastando algo que no se recupera: el tiempo y eso hay que valorarlo", señala.
Después de ocho años dedicada profesionalmente a impartir talleres, Rebeca mira el camino recorrido con la certeza y el orgullo de quien sabe que cada paso ha requerido trabajo, paciencia y perseverancia.
Porque, aunque la vida también le ha enseñado a despedirse de personas a quienes ha amado profundamente, Rebeca ha encontrado en sus hijos, en su creatividad y en cada nueva oportunidad razones para continuar.
Y así, entre colores, aromas y proyectos por realizar, Rebeca no se detiene y sigue construyendo su historia, una en la que el amor permanece, los sueños encuentran nuevas formas de hacerse realidad y siempre hay espacio para una sonrisa.

Algunos de los talleres que imparte Rebeca
- Velas aromáticas
- Jabones artesanales
- Resina epóxica
- Sublimación
- Redes sociales
- Yeso cerámico
- Aromaterapia














