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Los Mochis, Sin.- Mucho antes de que los pasteles de capas dominaran Instagram y de que el pan de masa madre fuera una tendencia, Ludmila Infante Fierro ya trazaba el mapa de su destino.
Con la mirada puesta en el futuro y con el firme deseo de ofrecer un mejor entorno para sus hijos. Tras 39 años de trabajo ininterrumpido, su nombre es sinónimo de tradición, innovación y tenacidad en la repostería del norte de Sinaloa.
Ludmila comparte para Tus Buenas Noticias que la historia de pastelería y panadería California no comenzó frente a un horno industrial, sino en las páginas de un cuaderno de notas que llenaba mientras vivía en el país vecino.
"Yo allá me compré una libretita y apuntaba todo lo que íbamos a hacer. Tenía esa ilusión porque a mí me nació la repostería. Apuntaba lo que quería vender: galletitas, pasteles con las nuevas técnicas... Fuimos los pioneros en muchas cosas", recuerda Ludmila con orgullo.
Innovar para mantenerse vigentes
Recuerda que sus padres, Policarpo Infante (originario de Michoacán), y la señora Eva Fierro, se dedicaban a la elaboración de pan en el municipio de El Fuerte. Posteriormente, la familia migra a Los Mochis, donde Ludmila aprendería los gajes del oficio.
Ludmila contrae matrimonio con Fortino Díaz en California (Estados Unidos), y ahí nace su nostalgia por Los Mochis, regresar al norte de Sinaloa y abrir un negocio, un establecimiento para dar sustento a su familia.
Comenta que cuando abrieron sus puertas en Los Mochis, la propuesta marcó la diferencia; en aquella época, los pasteles eran simples, pero ella y su esposo introdujeron diseños con volumen, colores y decoraciones temáticas.
A lo largo de los años, el negocio ha sabido adaptarse a los vaivenes económicos y a la evolución del consumidor.
Ludmila detecta que tras la pandemia se redujo el número de personas invitadas a fiestas y eventos, por lo que ahora los pasteles se ajustaron a las necesidades del cliente, así como a los diseños que busquen.
El menú de la panadería también ha cambiado para atender a dos generaciones muy distintas: mientras los adultos mayores siguen buscando el pan dulce tradicional, la juventud consume baguettes artesanales de hierbas, pimiento con parmesano, cebolla, paninis de chipotle o piezas de centeno y masa madre. Calidad sobre cantidad: El sello de la casa.
A pesar de las modas y el alza en los costos de los insumos, hay una regla de oro que Ludmila se niega a romper: la calidad de la materia prima.
"A veces nos dicen que nuestro pan es más carito, pero es que yo no le bajo a la calidad para nada. Si subió la manteca, la mantequilla o el queso, ni modo. Nosotros solo usamos ingredientes de primera, no cambiamos ni la marca de harina", afirma tajante.
Liderazgo, familia y comunidad
El legado de Ludmila Infante trasciende el mostrador, como madre de seis hijos, cinco mujeres con formación profesional radicadas fuera de Los Mochis, y un varón, César, quien hoy lleva las riendas del negocio familiar junto a ella, ha sabido equilibrar la vida del hogar con la visión empresarial.
Su vocación de servicio e inquietud por el desarrollo personal la llevaron a convertirse, hace dos décadas, en la presidenta fundadora de AMEXME en Los Mochis (Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias).
En una época donde pocas mujeres se asumían formalmente como empresarias, impulsó la capacitación constante, promoviendo desde los primeros cursos de computación hasta la consolidación de una red que hoy cuenta con decenas de socias.
Para Ludmila, el secreto de 39 años de historia está en hacer las cosas con pasión y cuidar cada ingrediente. Así, Panadería California sigue conquistando generaciones en Los Mochis.










