¿Quieres resumir esta nota?
Mirna Mercedes Hernández Morales no llegó a la Cruz Roja Mexicana de Navolato pensando en convertirse en Técnico en Urgencias Médicas. Tenía 30 años cuando decidió inscribirse al centro de capacitación con una razón muy personal: quería aprender a cuidar a sus abuelos.
En ese momento buscaba conocimientos que pudieran servirle en casa, saber qué hacer si alguno de ellos necesitaba primeros auxilios o algún cuidado especial. Con el paso de las clases descubrió que aquello que comenzó como una necesidad familiar también podía convertirse en una forma de vida.
"Desde que entré como estudiante, te enamoras de la institución, de lo que te enseñan, de poder ayudar a la gente", dice entusiasmada.

La motivación detrás de su formación
Después de concluir su preparación, decidió quedarse en Cruz Roja. Ya son aproximadamente tres años dentro de la institución y uno de ellos trabajando en la base de Altata, donde atiende emergencias junto con sus compañeros.
Mirna no tiene otro oficio. Su trabajo está ligado por completo a Cruz Roja y a ese conocimiento que un día buscó para su familia.
Y fue precisamente en su propia familia donde tuvo la oportunidad de ponerlo en práctica.
Su abuelo perdió la vida hace seis meses. Durante su enfermedad, Mirna pudo cuidarlo y atenderlo en casa, acompañándolo hasta el final. Para ella, haber aprendido primeros auxilios y cuidados no solo significó adquirir una preparación profesional; también le permitió vivir esos últimos momentos a su lado con la tranquilidad de saber cómo ayudarlo.

Me tocó el privilegio de poder cuidarlo, poder atenderlo, poder tenerlo en casa, expresa con la tranquilidad de quien sabe que hizo todo lo humanamente posible.
Su abuelita permanece ahora a su lado y aquella intención con la que comenzó sus estudios sigue teniendo un significado especial para ella.
Interés genuino por ayudar a otras personas
Y aunque la experiencia le ha dado conocimientos y seguridad, Mirna reconoce que hay algo que nunca desaparece: el miedo.
"El miedo siempre está", comparte para Tus Buenas Noticias.

Es el temor de llegar a una emergencia y no poder hacer todo lo necesario para salvar a una persona. También es reconocer que, por más preparación que tengan, los técnicos en urgencias médicas tienen límites y deben actuar dentro de sus capacidades.
Por eso, cada servicio también representa para Mirna una oportunidad de seguir aprendiendo.
A tres años de haber entrado a Cruz Roja como alumna, aquella mujer que buscaba conocimientos para cuidar a sus abuelos encontró una vocación que ahora la lleva a ayudar a personas que muchas veces ni siquiera conoce.
Y quizás ahí está la parte que más valora de su oficio: poder hacer algo por alguien en el momento en que más lo necesita.














