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Para Ti

A Rosa Esmeralda Medina Elénez las flores le enseñaron a trabajar desde niña. Tenía 10 años cuando comenzó a acompañar a su padre, Reinaldo Medina, en su florería Alcatraz, en Culiacán. Entre arreglos y ventas fue aprendiendo un oficio que, con el tiempo, se convertiría en su forma de vida.

Su padre no solamente le enseñó a hacer arreglos, también le enseñó a vender. Primero fueron diseños pequeños; después aprendió a preparar ramos para quinceañeras y bodas, centros de mesa, canastas, coronas y todo tipo de arreglos. A los 20 años, cuando su padre dejó el trabajo cotidiano en la florería, le confió el negocio.

Esmeralda continuó con el oficio y su esposo terminó convirtiéndose en su compañero de trabajo. Ella le enseñó a trabajar con las flores y ahora él se especializa en los ramos grandes, mientras Esmeralda se encarga de los diseños y arreglos de detalle.

Un nuevo comienzo en Navolato

Pero cinco años atrás decidió comenzar una nueva etapa. Una conocida de Navolato les ofreció un espacio y Esmeralda aceptó probar suerte en el municipio. Se vino con su esposo y sus hijos, pero sin tener un negocio armado: no tenía letrero, bases ni empleados; traía únicamente las flores que tenía en su carro.

"Me vine con mis hijos. No tenía ni un letrero, bases tampoco. Me vine en el carro con la flor que tenía y a experimentar", comparte para Tus Buenas Noticias.

El apoyo de su esposo ha sido fundamental para Esmeralda en esta etapa de su vida profesional.
El apoyo de su esposo ha sido fundamental para Esmeralda en esta etapa de su vida profesional.

Su esposo pensaba que primero debían planear, conseguir una empleada y poner un buen letrero. Esmeralda, en cambio, prefirió comenzar y ver qué pasaba. Al principio incluso rentaron el local y ahí mismo vivían.

Los primeros meses fueron de darse a conocer. Venían de Culiacán y necesitaban que los clientes de Navolato identificaran su trabajo. Los pedidos comenzaron a llegar poco a poco y, con ellos, el negocio fue tomando forma.

Hoy, cinco años después, Florería Nicole ya tiene clientes en Navolato y también recibe pedidos de Culiacán. El nombre de la florería es un homenaje a su hija mayor, Nicole, quien tiene 10 años y prácticamente ha crecido entre flores.

Desde pequeña acompañaba a su mamá cuando trabajaba en Culiacán y ahora, los fines de semana, también se acerca al negocio. Hace pequeños ramitos y hasta regala flores. Para Esmeralda, verla interesarse por el oficio que ella aprendió de su padre es una de las partes más bonitas de su trabajo.

"Se siente muy bonito también enseñar a tus hijos y que sigan el negocio", dice con una voz llena de nostalgia.

La rutina diaria de una florista

Esmeralda tiene además un hijo de seis años y un pequeño de dos. Mientras ellos crecen, ella continúa con una rutina que comienza mucho antes de entregar un ramo. Las flores llegan desde otros puntos del país en tráiler hasta Culiacán, y ella va por ellas y las trae a Navolato.

El trabajo que Esmeralda realiza con las flores hace que su florería sea una de las más buscadas de Navolato.
El trabajo que Esmeralda realiza con las flores hace que su florería sea una de las más buscadas de Navolato.

Al recibirlas, las limpia, les retira hojas y espinas y las coloca en agua durante dos o tres horas para que recuperen su frescura. Después comienza a convertirlas en ramos y arreglos para cumpleaños, quince años, bodas, graduaciones, funerales y otros eventos.

El crecimiento del negocio no ha sido inmediato. Esmeralda reconoce que ha tenido que aprender a invertir, arriesgarse y esperar a que los clientes conozcan y reconozcan su trabajo. Esa forma de avanzar la aprendió de su padre.

"Mi papá nos enseñó a eso, a todo el tiempo arriesgarnos", cuenta con calma.

Crecimiento y futuro de Florería Nicole

Y aquel riesgo de llegar a Navolato prácticamente con lo indispensable hoy se refleja en una florería con una empleada de planta y personal eventual, una familia que ya hizo su vida en el municipio y clientes que la buscan para enviar flores a distintas partes.

Ahora quiere que más personas conozcan Florería Nicole y ya piensa en abrir otra sucursal, posiblemente cerca de la UAS, donde también ha encontrado un mercado entre los estudiantes.

La niña que a los 10 años aprendió a vender flores junto a su padre hoy tiene 30 años y un negocio propio. Pero quizás lo más significativo es que aquella enseñanza familiar ya tomó otro rumbo: Esmeralda ahora es quien comparte el oficio con su esposo, sus trabajadores y sus hijos.

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Preguntas y respuestas
Jacqueline Sánchez Osuna
Jacqueline Sánchez Osuna

Jacqueline Sánchez Osuna. Licenciada en Ciencias de la Comunicación y periodista sinaloense con 22 años de trayectoria. Desde 2020 forma parte de la primera generación de periodistas en América Latina especializada en Periodismo Constructivo. Su trabajo se centra en el Periodismo de Paz y Proximidad, documentando historias que visibilizan soluciones, fortalecen el tejido social y ponen en el centro a las personas y sus comunidades.

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