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A bordo de una motocicleta adaptada que se ha convertido en su herramienta de trabajo y sustento, Ricardo García Cisneros recorre todos los días las calles de El Rosario llevando el auténtico sabor del mar a cientos de clientes que ya lo identifican como uno de los vendedores de ceviche más conocidos del municipio.
Con 59 años de edad, don Ricardo ofrece una variedad de productos que incluyen ceviche de camarón, ceviche de pescado sierra, cueritos preparados, refrescos y los populares “tostilocos”, logrando conquistar el paladar tanto de habitantes locales como de visitantes que buscan disfrutar de un antojo fresco y lleno de sabor.

Sin embargo, detrás de cada orden que entrega existe una historia de esfuerzo, sacrificio y superación personal.
Un emprendimiento nacido del amor y la esperanza
Hace cuatro años, decidió emprender este negocio junto a su esposa, Ofelia Garzón Chávez. Ambos compartían la ilusión de construir una fuente de ingresos propia que les permitiera mejorar su calidad de vida y asegurar un futuro más estable.
Con entusiasmo y confianza en el proyecto, invirtieron sus ahorros y comenzaron a trabajar para abrirse paso en el comercio local. Lo que inició como un sueño de pareja pronto empezó a dar resultados positivos gracias a la dedicación y empeño que ambos pusieron en cada detalle.
Pero el destino les tenía preparada una prueba difícil. Apenas un año después de haber iniciado el negocio, doña Ofelia falleció a consecuencia de una enfermedad, dejando un profundo vacío en la vida de don Ricardo y transformando por completo los planes que habían construido juntos.
A pesar del dolor, decidió continuar adelante, honrando la memoria de quien fue su compañera de vida y una de las principales impulsoras de este proyecto.
“Ella fue quien me animó a seguir adelante”
La experiencia adquirida en Tijuana que hoy se refleja en cada platillo
El éxito que hoy disfruta Ricardo García no llegó por casualidad. Detrás del sabor característico de sus productos existe una experiencia acumulada durante años de trabajo lejos de su tierra natal.
Antes de regresar a El Rosario, vivió en la ciudad de Tijuana, Baja California, donde laboró en una taquería especializada en tacos capeados y platillos elaborados con productos del mar.
Fue ahí donde aprendió técnicas para el manejo adecuado de mariscos, la preparación de salsas, el uso de ingredientes frescos y la importancia de mantener altos estándares de higiene en la elaboración de alimentos.

Aquellos conocimientos adquiridos en el norte del país se convirtieron en la base de su actual emprendimiento.
Al volver a su tierra, decidió combinar toda esa experiencia con su creatividad e ingenio. Con recursos limitados, adaptó una motocicleta para transformarla en un práctico puesto ambulante capaz de transportar todo lo necesario para preparar y vender sus productos.
Los primeros meses no fueron sencillos. Como ocurre con muchos emprendedores, tuvo que esforzarse para ganarse la confianza de los consumidores y demostrar la calidad de lo que ofrecía.
Poco a poco, los clientes comenzaron a reconocer el sabor de sus ceviches y a recomendarlo entre familiares y amigos. Hoy, asegura que la fidelidad de su clientela se sostiene sobre tres principios fundamentales: calidad, higiene y sabor.
Cada mañana selecciona cuidadosamente los ingredientes frescos que utilizará durante la jornada, consciente de que la confianza de sus clientes depende del compromiso que mantiene con la excelencia.
Gracias a ello, ha logrado consolidarse como una referencia gastronómica ambulante dentro de la cabecera municipal.
Trabajo diario, perseverancia y el respaldo de una clientela fiel
Aunque el negocio se ha fortalecido con el paso de los años, los desafíos continúan siendo una constante en la vida de don Ricardo. La situación económica y las temporadas de baja afluencia representan retos importantes para quienes dependen de la venta diaria para generar ingresos.
En su caso, la dificultad es aún mayor debido a que trabaja con productos frescos como pescado y camarón, alimentos que deben comercializarse el mismo día para garantizar su calidad.
“Lo que se prepara tiene que venderse”
Ante la disminución ocasional de las ventas y el aumento en los costos de operación, tomó una decisión que refleja su determinación: eliminar su día de descanso. Actualmente trabaja los siete días de la semana para mantener equilibradas las finanzas del negocio y continuar ofreciendo sus productos a la población.
Si bien anteriormente recorría mayores distancias e incluso realizaba entregas a domicilio, hoy ha optado por establecer puntos estratégicos donde sus clientes saben que pueden encontrarlo con facilidad.

De las 11:00 a las 14:00 horas se instala sobre la calle Cristerna, frente a la Plazuelita y el banco. Posteriormente, de las 15:00 a las 19:00 horas, se ubica cerca de los Arcos Norte, a un costado de la Carretera México 15.
Estos espacios se han convertido en puntos de encuentro para quienes buscan disfrutar de un ceviche preparado al momento y con el sabor que distingue a este comerciante rosarense.
Más allá de los mariscos que vende diariamente, Ricardo García Cisneros representa el ejemplo de miles de sinaloenses que enfrentan las adversidades con dignidad, trabajo y optimismo.
Su historia es la de un hombre que transformó el dolor de una pérdida en la fuerza necesaria para seguir adelante, manteniendo vivo un proyecto construido junto a la persona que más amó.









