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En un terreno que alguna vez estuvo baldío, Roxana Ramos Ávalos levantó poco a poco un espacio para vender birria en Mazatlán.
Lo hizo con esfuerzo, con el apoyo de su familia y con una receta que aprendió de su mamá, doña Teresita. Hoy, Birria Teresita es su manera de honrarla y, al mismo tiempo, una fuente de sustento para varias generaciones de su familia.
Roxana lleva ocho años como emprendedora. Antes intentó vender tortas ahogadas en la colonia Juárez, pero el negocio no tuvo suficiente demanda para cubrir los gastos.
Después, una de sus hijas le habló de un pequeño espacio en Pradera Dorada, en Mazatlán, donde podía instalarse. El terreno era de renta y necesitaba mejoras, pero Roxana decidió empezar. 
La idea de vender birria había sido de su mamá, quien disfrutaba cocinarla para la familia y soñaba con tener un negocio propio. Durante su enfermedad, le decía a Roxana: “Hija, pide que yo me levante para iniciar un negocio”. Doña Teresita falleció sin poder cumplir ese deseo. Tiempo después, Roxana decidió hacerlo realidad.
“A mí no me llamaba la atención, pero cuando ella ya no estaba, yo decidí ponerme a vender birria para honrarla”, cuenta.
La receta sigue siendo la de su mamá. Roxana aprendió observándola cocinar y, aunque al principio no tenía experiencia con un negocio, se animó a ofrecer sus platillos. Un primo la apoyó con la inversión para comenzar; él ya falleció, pero su ayuda forma parte de los recuerdos con los que Roxana ha construido este proyecto.
Una receta familiar que encontró su lugar
Birria Teresita comenzó con birria, tacos suaves y dorados con queso. Con el tiempo, Roxana sumó quesabirrias con tortillas de harina y tacos de chicharrón. Los tacos dorados son de los más solicitados, mientras que los fines de semana muchas personas compran medios litros o litros de birria.
La preparación requiere tiempo y cuidado. Roxana cocina desde la tarde anterior y deja la birria a fuego lento durante toda la noche para que quede suave y absorba el sabor.
A las 6:30 de la mañana comienza a preparar todo para abrir a las siete. La venta continúa hasta la una y media o dos de la tarde; los martes descansa. 
El crecimiento del negocio también se refleja en el espacio. Cuando llegó, el terreno no tenía piso ni instalaciones adecuadas. Roxana fue acondicionándolo poco a poco. Al principio, unas lonas protegían del sol, pero con la lluvia el agua se acumulaba y el lugar se mojaba. Aun así, los clientes seguían regresando.
“Dios bendiga a toda esa gente que nunca me ha dejado; son los que me han dado mi sustento”, dice conmovida en entrevista con Tus Buenas Noticias.
Una tormenta llegó a llevarse las lonas y parte de lo que había instalado. Roxana tuvo que volver a empezar, pero no abandonó el proyecto.
“Todo se vuelve a levantar”, afirma. La confianza de sus clientes y las recomendaciones han sido importantes para que Birria Teresita continúe adelante.
Seguir activa para apoyar a su familia
El emprendimiento surgió también de una necesidad. Roxana es mamá soltera y tiene tres hijos. Después de sufrir una fractura de tobillo, tibia y peroné, pasó un año en silla de ruedas. Las consecuencias de la lesión le dificultaron volver a trabajar en otros lugares, por lo que buscó una forma propia de obtener ingresos.
A sus 53 años, vive con artritis reumática y desgaste en el hueso del pie izquierdo después de un accidente que le provocó varias fracturas. Caminar y permanecer de pie le provocan dolor, y está por consultar a un médico para saber si necesita nuevas cirugías. A pesar de esas dificultades, se mantiene al frente de la cocina con ayuda de su nuera, uno de sus hijos y una trabajadora. 
“Me molesta mucho, pero aquí estoy”, explica. Su familia participa en el día a día del negocio, que también le permite apoyar a sus nietos. Roxana tiene diez nietos y una bisnieta, y desea seguir contribuyendo al bienestar de todos.
Desde que vive en la casa que renta junto al puesto, el trabajo se ha vuelto más llevadero. Antes debía trasladar diariamente los insumos desde la colonia Flores Magón, donde vivía con su papá. Ahora puede preparar la birria cerca del lugar de venta y organizar mejor sus jornadas.
El espacio, sin embargo, sigue siendo rentado y Roxana sabe que podrían pedirle que lo desocupe. Si eso ocurre, buscará otro sitio en la misma zona: allí ha formado una clientela que la acompaña desde hace años.
“Yo le pido a Dios que me dé licencia y, primero, que me dé salud para seguir adelante y seguir apoyando a la familia”, dice.
Birria Teresita es más que un puesto de comida: es la continuidad de un sueño familiar y el resultado de la perseverancia de Roxana. Cada jornada, desde la preparación nocturna hasta las últimas órdenes del día, mantiene viva la receta de doña Teresita y el propósito con el que su hija decidió emprender: trabajar, salir adelante y cuidar de los suyos.

















