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En La Cruz de Elota, María Magdalena, desde hace una década, imparte clases de corte y confección en el Centro de Desarrollo Comunitario DIF Pilares, en convenio con ICATSIN, para quien ella trabaja.
Mientras cose una prenda, relata que le gusta lo que hace, y que considera que es un don que Dios le dio.
“Siempre me gustó, hay veces que digo yo, ya lo traes, Dios te lo dio, Dios me bendijo con esta, con esta cualidad, porque a veces desarrollar la creatividad que se te da para un vestido, porque no es fácil confeccionar vestidos de fiesta, de concurso, de noche, como este mes de noviembre que viene, que nos piden que hagamos vestidos de catrina, creo que voy a hacer muy grande, y como que eso te ayuda a inspirarte un poquito más, a desarrollar la creatividad”, expresó.
Indicó que esto es algo que te nace, que ya lo traes, pues relató que su abuela cosía y ella se acercaba a verla, y cuando la máquina estaba desocupada se hacía que cosía y lo único que hacía era dejársela enhebrada.
“Creo que gracias a los castigos que me daba mi madre, que me encerraba en un cuarto, y si yo tenía días viendo una prenda, me preguntaba que cómo se hacía, pues empecé con las muñecas, desbarataba la prenda y veía cómo estaba hecha y la volvía a armar”, relató.
Recordó que, sin haber tomado nunca un curso de corte y confección, le dijeron que si hacía un pantalón de hombre. Para ella eso fue muy arriesgado, pero nunca dijo no, y eso le dio más confianza. Después le pidieron hacer una chaqueta de mezclilla para un hombre, la hizo, pues dijo que era muy aventada para coser.

Nunca estudió para aprender a coser
A pesar de ser una experta en la confección de todo tipo de prendas, María Magdalena nunca estudió para ser una costurera profesional. Fue hasta que le hicieron un examen para dar clases que le dieron una clase de alta costura cuando iba a confeccionar el vestido de quince años de su hija, entre 1983 y 1984, pero ella ya hacía todo. Mencionó que ella necesitaba llegar a la teoría, porque la práctica ya la tenía, y siempre le buscaba solución a las cosas.
Antes de eso, agregó que ya había cosido desde soltera con máquina manual. “Me decía una señora, le voy a hacer un vestido a mi hija o una camisa a mi marido, y yo le cortaba las piezas, yo guiaba, armaba y ella le daba vueltas a la máquina. Es mucho que contar porque 45 años cosiendo no es fácil, y todavía me preguntan que si todavía coso, o todavía da clases, y yo les contesto que aquí estamos todavía”, manifestó.

Las prendas que María Magdalena confecciona
“En el Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Sinaloa (ICATSIN) hacía una actividad en una semana de capacitación que nos daban en Culiacán a nivel estado, y después hacían actividades, para romper esa tensión, hacían concursos y entre ellos había uno en que los maestros concursábamos en la habilidad, costura, maquillaje, peinados, siempre llegábamos al segundo lugar, y después descubrimos el porqué, y de ahí año tras año ganamos los concursos y de hecho nos quedamos con la corona y el primer lugar, ya no hubo actividades de ese tipo, la quitaron”.
Señaló que en esta vida en la que estamos ha sido muy bonita su experiencia, coser ha sido su inspiración, para ella, dijo, es un orgullo y que es una formación que las personas mismas se hacen y que los retos siempre le han gustado, y el no decir que no puede.
Indicó que tiene una sola hija, quien quería estudiar diseño, pero que ella le dijo que no a pesar de ser muy creativa. “De hecho venía a que le diera clases, el examen lo aprobó, y me ayudaba, cuando iban a ser los desfiles del 20 de noviembre, me ayudaba a bordar, es muy buena en eso, para pegar pedrería, meter over, pegar botones y bastillar” explicó María Magdalena.
“Cuando ella quiso estudiar yo le dije que le daba la carrera, pero que necesitaba más que nada ser emprendedora, tener las ganas, porque ser diseñadora no es fácil, porque estudiar para, para sentarte en una máquina de coser, no, no menosprecio el trabajo porque de eso yo me di muchas satisfacciones y me ayudó a aportar económicamente a mi hogar”, agregó.

Y aunque su esposo nunca quiso que ella trabajara, ella decidió seguir con la costura porque le gustaba.
“Recuerdo cuando le hice a mi hermano, que ya no está, su chaleco de la banda de guerra y a los demás, él estaba muy orgulloso” mencionó.
Dijo que hace algunos años tenía una clienta que hoy reside en Cosalá, de nombre Esperanza, a quien le gustaba vestir muy despampanante, y le decía, “Bonita, me vas a hacer este vestido ahora”, y ella encantada con sus vestidos, y así tengo varias que les gusta vestir más allá de lo tradicional, incluso me han llevado diseños de revistas, igual uniformes de banco que no llevan costuras a los lados, los hacía y sin estudiar”, expresó.

Dijo además que cuando hizo un curso de ropa de dama, había quienes le preguntaban que qué hacía ahí, y ella les contestaba que nunca se deja de aprender, y que siempre ha pensado:
“Siempre me ha gustado brindar mi conocimiento y creo que con eso también adquieren más práctica, más experiencia, lo que conoces con las alumnas, que aprendes de ellas también, el compartir tu experiencia con personas grandes y jóvenes de todos los estatus”.
“A mis 63 años todavía me siento con esas ganas de seguir cosiendo, pero con más tranquilidad, y lo único que les digo a mis clientas que no me lleven prendas realizadas con la IA”, puntualizó.
A María Magdalena la pueden localizar en el Centro de Desarrollo Comunitario o DIF Pilares en un horario de 09:00 a 12:30 y de 03:00 de la tarde a 06:00 de la tarde en La Cruz de Elota.
Ahí ella te brindará la información que necesites por si te interesa tomar un curso de corte y confección, los únicos requisitos son dice ella es tener ganas de apreder.









