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El Ángel de la Independencia es mucho más que una estatua dorada en medio del Paseo de la Reforma. Con más de un siglo de historia, se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de la Ciudad de México y en un punto de encuentro para celebraciones, manifestaciones, homenajes y acontecimientos que han marcado al país.
Pero hay una pregunta que suele despertar curiosidad: ¿realmente el Ángel está hecho de oro y cuántos kilos de este metal precioso tiene? La respuesta tiene un detalle que puede sorprender.
La escultura que se encuentra en la parte más alta del monumento no está hecha de oro macizo. La Victoria Alada, nombre de la figura que popularmente conocemos como el Ángel, fue elaborada en bronce y posteriormente recubierta con hoja de oro.
¿Cuánto oro tiene el Ángel de la Independencia?
Aunque en internet circulan estimaciones sobre la cantidad de oro utilizada para cubrir la escultura, no existe una cifra oficial ampliamente documentada que permita afirmar cuántos kilogramos de oro contiene actualmente.

Lo que sí está documentado es que la Victoria Alada mide aproximadamente 6.7 metros de altura, pesa alrededor de siete toneladas y su estructura es de bronce hueco. El acabado dorado corresponde a una capa de oro aplicada sobre la superficie.
Además, el recubrimiento no ha permanecido intacto desde 1910. La escultura ha tenido que ser restaurada en diferentes momentos de su historia. Después de que cayó durante el terremoto de 1957, por ejemplo, fue reconstruida y volvió a colocarse sobre la columna en 1958. En 2006 también recibió una nueva aplicación de chapa de oro de 24 quilates.
Un monumento hecho de varios materiales
El oro es solamente una pequeña parte de todo el conjunto. La columna tiene una estructura de acero recubierta con cantera de Chiluca, mientras que en el basamento aparecen esculturas de bronce y figuras de mármol.

La obra fue diseñada por el arquitecto Antonio Rivas Mercado y las esculturas estuvieron a cargo del italiano Enrique Alciati. La primera piedra se colocó en 1902 y, después de problemas con la cimentación, el monumento finalmente fue inaugurado el 16 de septiembre de 1910 por Porfirio Díaz, como parte de las celebraciones por el centenario del inicio de la Independencia.
Desde entonces, el Ángel de la Independencia ha sobrevivido terremotos, restauraciones y más de un siglo de transformaciones en la capital. Su valor, por ello, no se encuentra en cuántos kilos de oro pueda tener, sino en lo que representa para la historia y la identidad de México.










