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En la entrada de Eldorado, sobre la avenida México, se alza una de las postales que todo eldoradense reconoce de inmediato: la chimenea del ingenio, conocida cariñosamente como "el pitón".
Según relata el cronista de Eldorado, Esteban Ruiz, este ícono forma parte esencial de la identidad del municipio y está presente incluso en su escudo, donde representa la vocación agroindustrial que ha marcado la historia local desde hace más de un siglo.
Más que piezas, son símbolos de su identidad
El engrane, ubicado en el acceso principal a la ciudad, simboliza el trabajo, la maquinaria y el esfuerzo colectivo detrás de la actividad industrial cañera. Es un recordatorio de que, detrás del azúcar que se produce en el ingenio, hay generaciones de familias que han dedicado su vida a esta labor.

Junto al pitón, conforma una dupla emblemática que da la bienvenida a quienes llegan a Eldorado y que resume, en apenas dos piezas, toda una historia de identidad compartida.
El pitón y su importancia para la historia de Eldorado
La chimenea, por su parte, destaca por sus dimensiones: con una altura de entre 106 y 110 metros, es considerada la más alta de México. Su silueta puede distinguirse desde unos 15 kilómetros de distancia, incluso desde comunidades como El Salado, funcionando casi como un faro que anuncia la cercanía del pueblo.
Su historia está profundamente entrelazada con la del municipio. De acuerdo con Esteban Ruiz, la primera piedra del ingenio se colocó en 1900, y la primera zafra se realizó en marzo de 1902, tras el tiempo que tomó su instalación y el inicio de la siembra de caña.
Desde entonces, han transcurrido 126 años de historia ininterrumpida, convirtiendo al ingenio Eldorado en uno de los pilares económicos y sociales de la región.

Testigo silencioso por más de un siglo
Para los eldoradenses, ver humear la chimenea durante la temporada de zafra es motivo de orgullo y nostalgia. No se trata solo de una estructura industrial, sino de lo que el propio cronista describe como parte de la "cultura material" de Eldorado: un símbolo que se lleva en la memoria y en el corazón.
El pitón, dice Ruiz, es referente que conecta a las nuevas generaciones con el origen mismo del municipio.
Así, después de más de un siglo, esta imponente estructura sigue siendo el corazón visible de Eldorado: un testimonio de que la caña de azúcar no solo mueve la economía local, sino que teje identidad, memoria y pertenencia entre generaciones de familias que, con orgullo, reconocen en ellas su propia historia.









