Altata celebra el inicio del 2026 con un gran evento familiar
El primer gran evento del 2026 en Altata no se midió solo en cifras, sino en mesas llenas, negocios trabajando y familias disfrutando juntas. Un día donde la gente volvió a apropiarse del malecón y los comerciantes sintieron que el año sí podía empezar mejor.

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El sábado 3 de enero, Altata no amaneció como cualquier otro día. Desde temprano, el puerto comenzó a llenarse de familias, jóvenes, niños y visitantes que llegaron con ganas de pasarla bien, de caminar el malecón y de quedarse un rato más.
Así arrancó el 2026 con música, convivencia y una economía que, por fin, respiró.
El impacto del evento en la economía local

No fue solo un baile. Fue un reencuentro. El reencuentro de la gente con su puerto. "Tenía rato que no veía así de lleno Altata, se siente bonito, se siente vivo otra vez", comentó María del Carmen, quien llegó con sus hijos desde Navolato para pasar el día.
"Los niños andan felices y uno también, porque ya hacía falta algo así". Durante la tarde y noche, el malecón se convirtió en punto de encuentro. Hubo risas, celulares grabando videos, niños bailando frente al escenario y familias completas buscando dónde sentarse a comer.
El espectáculo infantil y juvenil atrajo a los más chicos, mientras que más tarde la música puso a bailar a grandes y pequeños por igual.
Pero donde más se notó el impacto fue detrás de las barras, las parrillas y los puestos.
"Gracias a Dios sí se vendió", dijo don José García, comerciante de mariscos.
"Empezar el año así nos anima, porque diciembre estuvo flojo y hoy sí hubo movimiento. Esto para nosotros es un respiro", dice.
Testimonios de comerciantes sobre el reencuentro en Altata

Lo mismo opinó Lupita Rocha, quien tiene un pequeño negocio de antojitos.
"Hoy no paramos. Ojalá sigan haciendo eventos, porque cuando viene la gente, todos ganamos", expresó mientras atendía a una familia que esperaba su orden.
Altata recibió a miles de personas este fin de semana. Más allá de los números, lo que se vio fue mesas ocupadas, restaurantes trabajando a buen ritmo, lancheros ofreciendo paseos y comerciantes agradecidos por un fin de semana distinto.
"Que se repita", pidió entre risas un joven que acudió con sus amigos. "Así dan ganas de venir más seguido, no nomás cuando es Semana Santa".
El ambiente fue familiar, tranquilo y alegre. Muchos coincidieron en que hacía tiempo no se sentía esa sensación de seguridad y convivencia en el puerto. 'Uno viene con confianza, con los niños, y eso se agradece', dijo una madre de familia mientras observaba a sus hijos jugar en el malecón.
La importancia del turismo para el puerto de Altata

El primer evento del año dejó algo más que música: dejó esperanza. La de un Altata que vuelve a llenarse de vida, de visitantes y de oportunidades para quienes dependen del turismo.
Porque cuando la gente se reúne, convive y consume local, el puerto no solo se ve bonito: se sostiene. Y este inicio del 2026 demostró que Altata tiene con qué volver a brillar, desde su gente y para su gente.


























