¿Has pensado cómo se hace una granja para cría de ranas toros?
A través del programa de TV Reflejos, recordando 11 años atrás, te mostramos una investigación para la producción tecnificada de rana toro como una alternativa rentable para carne, piel y aceite con potencial de mercado nacional y exportación.

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Si quieres iniciar un emprendimiento en el ramo de la acuacultura y dispones de agua todo el año, asómate al mundo de la cría de rana toro, que tiene un valor comercial muy aceptable.
El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Unidad Mazatlán generó una sólida investigación científica para la cría de ranas en México, la MC. Nohemí García Aguilar.
Te invitamos a explorar una metodología presentada por TVP, 11 años atrás en el programa REFLEJOS, con la científica que consolidó la investigación para establecer granjas en México.
Históricamente, Sinaloa ha sido uno de los principales exportadores de ranas silvestres en México, sin embargo, pocos inversionistas han apostado por el establecimiento de granjas tecnificadas, pese a que el ecosistema estatal está considerado en la literatura científica como uno de los más propicios para esta actividad. aplica a todos los lugares subtropicales. Ve el siguiente vieo:
La producción de ranas toros se consolida como alternativa económica
La MC. Nohemí García Aguilar, investigadora en el cultivo de ranas comenta que el mayor reto en una granja de rana toro inicia en la etapa reproductiva. De acuerdo con los protocolos desarrollados por el CIAD, es indispensable diseñar un estanque que simule el ambiente natural, con vegetación y sistemas de aspersión que mantengan una humedad relativa superior al 80%.
La temperatura del agua es un factor crítico: debe mantenerse entre 24 y 25 grados centígrados para inducir la reproducción. Variaciones mínimas —por encima de 26 °C o por debajo de 23 °C— pueden provocar atrofia testicular y frenar completamente el proceso reproductivo.
La especialista del CIAD Mazatlán recomienda diseñar un estanque tipo “serpentín”, con múltiples orillas, permite que los machos dominantes delimiten su territorio y reduzcan la competencia. Se recomienda trabajar con una pareja por metro cuadrado, en espacios con capacidad de hasta 100 parejas.
Aunque la temporada natural de reproducción ocurre de junio a septiembre, bajo manejo tecnificado puede extenderse de marzo a octubre. 
Desarrollo de granjas tecnificadas en Sinaloa para la cría de ranas
Una vez obtenidos los huevecillos, se trasladan a áreas de incubación donde eclosionan y pasan a la fase larvaria. Posteriormente, los renacuajos se colocan en estanques especiales hasta completar la metamorfosis, proceso que puede durar hasta tres meses.
Para un desarrollo óptimo, se recomienda una densidad de un renacuajo por litro o uno por cada dos litros de agua. Durante la metamorfosis —cuando aparecen las patas y se reabsorbe la cola— es fundamental separar diariamente a las nuevas ranas para evitar mortalidad y canibalismo, considerado el periodo de mayor riesgo en la granja.
- La alimentación en esta etapa debe suministrarse de tres a cinco veces al día para reducir diferencias de talla.
- Cuando las ranas alcanzan un peso aproximado de seis gramos, pueden pasar a corrales de engorda. Estos no deben superar los cinco metros de largo y deben contar con una pendiente para facilitar drenado y limpieza.
- La densidad recomendada es de 75 a 80 organismos por metro cuadrado. Una sobrepoblación puede generar estrés, mordeduras y bajo crecimiento.
- El nivel de agua debe permitir que el animal no quede completamente cubierto, facilitando además la flotabilidad del alimento balanceado.
En cuanto a nutrición, las ranas requieren dietas con alrededor de 45% de proteína. Aunque en México aún no existe un alimento especializado para esta especie.
La especialista comenta que para la alimentación se emplean alimentos comerciales para tilapia (38–40% de proteína) y, en etapas finales o en reproductores, alimento para trucha. Años atrás el CIAD Mazatlán trabajó en una formulación propia en proceso de patente.
Investigación del CIAD establece protocolos para la cría de ranas
Después de cuatro meses de engorda, las ranas alcanzan un peso comercial de entre 180 y 200 gramos, listas para su procesamiento.
La rentabilidad del proyecto no se limita a la carne, considerada un producto gourmet de alta demanda, sino que incluye el aprovechamiento de la piel y del aceite, ampliando las oportunidades de negocio.
Años atrás el CIAD mantuvo capacidad tecnológica para proveer crías domesticadas, hoy se pueden obtener también de granjas comerciales ya establecidas, con menor agresividad y adaptadas al consumo de alimento balanceado.
Con respaldo científico, condiciones ambientales favorables y un mercado potencial en crecimiento, la producción tecnificada de rana toro representa una alternativa viable para diversificar la economía regional.
Para emprendedores del sector acuícola, el modelo desarrollado en Mazatlán demuestra que, con control ambiental, manejo sanitario y nutrición adecuada, es posible consolidar un ciclo completo de producción rentable y sostenible en regiones de México.










