La brecha de calidad en el transporte: ¿Por qué el modelo tradicional ya no es suficiente?
La modernización del transporte público ya no es opcional: la ciudadanía exige sistemas seguros, eficientes y dignos que reduzcan desigualdad, tiempos de traslado y dependencia del automóvil


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En el sistema de las ciudades mexicanas, el transporte público no es solo un servicio; es la herramienta que garantiza el derecho a la movilidad, el acceso al trabajo, la educación y la salud.
Sin embargo, los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2023 revelan una realidad fracturada: existe una gran brecha de satisfacción entre los sistemas de transporte masivo estructurado y el transporte colectivo tradicional.
El estancamiento del modelo “Hombre-Camión”
A nivel nacional, el transporte público automotor (autobuses urbanos, van, combi o microbús) registra apenas un 38.3% de satisfacción entre las personas de 18 años y más. 
Esta cifra es un síntoma de un modelo que, en muchas ciudades, sigue operando bajo esquemas de baja tecnificación, rutas sobrepuestas y una gestión fragmentada que prioriza la rentabilidad inmediata sobre la experiencia del usuario.
El éxito de la infraestructura: carril confinado y la infraestructura masiva
Por otro lado, los sistemas que han apostado por la modernización y la infraestructura propia cuentan una historia distinta.
El Autobús de Tránsito Rápido (BRT), como el Metrobús o sistemas similares, alcanza un notable 76.7% de satisfacción. Aún más impresionante es el caso de los sistemas de Teleférico (como el Cablebús), que lideran la confianza ciudadana con un 93.6%.
¿Qué hace la diferencia? Los datos de la ENCIG sugieren que no se trata solo del vehículo, sino del sistema integral. La certidumbre; el 81.3% de los usuarios de sistemas masivos (Metro o Tren Ligero) considera que las rutas son suficientes para llegar a sus destinos.
Impacto económico del transporte público en los hogares mexicanos
La eficiencia, el cumplimiento de horarios y la reducción de tiempos de espera son factores determinantes que el transporte tradicional, atrapado en la congestión vial, no ha logrado resolver.
Esta brecha económica es preocupante. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, el rubro de "Transporte y comunicaciones" representa una de las mayores cargas financieras para las familias.
En estados como Querétaro, este gasto absorbe el 15.7% del presupuesto trimestral, mientras que en la Ciudad de México llega al 20.3%.
Cuando el transporte público falla en ser digno, seguro y eficiente, las familias se ven obligadas a buscar alternativas más costosas, como el uso de vehículos particulares o servicios de plataforma, lo que profundiza la desigualdad y aumenta la siniestralidad vial.
Sinaloa: la necesidad de un sistema de transporte eficiente
El Censo de Población y Vivienda 2020 destaca que en Sinaloa, una gran parte de la población estudiantil (44.9%) se desplaza caminando. Si bien esto indica una movilidad de proximidad, también subraya la falta de un sistema de transporte público que sea una opción real y atractiva para viajes más largos.
La transición hacia sistemas más estructurados no es solo una mejora estética (como renovación de flota); es una necesidad urgente para reducir la dependencia del automóvil y mejorar la seguridad de los usuarios más vulnerables.
Hacia una movilidad de "Sistemas Seguros”.
La evidencia es clara: la ciudadanía responde positivamente cuando se le ofrece infraestructura de calidad, predictibilidad y seguridad.
Cerrar la brecha entre el transporte masivo y el colectivo tradicional requiere transitar de la simple "concesión de rutas" a la creación de "sistemas integrados de transporte". Solo así podremos garantizar que el camino a casa, a la escuela o al trabajo sea eficiente y, sobre todo, digno para todas y todos.
Fuentes:
- INEGI: Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2023.
- INEGI: Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024.
- INEGI: Censo de Población y Vivienda 2020 (Sinaloa).
Autora: Gloria Morales. Ejecutiva de educación y comunicación de Mapasin






