Espacios públicos abandonados. El impacto de diseñar sin mirar el entorno
El abandono de parques y plazas públicas suele originarse desde su planeación. Especialistas advierten que diseñar sin considerar el contexto, la población y el mantenimiento limita su uso y deteriora el tejido social


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Seguramente, si yo te pregunto por un espacio público (ya sea un parque o una plaza pública) que hayas detectado que se encuentra en abandono, me dirás por lo menos uno. Desafortunadamente, todos podríamos decir en este momento el nombre de algún espacio público abandonado en nuestra ciudad. Pero, ¿alguna vez nos hemos preguntado por qué sucede esto?
Los espacios públicos abandonados pueden responder a diferentes situaciones: crisis económicas, la accesibilidad urbana al espacio, el material con el que se diseñó, el propio diseño o, incluso, su ubicación. Por lo tanto, vamos explorando algunas de estas circunstancias.
El impacto del diseño urbano en el abandono de espacios públicos
Uno de los principales y más comunes motivos por los cuales un espacio público es abandonado tiene que ver con su diseño. En la actualidad, estamos acostumbrados a “copiar y pegar” diseños urbanos que tuvieron éxito en otras ciudades o, incluso, en otros lugares dentro de la misma ciudad, lo cual es un grave error.
Proyectar un diseño y ejecutarlo sin tener en consideración el entorno urbano inmediato es casi la fórmula perfecta para producir espacios públicos que serán abandonados; esto se debe a que, al ignorar su contexto, el espacio no considera las necesidades lúdicas, sociales, políticas o educativas, entre muchas más, que pueda tener la población que hará uso y disfrute de dicho lugar. 
Por ejemplo, si nos situamos en un barrio o colonia que tiene baja densidad de población infantil pero una alta densidad de personas adultas mayores, no tiene sentido que proyectemos un parque público con juegos y canchas para niños de primera y segunda infancia.
En consecuencia, ese parque no será un espacio de interés para la población de su entorno y, al no despertar interés, la comunidad no se involucrará en las actividades que se desarrollen en el mismo y mucho menos en su mantenimiento.
Por el contrario, si se consulta a la ciudadanía y se analizan las poblaciones que mayormente predominan en ese sector, el diseño tomará en cuenta la participación ciudadana y sus necesidades reales, lo cual hará que el espacio tenga una mayor probabilidad de éxito.
Volvamos con el ejemplo: si se sabe que en el barrio o colonias directamente beneficiadas por este espacio público hay una alta densidad de adultos mayores, entonces este podría considerar un diseño prioritariamente con accesibilidad universal.
Es decir, con rampas, barandales, señalización clara, banquetas amplias y materiales antiderrapantes; así como con mesas cuyo diseño permita partidas de ajedrez o juegos de barajas, e incluso parrillas para asar carne, baños bien equipados, arborización y bancas con diseño ergonómico, entre muchos otros elementos urbanos.
Esta infraestructura haría que su población principal lo disfrute y se sienta atendida; por lo tanto, lo cuidará y, en consecuencia, se le generará un sentido de pertenencia. Claro que, en este contexto, las personas se sentirán comprometidas con las actividades que se puedan desarrollar ahí y, ni se diga, con su mantenimiento.
Mantenimiento y sostenibilidad: claves para evitar el abandono
Con esto no quiero decir que no deban existir espacios públicos que consideren a las infancias, por supuesto que deben existir. Aquí lo que se pretende es que se piense en el entorno urbano inmediato y en las necesidades de su población para poder, así, proyectar espacios públicos que sean exitosos.
Otro de los motivos por los que los espacios públicos suelen abandonarse es por el mantenimiento.
En ocasiones, los diseños proyectados no consideran el sustento a futuro del mismo; por ello, a pesar de que en primera instancia se considere un diseño satisfactorio en general, si este no contempla su sustentabilidad a través de los años, pues también será un diseño ineficaz.
La importancia de la participación ciudadana en el diseño de espacios
En conclusión, el éxito de un espacio público no depende de la espectacularidad de su infraestructura inicial, sino de su capacidad para responder con precisión a las necesidades reales de la comunidad que lo rodea.
Diseñar ciudades inclusivas exige dejar atrás las fórmulas genéricas de "copiar y pegar" y apostar firmemente por la participación ciudadana y el análisis del contexto urbano inmediato.
Solo cuando un parque o plaza es accesible, sustentable y socialmente útil para su entorno, se activa el sentido de pertenencia indispensable para que los propios habitantes lo cuiden, lo mantengan vivo y lo defiendan a lo largo de los años.
Autora: Gloria Morales. Ejecutiva de educación y comunicación de Mapasin.





