¿Quieres resumir esta nota?

Para Ti

Antes de subir a cualquier medio de transporte, ya sea un automóvil, una bicicleta o el transporte público, primero todos caminamos. Pensar en los peatones es pensar en todas las personas, cuando una ciudad se diseña para quienes caminan, toda la población se beneficia: personas adultas mayores, niñas y niños, personas con discapacidad, estudiantes, cualquier persona que comparte el mismo espacio peatonal.

Caminar permite descubrir aquello que otros pasan por alto. El peatón vive la ciudad a una velocidad que transforma por completo la forma de percibir el entorno.

Mientras que al desplazarse en un automóvil o una motocicleta a 50 km/h muchos elementos pasan desapercibidos, caminar permite observar con mayor atención a las personas, el estado de la infraestructura y las necesidades del espacio público.

Recorrer una calle a pie ayuda a comprender las necesidades reales de la comunidad y a planear mejores espacios públicos para todas las personas
Recorrer una calle a pie ayuda a comprender las necesidades reales de la comunidad y a planear mejores espacios públicos para todas las personas

Es posible identificar banquetas en mal estado, obstáculos, cruces inseguros, falta de árboles, señalización insuficiente o problemas de accesibilidad que, desde un vehículo, suelen pasar inadvertidos.

Como ha señalado el arquitecto y urbanista Jan Gehl, la velocidad con la que experimentamos la ciudad influye directamente en la calidad de esa experiencia “cuanto más despacio nos desplazamos, mayor es nuestra capacidad para observar, comprender e interactuar con el entorno urbano”.

Por ello, la mirada del peatón resulta fundamental para identificar oportunidades de mejora y construir ciudades más seguras, accesibles y humanas.

La importancia de caminar en la ciudad para la seguridad vial

Algunos de los elementos que pueden mejorarse en el espacio público son:

  • Banquetas rotas o inexistentes.
  • Obstáculos como postes, vehículos estacionados o comercio que bloquea el paso.
  • Falta de árboles y sombra.
  • Cruces inseguros.
  • Señalización insuficiente.
  • Espacios poco iluminados o que generan sensación de inseguridad.
  • Exceso de ruido, contaminación y calor.

La empatía comienza caminando

Caminar ayuda a comprender las necesidades de las demás personas usuarias de la vía. Una persona que camina puede entender mejor por qué:

  • Un ciclista necesita infraestructura segura para desplazarse.
  • El transporte público requiere paradas accesibles, seguras y conectadas mediante banquetas de calidad.
  • Una persona con discapacidad necesita rampas, superficies continuas y libres de obstáculos.
  • Una persona adulta mayor requiere más tiempo para cruzar la calle.
  • Una madre o un padre que empuja una carriola enfrenta obstáculos de manera constante.

La empatía se construye a partir de la experiencia, y caminar permite experimentar de primera mano las dificultades que presenta el espacio público.

Bastan unos minutos recorriendo una zona que normalmente se atraviesa en automóvil para cambiar por completo la percepción sobre sus problemas y comprender la importancia de contar con calles más seguras y accesibles.

Cuando una calle funciona para quienes caminan, normalmente también funciona mejor para quienes utilizan la bicicleta y el transporte público. Además, una ciudad que prioriza al peatón ofrece múltiples beneficios, entre ellos:

  • Mayor seguridad vial.
  • Más actividad económica para el comercio local.
  • Mayor uso y apropiación del espacio público.
  • Más convivencia entre la comunidad.
  • Mejor salud física y mental.
  • Menor dependencia del automóvil.

Auditorías peatonales: clave para mejorar el espacio público

Cuando salimos a la calle convivimos con un sinfín de personas y distintos medios de transporte. Detrás de cada persona hay una historia, una familia y un destino, ceder el paso no significa perder tiempo, respetar los cruces peatonales salva vidas. Todas las personas merecen llegar seguras a su destino.

Antes de diseñar una calle, es necesario recorrerla caminando. Las auditorías peatonales permiten identificar problemas reales que muchas veces pasan desapercibidos desde un escritorio o un automóvil. Escuchar a quienes caminan mejora los proyectos urbanos y contribuye a construir ciudades más seguras, accesibles y humanas para todas las personas.

Autora: Anel Mejía. Auxiliar de proyectos en Mapasin.

Preguntas y respuestas
Anel Mejía
Anel Mejía

Auxiliar de proyectos de Mapasin. Licenciada en Diseño Urbano y del Paisaje por la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Ver más notas de Anel Mejía →