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Culiacán, Sinaloa.- En el Parque Valle del Olimpo, ubicado en Valle Alto, las tardes reúnen a las familias de ese importante sector de la ciudad de Culiacán. Cuando el calor disminuye, niñas, niños y personas adultas salen a caminar, convivir y disfrutar del espacio público.
Tiempo atrás, los vecinos imaginaban que este lugar contara con un mural que reflejara el cariño por su parque y llenara de color un espacio que han cuidado con dedicación.
Ese anhelo comenzó a hacerse realidad con "Atardecer con la naturaleza", una obra colaborativa que nació del trabajo conjunto entre la comunidad y el programa Vamos Pintando, impulsado por Parques Alegres IAP.
La obra fue realizada por el Colectivo Koah, integrado por las artistas Kaly Papachoris y Krishna Sánchez, quienes acompañaron a los vecinos desde el taller de diseño participativo hasta la inauguración. 
Durante las primeras reuniones, la comunidad compartió qué elementos querían ver reflejados en el mural. Después de dialogar sobre distintas propuestas, eligieron representar las ardillas que frecuentan el parque, flores, mariposas y un atardecer que evocara ese momento del día en que las familias hacen suyo el espacio público.
Como recuerda Mónica Jiménez, secretaria del comité vecinal, el mural era una idea que la comunidad había imaginado desde tiempo atrás.
"Hacía tiempo los vecinos platicábamos de un mural en el parque. Nos agradaba la idea de que un mural temático adornara ese espacio que estábamos cuidando y sabíamos que nos aportaría color y alegría. Platicando con las creadoras se inició el proyecto con las aportaciones de todos y los vecinos salieron a incluirse en la pintura del mural, creando un ambiente de convivencia y alegría."

El mural refleja la unión y el amor por la naturaleza en la comunidad.
Las jornadas de pintura estuvieron marcadas por el intenso calor de las mañanas y las lluvias inesperadas de las tardes. Aun así, el entusiasmo nunca disminuyó.
En total participaron 18 voluntarios, entre niñas, niños y personas adultas, una respuesta que destacó por el entusiasmo de la comunidad y convirtió cada jornada en un espacio de convivencia y colaboración.
Muchas personas que inicialmente se acercaban para observar, terminaron tomando una brocha y formando parte de la obra. Uno de los momentos más memorables ocurrió cuando una niña decidió pintar directamente con las manos, recordando que estos proyectos también son una oportunidad para jugar, aprender y convivir. 
Para Kaly Papachoris, la experiencia dejó una profunda satisfacción.
"Pintar este mural fue una experiencia muy bonita para nosotras. Desde el inicio sentimos el entusiasmo de los vecinos y eso hizo que todo el proceso fuera muy especial. Muchas personas de distintas edades participaron y fue muy bonito ver cómo el mural iba tomando forma con el apoyo de todos."
La artista explica que el diseño surgió de las propias ideas de la comunidad.
"Los vecinos querían un mural lleno de color que recordara lo bonita que es la naturaleza y que transmitiera unión, porque este proyecto nació precisamente del deseo de trabajar juntos por su comunidad."
18 vecinos participaron en la creación de una obra que simboliza convivencia.
El resultado es una obra donde el atardecer simboliza el encuentro de las familias, las flores representan la vida que florece con el cuidado colectivo, las mariposas hablan de los cambios positivos que genera la participación ciudadana y un ave roja mirando al cielo expresa la esperanza de seguir construyendo un mejor lugar para vivir. Al centro del mural, la frase "Paz para convivir" resume el espíritu del proyecto.
La inauguración reunió a las familias del sector en una convivencia organizada por el comité vecinal, con pizzas, botanas y bebidas para celebrar el esfuerzo compartido. 
Durante el evento estuvieron presentes las artistas del Colectivo Koah y la asesora de comités de Parques Alegres IAP, Sarehy Monraz, quien dirigió un emotivo mensaje de agradecimiento y reconoció el compromiso de las y los vecinos por seguir transformando su parque.
Hoy, Atardecer con la naturaleza es mucho más que un mural. Es el reflejo de una comunidad que decidió organizarse, escuchar sus propias ideas y trabajar en equipo para fortalecer un espacio que forma parte de su vida cotidiana.
Historias como esta demuestran que el arte no solo embellece los parques: también fortalece la convivencia, el sentido de pertenencia y la construcción de paz desde la comunidad.












