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La vocación de servicio no siempre nace de grandes acontecimientos. En ocasiones surge en los momentos más sencillos, al observar cómo otras personas dedican su tiempo y esfuerzo para ayudar a quienes más lo necesitan.
Así comenzó la historia del comandante José Antonio Delgado, quien desde hace más de diez años forma parte de Bomberos Voluntarios de Escuinapa, una institución a la que considera su segunda familia y a la que ha entregado gran parte de su vida.
Su trayectoria dentro de los llamados “tragahumos” está marcada por la disciplina, la capacitación constante y el deseo de servir a la sociedad, convirtiéndo con el paso de los años en uno de los principales referentes de la corporación en el municipio.

Un servicio social que cambió su vida
José Antonio Delgado recuerda que su primer acercamiento con los cuerpos de auxilio ocurrió en el año 2013, cuando aún cursaba sus estudios de preparatoria. Como parte de sus actividades académicas acudió a realizar su servicio social en la coordinación de Protección Civil.
Lo que en un inicio parecía una actividad temporal terminó por cambiar el rumbo de su vida. Durante su estancia en la dependencia tuvo la oportunidad de conocer de cerca el trabajo que realizan los bomberos, así como la importancia de su labor durante incendios, accidentes y situaciones de emergencia.
Fue precisamente en ese periodo cuando nació en él el deseo de formar parte de la corporación.
“Bomberos me enamoró, ya que desde que miré cómo es que trabajan y hacían las labores de rescate quise formar parte de la corporación”
Impulsado por ese entusiasmo y por su deseo de ayudar a los demás, recibió la invitación del entonces comandante Marco Antonio Muratalla Ochoa, a quien considera su mentor dentro de la institución.
Con apenas 16 años de edad decidió dar el paso y sumarse como elemento voluntario activo, iniciando así una carrera que hoy supera la década de servicio ininterrumpido.
Formación, liderazgo y crecimiento dentro de la corporación
Una vez integrado a Bomberos Escuinapa, José Delgado comprendió que la voluntad de ayudar debía ir acompañada de preparación y profesionalismo.
Por ello ingresó a la Academia de Bomberos en Mazatlán, donde recibió la capacitación necesaria para desempeñar sus funciones de manera adecuada. Aquella formación se convirtió en la base de su desarrollo dentro de la corporación y en la guía que le permitió enfrentar con seguridad las distintas situaciones que encontraría a lo largo de su carrera.
Desde entonces mantuvo una constante actualización mediante cursos, entrenamientos y capacitaciones especializadas que fortalecieron sus conocimientos y habilidades.
Su dedicación pronto fue reconocida dentro de la institución. Después de aproximadamente tres años de servicio recibió la responsabilidad de desempeñarse como subcomandante, una posición que le permitió asumir mayores compromisos operativos y administrativos.
Poco tiempo después llegó uno de los mayores retos de su trayectoria: asumir la comandancia de Bomberos de Escuinapa.
Desde esa posición no solo ha coordinado las acciones de emergencia de la corporación, sino que también ha contribuido a la formación de nuevas generaciones de bomberos, transmitiendo la experiencia adquirida durante años de servicio.
Para él, el crecimiento de la institución depende en gran medida de preparar a quienes llegarán en el futuro para continuar con esta noble labor.
Emergencias, riesgos y la satisfacción de ayudar
Durante más de diez años, José Delgado ha participado en innumerables servicios de emergencia, desde incendios urbanos y forestales hasta rescates carreteros, accidentes y apoyos en otros municipios de la región.

Sin embargo, entre todas las experiencias vividas existe una que permanece especialmente grabada en su memoria.
Se trata de un incendio de turbosina registrado en la autopista Mazatlán-Tepic, una emergencia de gran complejidad en la que los elementos trabajaron durante cerca de 24 horas continuas para controlar el siniestro.
“Son muchas las emergencias que hemos atendido, pero esa la tengo bien grabada por la complejidad que se tuvo y que con recursos o material limitado logramos sacar adelante”
Además de atender emergencias en Escuinapa, señala que la corporación también ha brindado apoyo a municipios vecinos cuando la situación lo ha requerido, reafirmando el compromiso regional de los cuerpos de rescate.
A lo largo de estos años también ha enfrentado momentos difíciles. Los riesgos forman parte del trabajo diario de un bombero y en varias ocasiones él y sus compañeros han estado expuestos a situaciones que pudieron terminar en tragedia.
Uno de los episodios más recientes ocurrió cuando un camión cisterna de la corporación fue impactado por un tráiler mientras atendían una emergencia. Afortunadamente, el incidente no dejó consecuencias graves para los elementos.
“Siempre estamos en riesgo por la complejidad de nuestro trabajo, pero todos los días al levantarme y al salir a alguna emergencia, me encomiendo a Dios y le pido que nos deje regresar con bien, porque nunca sabemos qué nos podamos encontrar”
Pese a los desafíos, afirma que la mayor recompensa que le ha dejado esta profesión es el agradecimiento de las personas a quienes han ayudado en los momentos más difíciles de sus vidas.
Ver a una familia recuperar parte de su patrimonio tras un incendio, rescatar a una persona lesionada o brindar apoyo en una situación crítica son experiencias que le recuerdan diariamente por qué eligió este camino.

Además, reconoce que los bomberos suelen convertirse en una inspiración para niños y jóvenes que observan con admiración el trabajo que realizan.
“Muchos se acercan a conocer la corporación y algunos terminan formando parte de ella”
Aunque por cuestiones laborales en algunos periodos ha tenido que reducir su participación operativa, asegura que jamás se ha alejado realmente de la institución.
“Siempre tratamos de estar cerca de los compañeros. Un bombero nunca deja de ser bombero, porque siempre estamos dispuestos para ayudar cuando se requiere”.
Hoy, después de más de una década de servicio, José Antonio Delgado mantiene intacta la pasión que lo llevó a incorporarse a Bomberos Escuinapa cuando apenas era un adolescente. Y asegura que mientras tenga la oportunidad de hacerlo, seguirá portando con orgullo el uniforme que le permitió convertir su vocación en una forma de vida.
“Bomberos siempre estará en mi corazón. Mientras pueda servir como comandante o como elemento de ataque, aquí seguiré ayudando a la gente”
Datos relevantes
Inició su labor como Bombero Voluntario en el 2013
Cerca de los 20 años de edad recibió su primer ascenso
Son alrededor de 13 años como elemento activo en la institución








