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La escena parecía la de un gran evento comunitario. Camionetas llenas de libros, familias esperando su turno, madres de familia organizando colectas por salón y una fila de vehículos que no dejaba de avanzar durante horas.
Lo que ocurrió en Culiacán fue mucho más que una campaña de reciclaje: fue una muestra de solidaridad convertida en toneladas de papel, cartón, PET y tapitas que hoy representan apoyo para Casa Valentina.
Después de una primera jornada en la que se recolectó una tonelada de material, la organización decidió repetir el evento debido a la gran cantidad de personas que se quedaron con ganas de participar. El resultado superó cualquier expectativa: seis toneladas de libros fueron entregadas en un solo día.
“Nosotros no las vemos como camionetas retacadas de libros; las vemos retacadas de amor”, expresó Marisela Barraza, directora de Casa Valentina, al recordar la emoción con la que llegaban las personas para donar.
“La gente iba feliz porque sabía que ese libro iba a ayudar”.
La jornada, programada de 10 de la mañana a 3 de la tarde, terminó extendiéndose hasta las 4:30 debido a que los vehículos seguían llegando sin descanso. La fila permaneció constante durante todo el día, incluso hasta que comenzó la lluvia.
Detalles de la jornada de reciclaje

Lo más significativo es que el entusiasmo no terminó con ese evento. Desde entonces, Casa Valentina continúa recibiendo materiales reciclables todos los días, con un promedio cercano a media tonelada diaria.
En esta temporada, los libros son el material que más llega, impulsado por familias que aprovechan el fin del ciclo escolar para limpiar mochilas, libreros y espacios en casa.
Además de libros, la institución recibe cartón, PET y tapitas, materiales que se convierten en una fuente de apoyo para sostener su labor con niñas y niños que enfrentan tratamientos médicos.
Para Marisela Barraza, la experiencia confirma que Culiacán ha desarrollado una auténtica cultura del reciclaje. En distintos fraccionamientos y privadas existen vecinos que ya funcionan como recolectores comunitarios, organizando la separación de materiales entre los residentes y entregándolos periódicamente a Casa Valentina.
“Culiacán está muy participativo. La gente ya sabe reciclar; no está empezando”, afirmó.
En algunos parques de privadas incluso se han instalado contenedores en forma de corazón para reunir tapitas y otros materiales reciclables.
Casa Valentina fue una de las organizaciones pioneras en impulsar campañas de reciclaje con causa en la ciudad mediante el conocido “Tapatón”, iniciativa que comenzó hace siete años, durante la pandemia, y que desde entonces no se ha detenido.
Reacciones de los donantes

El caso de estas seis toneladas de libros demuestra que reciclar no solo reduce residuos y protege el medio ambiente; también fortalece la participación ciudadana, crea redes de apoyo entre vecinos y convierte objetos que parecían desechos en oportunidades para ayudar a quienes más lo necesitan.
En Culiacán, el reciclaje ya no es solo una práctica ambiental: es una forma de solidaridad compartida.



















