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Todos hemos visto a alguien usar el teléfono mientras conduce. Incluso, muchas personas reconocen haberlo hecho alguna vez. Revisar una notificación, responder un mensaje o contestar una llamada se ha convertido en una conducta tan común que pareciera inofensiva.
Sin embargo, en términos de seguridad vial, esos "solo unos segundos" pueden marcar la diferencia entre llegar a salvo o provocar un siniestro.
Las consecuencias del uso del celular al volante
Cada vez que apartamos la vista del camino pueden ocurrir innumerables situaciones a nuestro alrededor. La calle es un espacio compartido donde conviven peatones, ciclistas, motociclistas, transporte público y otros vehículos. Conducir exige mantener la atención en todo momento para anticipar lo que sucede y reaccionar a tiempo.
Conducir requiere atención constante. Aunque muchas personas sienten que manejar es una actividad automática porque forma parte de su rutina diaria, conducir es una tarea compleja que requiere utilizar permanentemente la vista, la concentración y la capacidad de reacción. Por ello, cualquier distractor incrementa el riesgo. 
Existen tres tipos principales de distracción al conducir:
- Visual: apartar la vista del camino.
- Manual: retirar una o ambas manos del volante.
- Cognitiva: dejar de concentrarse en la conducción.
El celular reúne las tres al mismo tiempo, por lo que representa una de las distracciones más peligrosas.
Mirar el celular también es conducir... a ciegas
Es común pensar, solo responderé un mensaje, solo revisaré quién llamó o solo será un segundo. Pero mientras el conductor mira la pantalla, el vehículo continúa avanzando y la ciudad no se detiene. Un peatón puede iniciar un cruce, un ciclista puede incorporarse al carril, el vehículo de adelante puede frenar o una motocicleta puede aparecer en un punto ciego.
Por ejemplo, a una velocidad de 50 km/h, un automóvil recorre aproximadamente 14 metros cada segundo.
Si una persona aparta la vista durante cinco segundos para mirar el celular, habrá recorrido cerca de 70 metros sin observar el camino. Es equivalente a conducir prácticamente toda la longitud de una cancha de fútbol con los ojos fuera de la vía.
Acciones para reducir el riesgo de distracciones al conducir
Cuando una persona utiliza el celular al conducir, disminuye su capacidad para detectar riesgos y responder oportunamente.
Entre las situaciones más comunes se encuentran:
- No detectar a un peatón que cruza la calle.
- No ver a un ciclista o motociclista.
- No reaccionar cuando el vehículo de adelante frena.
- Invadir otro carril.
- Pasar por alto zonas donde se requiere mayor precaución, como escuelas u hospitales.
Muchos siniestros viales no ocurren porque la persona conductora carezca de habilidad, sino porque simplemente no alcanzó a ver el peligro a tiempo debido a una distracción del uso del celular.
El mito de hacer dos cosas al mismo tiempo
Existe la idea de que es posible conducir y utilizar el celular simultáneamente sin afectar la seguridad. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que el uso del teléfono aumenta significativamente el tiempo de reacción de quien conduce.
Incluso cuando se utiliza el manos libres, la atención disminuye, ya que la distracción no solo es física o visual, sino también mental. Aunque las manos permanezcan en el volante, parte del cerebro deja de concentrarse en la conducción.
La responsabilidad de conducir sin distracciones recae en cada persona
El objetivo de estas sanciones no es únicamente castigar una conducta, sino prevenir que una distracción termine en una tragedia.
El verdadero costo de usar el celular al volante nunca será económico. Una multa puede pagarse; las consecuencias de un siniestro vial pueden ser irreversibles para quien conduce, para sus pasajeros o para cualquier persona que comparte la calle.
La mejor manera de evitar una sanción es también la forma más sencilla de proteger vidas: guardar el teléfono antes de arrancar.
Una decisión que afecta a todas las personas
En Culiacán, la distracción por el uso del celular es uno de los factores asociados a los siniestros viales. Detrás de cada estadística existen personas, familias y proyectos de vida que cambiaron para siempre.
El riesgo no solo afecta a quien conduce. También pone en peligro a quienes comparten el espacio público:
- Peatones.
- Ciclistas.
- Motociclistas.
- Personas usuarias del transporte público.
- Otras personas conductoras.
La seguridad vial depende de que todas las personas puedan anticipar los movimientos de las demás. Un conductor distraído rompe esa capacidad de anticipación y aumenta la probabilidad de un siniestro.
Evitar el uso del celular al conducir es una decisión individual que contribuye a construir calles más seguras.
Algunas acciones que pueden ayudar son:
- Activar el modo "No molestar al conducir".
- Programar la ruta antes de iniciar el viaje.
- Colocar el teléfono fuera del alcance visual.
- Detenerse en un lugar seguro si es necesario responder una llamada o un mensaje.
- Impulsar campañas permanentes de concientización del uso del teléfono.
- Diseñar calles que reduzcan las velocidades de circulación, ya que cuando ocurre un error humano, una menor velocidad disminuye la gravedad de las consecuencias.
Ningún mensaje es tan urgente que justifique poner en riesgo una vida. La llamada puede devolverse y la notificación seguirá ahí cuando llegues a tu destino.
Todas las personas podemos cometer errores al conducir. Precisamente por eso, la seguridad vial busca reducir las oportunidades de que esos errores tengan consecuencias fatales.
Usar el celular al volante no es un hábito inofensivo: es una decisión que aumenta el riesgo para todas las personas que comparten la calle.
Conducir requiere toda nuestra atención. Un mensaje puede esperar unos minutos; una vida no. Antes de arrancar, guarda el celular.
Autora: Anel Mejía. Auxiliar de proyectos en Mapasin.









