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Cuando pensamos en el futuro de nuestra ciudad de Culiacán hacia el 2030, una de las preguntas urbanas más críticas no es solo cuánto vamos a crecer, sino de qué manera lo haremos. Durante décadas, la tendencia predominante en muchas ciudades ha sido la expansión desmedida hacia las periferias, un patrón de desarrollo disperso, distante y desconectado, es decir; fragmentado.
Sin embargo, hoy la evidencia técnica y territorial demuestra que continuar expandiendo la mancha urbana no es sostenible. Por el contrario, apostar por un modelo de ciudad compacta, densa y mixta representa la ruta más clara hacia la justicia espacial, la sustentabilidad ambiental y la eficiencia en el uso de los recursos públicos. 
El costo oculto de la dispersión y fragmentación urbana
El modelo de crecimiento disperso opera bajo una lógica fragmentada. Por un lado, promueve la construcción de desarrollos habitacionales distantes, desarticulados de las dinámicas urbanas preexistentes y carentes de equipamiento básico.
Por otro lado, este esparcimiento de la mancha urbana genera un fenómeno que entre más lejos construimos la vivienda, mayores son las distancias que la ciudadanía debe recorrer para satisfacer sus necesidades cotidianas de trabajo, educación, salud y recreación.
Esto se debe a que la dispersión incrementa de manera exponencial los costos de provisión y mantenimiento de los servicios públicos esenciales.
Pavimentar kilómetros de vialidades, extender redes de drenaje, agua potable, alumbrado público y organizar rutas de recolección de basura o transporte público hacia áreas periféricas resulta desproporcionadamente costoso para la administración local.
Aunado a esto, este modelo genera una alta dependencia al automóvil privado, lo que satura las calles principales, incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero y castiga desproporcionadamente a los sectores con menores ingresos, quienes terminan invirtiendo porcentajes desmesurados de su tiempo y presupuesto en su movilidad.
La ciudad compacta. Eficiencia, proximidad y equidad
En contraste radical con la dispersión y fragmentación, la ciudad compacta propone un modelo de desarrollo hacia adentro.
En ese sentido, compactar la ciudad no significa hacinar a la población, sino optimizar el suelo urbano ya consolidado, aprovechando la infraestructura existente y rellenando los baldíos urbanos. Por consiguiente, los beneficios de este paradigma se articulan directamente a través de los componentes esenciales de la accesibilidad urbana:
- Proximidad y usos de suelo mixtos. Al integrar la vivienda con el comercio, los servicios y los equipamientos públicos en un mismo entorno, se reduce la necesidad de realizar viajes largos. De este modo, las actividades diarias quedan al alcance de caminatas cortas o trayectos en bicicleta, optimizando el componente tiempo para toda la ciudadanía.
- Sostenibilidad del transporte y movilidad activa. La densidad equilibrada hace viable y rentable la operación del transporte público de alta calidad. Asimismo, acortar las distancias permite proyectar infraestructura peatonal y ciclista continua, segura y arbolada, desincentivando el uso del automóvil y reduciendo la siniestralidad vial.
- Eficiencia financiera y equidad social. Consolidar el tejido urbano existente permite destinar el presupuesto público a mejorar la calidad de los servicios y del espacio público actual, en lugar de diluirlo en infraestructura periférica. Por lo tanto, la ciudad compacta protege el suelo agrícola y ambientalmente valioso que rodea al municipio, conteniendo la huella ecológica de Culiacán.
El camino hacia el 2030
Hacia el horizonte del 2030, Culiacán se encuentra en una encrucijada estratégica. En última instancia, elegir entre seguir expandiendo indefinidamente la periferia o consolidar un centro urbano denso, verde y diverso determinará nuestra calidad de vida.
Proyectar una ciudad compacta es garantizar que la proximidad, el confort térmico en la calle y la equidad en el acceso a las oportunidades urbanas dejen de ser un privilegio para convertirse en el estándar de nuestro desarrollo territorial.
Fuentes consultadas:
- ONU-Hábitat. (2016). La Nueva Agenda Urbana. Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III), Quito, Ecuador.
- Rueda, Salvador. (2012). El urbanismo ecológico: Un nuevo modelo de urbanismo para abordar los retos de la sostenibilidad. Agencia de Ecología Urbana de Barcelona.
- SEDATU. (2021). Estrategia Nacional de Ordenamiento Territorial (ENOT) 2020-2040. Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, México.
- Gehl, Jan. (2010). Ciudades para la gente. Island Press / Editorial Infinito.
- Litman, Todd. (2020). Evaluating Public Transit Benefits and Costs. Victoria Transport Policy Institute (VTPI).
Autora: Gloria Morales. Ejecutiva de educación y comunicación de Mapasin.






